Escrito por Juan A. Valiente. Viernes 13 de Noviembre. Tomado de Diario de Hoy.
Diputado proviene del latín deputatus. Desde hace varios siglos ser diputado comenzó a significar ser representante de otras personas, hasta su significado actual de ser representante en una cámara legislativa. El diputado supone representar la soberanía popular y tienen la responsabilidad de representar al pueblo. Son elegidos por el voto libre y secreto de los ciudadanos.
En estos días no podemos hablar o escribir de diputados sin pensar en los doce que se fueron de ARENA y que han cambiado la dinámica del primer órgano del Estado. Baste decir que de haber encontrado la forma de seleccionar y elegir de mejor manera a nuestros diputados quizás no enfrentaríamos situaciones como la que actualmente enfrenta ARENA y antes enfrentaron otros partidos.
¿Qué debemos cambiar en nuestro sistema electoral para trasladar más poder al pueblo en esta democracia? Buscamos la democracia, no la partidocracia. Los ciudadanos somos prisioneros de los partidos políticos al contar con una ley que exige ser miembros de ellos, para ciertas participaciones políticas importantes como ser diputados y no permite que haya un balance de fuerzas a las que los ciudadanos con mayor participación política deban responder. El artículo 85 de nuestra Constitución dice que los partidos políticos "son el único instrumento para el ejercicio de la representación del pueblo dentro del Gobierno".
Si el peso de los partidos políticos se balanceara con el poder de la comunidad, entonces podríamos finalmente contar con diputados que voten con un poco de mayor coherencia y que se vean obligados a responder precisamente a los intereses de las comunidades que los han elegido. Creo que una meta obligada es liberar a nuestros políticos para que respondan a nuestros intereses también y no sólo a los de las cúpulas partidarias, o que por estar en contra de dichas cúpulas, respondan a sus propios intereses ignorando los de los ciudadanos que los eligieron.
Hace unos meses estuve por primera vez como invitado en el programa radial "Bola al Centro", conducido por nuestro amigo, Dr. Ricardo "Chiri" Rivas, en la 102 nueve. Una de las afirmaciones que hice es que no tenemos los mejores diputados y creo que valía la pena explicarme.
Los ciudadanos debemos tener poder real y no debemos tenerle miedo a la participación en la construcción de una mejor sociedad. Es nuestra obligación participar. Ya no podemos seguir diciendo que las cosas están mal y no hacemos nada. Recordemos la famosa frase: "Todo lo que es necesario para el triunfo del mal es que los buenos hombres y mujeres no hagan nada".
Los diputados actuales pueden ser excelentes profesionales y audaces políticos, pero no les ayudamos cuando únicamente deben responder a los líderes y a los intereses de su partido. En contadas ocasiones hemos visto, como actualmente está pasando en ARENA, que ya no responden a ninguno de esos intereses, sino que a los propios. Si los diputados además lograran un peso específico por su popularidad dentro de una circunscripción territorial determinada, no podrían ser "chantajeados" por sus propios partidos.
Ahora más que nunca es necesario replantearnos las modificaciones necesarias en la legislación vigente, precisamente para favorecer el surgimiento de una nueva clase política. Tenemos que permitir otros mecanismos para representar al pueblo en elecciones, votar por personas y no partidos al elegir a nuestros diputados, conseguir el voto residencial, promover los consejos municipales pluripartidistas, mejorar el control del origen y uso de fondos y donaciones a los partidos políticos, evitar la incursión de dinero ilícito y prevenir también el enriquecimiento ilícito. Tenemos que lograr transparencia en las cuentas de ingresos y gastos de los partidos políticos, así como en los gastos de campaña y acceso a los medios de comunicación.
No es fácil y ahora quizás incluso menos fácil. Pero es más claro para los ciudadanos el porqué durante tanto tiempo los partidos políticos se han resistido a aprobar estas modificaciones. Han preferido la falsa tranquilidad que les da una legislación débil. Ya no podemos ser cobardes. Es mejor vivir la democracia a plenitud que a medias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comentarios que incluyan ofensas o amenazas no se publicaran.