Escrito por Carlos G. Romero.05 de Noviembre. Tomado de La Prensa Gráfica.
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La frase, publicada por un medio escrito, fue: “Los empresarios se deben a sus intereses”, atribuida a un funcionario público de alto rango durante la inauguración de reciente evento empresarial. Hemos quitado al título de este artículo la primera palabra, dejándola en blanco, a propósito, como herramienta ilustrativa de una realidad básica, inmutable: Todos se deben a sus intereses primero. Los políticos, los industriales, los comerciantes, los sindicatos, la banca, etc. Toda persona, institución u organización se debe a sus intereses primero, y estos generalmente son mutualmente exclusivos con los intereses de otros, es decir, o ellos o nosotros.
Seamos francos, el interés de país es simplemente algo que se oye bonito pero nadie toma en serio; basta con leer las propuestas de los diferentes gremios, asociaciones y sindicatos para ver claramente que el objetivo principal es sacar la tajada del erario público; basta con analizar las posturas de las instituciones y corporaciones para ver que el objetivo es maximizar las ganancias. Y esto ¿es correcto? Claro que lo es, es natural, así da vuelta el mundo, aquí y en todas partes, sea cual sea el sistema. Lo importante es aceptarlo, y aprender a entrever las limitaciones de lo que proponen. Esto es de suma importancia en el diseño de políticas de desarrollo, principalmente en nuestro país, donde los recursos son sumamente limitados (y prestados); donde el desperdicio no se vale, hay que atinarle casi de primas a primeras. Veamos algunas propuestas o posturas: La Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) propone: mayor la inversión, mayor el incentivo gubernamental. Esto favorece a lo establecido, demarca un modelo de desarrollo cautivo a lo que ya está, limita lo nuevo, lo innovador; por ejemplo, bajo esta política, en Estados Unidos, Microsoft o Hotmail no podrían haber llegado a existir, ambos eran solo ideas de muchacho soñadores, sin nada que invertir. ¿Es la propuesta algo descabellado? Definitivamente no, se debe a los intereses de los agremiados, es natural, la pregunta es si lo “establecido” debe ser prioridad gubernamental. La banca: hay dinero de sobra, pero no hay préstamos, tienen que proteger el dinero de los ahorrantes nos dicen; los estándares para préstamos comerciales, no digamos industriales, son sumamente estrictos; se dice que es una banca consumista e hipotecaria, ¿será? Lo que sí sabemos es que no es un recurso de financiamiento para desarrollo y mucho menos de fomento, ya no digamos capital de riesgo (venture capital). Bajo este esquema, en Estados Unidos, empresas como Federal Express, Apple o Compaq nunca hubieran llegado a existir, estas empresas se crearon con garantías federales. ¿Está la banca en un error con sus políticas? No lo creo, simplemente sus accionistas demandan rendimiento y ganancias con un mínimo de riesgo, y los ejecutivos se deben a los intereses de ellos. La pregunta es qué participación debe de prever el Gobierno para generar desarrollo, fomento e innovación. Y así podemos analizar todas las propuestas de sectores, gremios, asociaciones, desde el agro hasta el transporte, y el denominador común, y queja, es la falta de “apoyo” del gobierno.
¿Qué significa “apoyo”? Simple: deme dinero papá gobierno, vaya y preste y deme más: no quiero invertir, bajo costos a expensas de la calidad de mis servicios o productos, pero págueme por ellos un buen precio. Es imperativo que los programas gubernamentales en términos de desarrollo económico sean racionalizados con un verdadero interés de país, programas regionales que tomen en cuenta todos los factores de confluencia, y que toda propuesta, venga de donde venga, sea analizada por lo que es: intereses creados.
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