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2009/11/14

Hacia un solo esfuerzo

Comentario de la semana Que Dios saque lo mejor de cada uno de nosotros y nos dé la requerida solidaridad y sabiduría para apoyar a nuestros hermanos que sufren en esta hora de prueba

 Escrito por Eduardo Torres. Sabado 14 de Noviembre. Tomado de El Diario de Hoy.

Que las víctimas son y serán siempre lo más importante, es el primer punto de los cortos y precisos manuales de manejo de crisis, sea ésta producto del accidente de un carguero petrolero que derrama grandes cantidades de combustible en Alaska, como el Exxon Valdez, o causada por un desastre natural, haya sido terremoto, huracán o lluvias con deslizamientos de tierra. Otro de los puntos que recomiendan los expertos para afrontar una crisis es nombrar un vocero único, unificar mensajes y, por supuesto, el actuar apropiado de control y reparación de daños en el terreno. Algo sucedió desde la mañana del sábado a la madrugada del domingo, ya que a pesar de la mejora en el tiempo de los sistemas de protección civil, hoy tenemos que lamentar una terrible tragedia -–siempre se está sujeto a un desastre natural--, la cual en lo que a drama humano respecta está lejos de concluir.
El país llora a nuestros 184 muertos y 58 desaparecidos, que hasta ayer registraba Protección Civil y, en un segundo plano pero también muy importante para nuestro futuro inmediato, cuantiosos son los daños en infraestructura: puentes, carreteras, caminos vecinales. Importante ha sido por ello que la Asamblea Legislativa le haya autorizado al Gobierno Central el dinero requerido para hacer frente a la emergencia y que hayan tomado las Fuerzas Armadas el control logístico de la distribución de la ayuda. Son ellas, por mucho, la institución más disciplinada y más organizada para proveer a las víctimas sus necesidades más básicas, sin desestimar los demás esfuerzos que con ese fin se están dando, ya que complementariedad y no divisionismo es lo que El Salvador requiere en esta hora de duelo.

Una valoración de autoridades estadounidenses, conocida ayer, advierte que si se corta la ayuda a los pueblos incomunicados vía terrestre debido a las lluvias y a los deslizamientos de tierra del fin de semana anterior, la crisis tomará una mayor dimensión y será más difícil aún el superarla. Precisamente por las dificultades con que fluye la asistencia vital hacia los lugares más golpeados por la tragedia, el Gobierno de los Estados Unidos está poniendo a disposición una flotilla de aeronaves y personal especializado para poder llegar a las zonas de más difícil acceso, en coordinación con la Fuerza Aérea Salvadoreña, Protección Civil y diversos ministerios. Ojalá la solidaridad humana a nuestros hermanos en necesidad nos vistiera a todos, en esta hora trágica, con los colores azul y blanco.

Esto es algo que nos ha caracterizado a los salvadoreños, pero que no se está viendo tanto esta vez. Para muestra un botón: para el terremoto de 1986, bajo el gobierno del Presidente Duarte, crucial fue la participación del sector empresarial en cuanto a recepción, fiscalización y distribución de la ayuda, con el apoyo en el terreno de las Fuerzas Armadas. Ya no digamos durante el "Mitch", los terremotos de 2001, "Stan", etcétera. Luego habrá tiempo para revisar lo sucedido y mejor aún, tomar medidas preventivas como las bóvedas propuestas por el alcalde capitalino, Norman Quijano. Por el momento todos a apoyar a los hermanos salvadoreños, que no únicamente perdieron bienes materiales --la totalidad de sus bienes materiales en algunos casos--, sino algo mucho más importante aún: familiares y amistades cercanos.

Que Dios saque lo mejor de cada uno de nosotros y nos dé la requerida solidaridad y sabiduría para apoyar a nuestros hermanos que sufren en esta hora de prueba.

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