Ricardo Navarro.17 de Marzo.Tomado de Diario Co Latino.
CESTA - Amigos de la Tierra
El país cuenta desde hace más de un año, con una Comisión Presidencial para el Manejo Integral de los desechos sólidos, donde participan varias oficinas de gobierno bajo el liderazgo del MARN. Esta Comisión plantea formular y aprobar un Programa Nacional que tiene como primera etapa mejorar el tratamiento y disposición final de los desechos construyendo 42 plantas de compostaje y reciclaje, 6 nuevos rellenos y ampliar 3 rellenos ya existentes. Esperar que la suma de rellenos sanitarios, centros de reciclaje y plantas de compostaje, genere un programa integral de manejo de desechos, es como esperar que la suma de varios violinistas y guitarristas genere una buena orquesta, los elementos podrán ser necesarios más no suficientes.
Primero que más que un programa de manejo integral de desechos sólidos, se requiere un programa de gestión sustentable de desechos sólidos, ya que la gestión es más que el manejo y la sustentabilidad abarca lo integral además de otros aspectos; luego se necesita contar con una visión adecuada de sustentabilidad, que permita que esa gestión de desechos se realice en forma adecuada y a permanencia, no solo por unas cuantas décadas. Esto significa que el programa de gestión de desechos debe estar diseñado en forma tal que tienda por siempre a evitar la generación de basura, lo ideal sería tender a un objetivo de cero basura. No hay que confundir basura con desechos, hay que recordar que desechos son productos de un proceso natural que son aprovechados como insumos por otros procesos en un permanente ciclo de la vida, o sea que los desechos son inevitables. La basura por el contrario son aquellos desechos que salen del ciclo de la vida y se amontonan o depositan legal o ilegalmente en algún lugar y generan problemas, o sea que la basura es evitable y debe ser evitada.
Para el caso concreto de nuestro país, el gobierno central podría comenzar a generar la sustentabilidad del proceso legislando para que se prohíba la disposición de desechos orgánicos en los rellenos sanitarios, esto obligaría a todas las Alcaldías a convertir en abono todo lo orgánico, lo que reduciría la basura generada a menos de la mitad por lo tanto reduciría los costos de disposición de basura y el abono producido se utilizaría para mejorar el estado de los suelos, además de duplicar la vida útil de los rellenos, luego se podría continuar buscando el reciclaje de metales, plástico, vidrio, papel, cartón y otros. Parte de la legislación también debe requerir que los desechos se entreguen en forma separada para facilitar su procesamiento.
En la actualidad muchos camiones recolectores de basura se dedican a separar los desechos y recoger aquellos que tienen precio en el mercado de reciclaje para venderlos e incrementar un poco su salario. Esto es una buena practica ecológica, el problema es que por estarle dedicando tiempo a esta actividad los señores del tren de aseo no cumplen a cabalidad sus tareas de limpieza, lo cual podría evitarse si los desechos fueran entregados en forma separada. Si los legisladores no quieren aventurarse con prohibiciones, se podría quizás lograr lo mismo regulando las tasas de disposición de desechos, por ejemplo se podría cobrar US$ 10 dólares por tonelada de basura no reciclable, US$ 20 por tonelada de basura reciclable no orgánica y US$ 30 por tonelada de basura orgánica o mezclada, lo que motivaría económicamente alas Alcaldías a compostar y reciclar. Por supuesto que esta legislación debería ir acompañada de todos los programas de capacitación, orientación y seguimiento a los Técnicos de las Alcaldías para que puedan realizar estos procesos a perfección. En el programa integral del MARN se permite recoger los desechos en forma mezclada y separarlos posteriormente, quizás en el lugar donde están los rellenos, ya que como dijo la Sra. Vice Ministra en una ocasión, con la tecnología existente no es necesario separar los desechos en el lugar de origen ya que se puede hacer una buena separación posterior. Esta práctica de mezclar los desechos y luego separarlos no es correcta, ya que al mezclar los desechos se contaminan entre sí. Por ejemplo, las cáscaras de naranja al mezclarse con baterías de carro van a absorber metales pesados y una separación posterior para luego compostar la fracción orgánica, tendría además que descontaminar plenamente el compost para que pudiera ser utilizado sin peligro, lo cual es económica y técnicamente prohibitivo, o sea que la sustentabilidad del proceso exige, entre otras cosas, que los desechos sean recogidos y procesados en forma separada. En lenguaje termodinámico diríamos que la mezcla de los desechos incrementa por mucho la entropía del sistema.
Otro aspecto importante de la sustentabilidad es reducir el transporte de los desechos y la basura, esto significa que los desechos deben procesarse lo más cerca de su lugar de origen y esto es relativamente fácil con la fracción orgánica que no haya sido previamente mezclada. Lo ideal sería que toda casa, industria, centro comercial o educativo que pudiera hacerlo, composte sus desechos orgánicos en su lugar de origen. Esto podría motivarse imponiendo tasas de recolección según sea el volumen de lo recolectado, en algunas municipalidades en otros países se cobra por bulto entregado en bolsas suministradas por las Alcaldías.
Para reducir la basura generada hay muchas experiencias en muchas partes del mundo, por ejemplo en los supermercados MIGROS en Suiza, las cajeras no regalan bolsas como es el caso de los supermercados en el país, sino que las venden, esto motiva a los consumidores a reutilizar y traer sus propias bolsas. Otra práctica también implementada en otros lugares es lo que se conoce como “Responsabilidad extendida del productor”, lo que significa que una industria es responsable de cualquier desecho y basura generada por sus productos en todo su ciclo de vida, lo cual aplicado a El salvador implicaría por ejemplo que las industrias productoras de agua embolsada tendrían la responsabilidad de recoger todos los desechos de bolsas plásticas con sus propios fondos y no dejar que la municipalidad utilice los fondos de todos para eso o dejar la tarea de recolección a los estudiantes de las escuelas preocupadas por hacer algo en beneficio del ambiente. Pareciera ser que antes de implementar programas ambientales el Gobierno central debería reflexionar con más profundidad.
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