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2011/03/24

EDH-Editorial-Sin espacio para innovar, sin lugar para el esfuerzo

 El desastre de los regímenes totalitarios es consecuencia del pisoteo que se hace a la moral, al Orden de Derecho, a las libertades y al fuero de las personas

24 de Marzo. Tomado de El Diario de Hoy.

 

Si hay gente dentro de las estructuras del gobierno que considera antipatriotas a los empresarios, ¿cómo se podrá atraer la inversión al país?, se preguntó hace poco un analista político. Pero siempre hay quienes asumen riesgos si la posibilidad de obtener beneficios es aceptable; muchos invierten en Somalia, no digamos en Nicaragua o Venezuela. Y Cuba ha levantado su turismo con capital foráneo, pues por sí sola no tenía posibilidad de hacerlo.

Vale la pena, en este contexto, aclarar de dónde es que se origina la idea de que ser empresario es pernicioso para una nación, aunque la alternativa sea un estado de supervivencia, donde todos vegeten en el umbral de la miseria.

La tesis viene de Marx y es una piedra angular de la estructura mental de la secta que fundó. De acuerdo con Marx, el valor de un artículo es una suma de la materia y el esfuerzo que se requiere para realizarlo. Pero si un bien, digamos un mueble o un pasaje de avión, se vende a un precio mayor que esa suma, significa que un emprendedor esquilmó (o se apropió o robó) el fruto del trabajo de otros y se quedó con una parte. Esa parte es la plusvalía y quedarse con la plusvalía es un acto delictivo y, por tanto, quien lo hace es un delincuente. La teoría del valor como producto del trabajo la derrumbó Karl Menger cuando Marx aún vivía, pues no explica por qué el pan, que es tan útil, valga menos que la seda, o que un diamante tenga un precio superior a todas las propiedades de la aldea. Pero al igual que hay campesinos que siguen creyendo que la tierra es plana, una clase política se aferra ciegamente a las falacias de Marx.

Lo que no explica el marxismo

Se aferra o aparenta aferrarse, pues más que un esquema de producción, el marxismo es un camino para hacerse con el poder y mantenerse allí. Tomó más de setenta años sacar a los comunistas del poder en Rusia y más de medio siglo echarlos de China Continental aunque nominalmente siga comunista. Y al igual que los nacionalsocialistas de Hitler, que alentaron el odio contra los judíos para imponerse en Alemania, el odio contra el productor, la clase media, el rico, el emprendedor, todo envuelto en el concepto de la lucha de clases, es el mecanismo para llegar al control de un pueblo.

El marxismo no deja espacio a la innovación, al ingenio, al esfuerzo que sale de lo común, a la experiencia, al buen nombre. No explica por qué un negocio fracasado pero con los mismos empleados y trabajadores prospere después de que otros lo compran; no justifica tampoco el que Alemania Occidental capitalista haya sido un imperio de prosperidad mientras Alemania comunista estaba colapsando y sumida en la pobreza, ambos países habitados por alemanes y situados en un mismo espacio geográfico.

No explica, la teoría, por qué Nicaragua era más próspera con Somoza que bajo los sandinistas. El desastre de los regímenes totalitarios es consecuencia del pisoteo que se hace a la moral, al Orden de Derecho, a las libertades y al fuero de las personas.

Que un matón como Chávez presida el creciente colapso de Venezuela, es inevitable: no puede un pueblo quedar bajo control de ignorantes sin pagar las consecuencias.

elsalvador.com, Sin espacio para innovar, sin lugar para el esfuerzo

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