Concesionar obras es una forma de incorporar nuevas tecnologías a través de las capacitaciones que reciben los salvadoreños que participan en la ejecución de proyectos diversos
15 de Marzo. Tomado de El Diario de Hoy.
Concesionar obras de infraestructura, desde cárceles, carreteras y generadoras de energía hasta escuelas, propone ANEP, que al mismo tiempo indica que en esa forma el país irá llenando necesidades vitales y liberando recursos para obras sociales.
Otra alternativa sería concesionar esas "obras sociales" --entendidas como salud, educación y seguridad--, en vista del creciente desastre en que tales servicios están cayendo a causa de las pocas cualificaciones y la falta de capacidad administrativa de los funcionarios que manejan los ministerios y entidades encargadas.
La idea es excelente pero el principal impedimento para llevarla a cabo, si es que existiera voluntad "política" de hacerlo, es el historial como país en cuanto a garantizar las inversiones que efectúen emprendedores extranjeros.
Aquí siempre se corre el riesgo de que, en un arranque de fervor patriótico, la Asamblea decrete caerle encima a bienes foráneos o la Corte se rebusque para lo mismo.
Si después de tres años de finalizado el Puerto de La Unión éste sigue tirado y deteriorándose porque la izquierda no logra superar su rechazo a todo lo que huela a inversiones y capital extranjero ¿quién querrá meter dinero en construir una carretera o escuelas, si nadie le asegura que recuperará su inversión?
Aquí, parodiando al poeta Antonio Machado, "se hacen leyes al andar" y lo que tiene validez al inicio de la ruta se va descartando con el paso de los meses. Y no sólo eso, sino también a quien asume una obligación le suman nuevas, como cuando al contratar la construcción de una escuela piden luego que, por la misma cantidad, se haga un anexo que sirva de guardería.
Se reciben obras pero también conocimientos
Dando vuelta al argumento, si queremos que el país mejore su infraestructura pese a carecer de los recursos para hacerlo, debe comenzar rectificando mucho de lo actuado, lo que pasa por cumplir con los contratos y acuerdos que firma y dar en concesión a un operador internacional el manejo del Puerto. Esto se debe hacer antes de que el Puerto esté tan inservible por falta de mantenimiento que ya nadie tenga interés en él. Es triste que a esa gran obra, que costó doscientos millones de dólares, le hayan echado tierra encima, como si no existiera.
Concesionar infraestructura es la única opción que tenemos para no quedarnos a la cola del resto de la región, pues al estar endeudados hasta la coronilla, y endeudados para sostener una frondosa burocracia de partidarios, no para inversión en desarrollo y obras de progreso, estamos dejando de ser un país viable, capaz de pagar lo que se requiere para que calles y carreteras no se desbaraten, que haya donde meter a tanto criminal, que los niños no reciban clases en casas ruinosas sin aceptables servicios sanitarios o muebles, que las clínicas de salud no se sigan deteriorando.
Pero hay otro factor decisivo: concesionar obras es una forma de incorporar nuevas tecnologías a través de las capacitaciones que reciben los salvadoreños que participan en la ejecución de proyectos diversos. Hay que recordar, al respecto, el gran aporte a la formación de técnicos e ingenieros que en su momento realizó la Texas Instruments, que por un tiempo nos mantuvo a la cabeza de la región en ese campo.
Se trata de levantarnos o de seguir cayendo.
elsalvador.com, Pide ANEP concesionar obras de infraestructura
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