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2011/03/20

EDH-Viajar en bus se vuelve un doble riesgo para usuarios

 Ahora el riesgo no solo es por el mal estado de cientos de buses con más de 25 años de fabricación sino por los asesinos abordo

Jaime López.20 de Marzo. Tomado de El Diario de Hoy.

 

El cobrador de la Ruta 123 Oscar Amílcar Ramos, de 30 años, fue acribillado ayer a las 5:00 de la mañana por sujetos armados que se subieron al autobús como pasajeros. Aún con vida, el empleado fue trasladado por una patrulla policial al Centro de Atención de Emergencias del Fosalud en San Martín, pero al llegar a dicho sanatorio, la víctima ya había muerto.

El joven cobrador recién comenzaba su labor en el primer viaje que realizaba desde el punto de buses de la ruta, situado en el municipio de Oratorio de Concepción en Cuscatlán, rumbo a San Salvador.

Ramos es el empleado del transporte colectivo número 25 en ser asesinados del 1 de enero al 19 de marzo, según las estadísticas de la Federación de Asociaciones de Cooperativas de Aprovisionamiento de Empresarios de Transportistas Salvadoreños (Fecoatrans). Adicionalmente se han registrado otros 33 asesinatos en contra de pasajeros y delincuentes dentro de las unidades del transporte colectivo en el mismo periodo.

A la lista criminal se suman cinco unidades del transporte incendiadas en el mismo lapso.

De acuerdo con la Policía y las diferentes gremiales, los pasajeros, en su mayoría, han muerto en asaltos o por rencillas personales, también por pertenencia a pandillas; mientras los delincuentes han sido sorprendidos por sus víctimas, quien en legítima o ilegítima defensa, han desenfundado sus armas de fuego y respondido al ataque.

Las dos cifras reflejan el nivel de inseguridad que implica el viajar en las unidades del transporte colectivo, cuyas víctimas no se han limitado a los empleados, sino también a los empresarios y ciudadanos que a diario hacen uso del maltrecho transporte colectivo para movilizarse.

De acuerdo con estimaciones del Viceministerio de Transporte (VMT), el 85 por ciento de los salvadoreños hace uso del servicio colectivo para trasladarse de su casa a su trabajo o centro educativo. Las estadísticas de asesinatos reflejan la vulnerabilidad que rodea el transporte de pasajeros, no sólo por sus propias condiciones mecánicas y físicas de las unidades, sino por la fragilidad con la que la delincuencia acecha el transporte de pasajeros.

Según el Instituto de Medicina Legal, 124 personas, entre ellos, empleados, empresarios y pasajeros, murieron dentro de autobuses, microbuses y mototaxis en 2010.

La cifra criminal de Medicina Legal se traduce en un promedio de entre 10 y 11 homicidios por mes, o un asesinato cada tres días. La tendencia este año parece no diferenciarse a 2010, sólo que, a juicio de Fecoatrans, pareciera como que la violencia ha cambiado de rostro (al ya no ser sólo motoristas y cobradores) sino pasajeros y, en mayor proporción, delincuentes que han encontrado la muerte al intentar despojar de sus pertenencias a los pasajeros.

"La violencia en las unidades ha aumentado, los asesinatos de empleados y quema de unidades ha disminuido, pero ha aumentado las muertes dentro de las unidades en personas que no son del sector transporte", sintetiza el balance delictivo que el presidente de Fecoatrans, Catalino Miranda, reveló a este medio.

El empresario aclara que el mayor número de homicidios en el transporte público ha sido mayor en asaltantes o extorsionistas.

La reducción de crímenes que se refleja en los empleados del transporte público podría oscilar entre el 70 y 80 por ciento, pero este porcentaje se ha revertido en contra de la delincuencia, indicó Miranda.

"El ciudadano honrado está cansado que solo lo lleguen a bolsear o extorsionar. La gente está cansada de solo agachar las orejas y que lo estén fregando", reflexionó Miranda. A estas repercusiones también se suma los trámites burocráticos que se deben seguir para demandar a un delincuente. "La Fiscalía pide mucho requisitos para denunciar a un criminal, pide pruebas. El juez enfrenta a la víctima con el delincuente; por eso, si un pasajero observa que en un bus van asaltando, lo más práctico que resulta es que saque su arma y ataque (al delincuente). Le sale más barato que volverse otra víctima más", subrayó Miranda.

El gremialista resumió que la cifra global de crímenes en el sector es mayor, pero es más en contra de delincuentes que de personas honradas.

Rodrigo Contreras Teos, de la Cámara Salvadoreña de la Industria del Transporte (Casit), discrepa de Miranda, porque a su juicio no hay disminución de homicidios en empleados y empresarios del transporte público.

Lamentó la actitud blanda que la Policía y la Fiscalía tienen en relación con los principales generadores de violencia y delincuencia en el país, como las pandillas.

"En el transporte se sabe donde están las pandillas, no se ha aplicado la Ley Antipandillas y se sabe quiénes son y no se ha hecho nada al respecto", reclamó Contreras Teos.

El empresario reconoce el esfuerzo que están haciendo conjuntamente la Policía y el Ejército en los centros penales, pero dice que puede más la infiltración del crimen organizado y las pandillas, lo que se ve reflejado en los muertos en el transporte colectivo. "Las cifras cuesta mantenerlas al día porque todos los días hay muertes. La situación está difícil, nadie toma la iniciativa de unirse para parar las matanzas dentro de los autobuses", manifestó el dirigente microbusero.

El transportista cuestionó la falta de coordinación de la PNC y las FF.AA. con el Órgano Judicial, donde dice, hay grandes contradicciones y no están trabajando con un pensamiento sistemático. "El principal problema del país es la delincuencia, la violencia, y debe haber un plan que lo frene, además, subir el tema a categoría de país y todos trabajar como un solo Estado y con una sola fuerza, pero no lo veo así".

El subdirector de Investigaciones de la Policía, Howard Cotto, estimó que los homicidios en el transporte colectivo no han aumentado pero es un factor que causa preocupación.

Cotto afirmó que la incidencia delictiva en buses y microbuses es generado por las pandillas y su infiltración en sus estructuras o en sus planillas laborales, debido al descontrol y desorden en la contratación de personal de las diferentes rutas.

"En la medida que más desorden exista en este sector, más vulnerabilidad habrá para la comisión de delitos", puntualizó Cotto.

elsalvador.com, Viajar en bus se vuelve un doble riesgo para usuarios

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