Comentarios mas recientes

2010/11/05

LPG-Por qué doblan las campanas

 Escrito por Luis Gómez Zárate.05 de Noviembre. Tomado de La Prensa Gráfica.

elgoza@hotmail.com

¿Por qué doblan las campanas? Esa fue la pregunta que se hicieron los habitantes de San Salvador, el 5 de noviembre de 1811, hace 200 años, al escuchar el sonar de la campana de la Iglesia de La Merced. Así se dio inicio al proceso libertario, que no fue un hecho único, aislado, sino el resultado de una serie de levantamientos insurreccionales, en San Pedro, el Grande; Santiago Nonualco y otros lugares.

El 4 de noviembre de 1811 llega la carreta del correo confirmando la orden de arresto de don Manuel Aguilar. Esto aceleró los acontecimientos del 5 de noviembre, los patriotas se movilizaron esperando el llamado insurreccional, mediante el toque de una campana. Por eso José Matías Delgado se dirigió al campanario de la Iglesia de La Merced, tomó el badajo estrellándolo contra la campana, dando un sonido diferente al que la población estaba acostumbrada. Este sonar de arrebato era esperanzador y en cada doble se podía escuchar el grito: Libertad.

En la Plaza de Armas, hoy Parque Libertad, Manuel José Arce, fundador del ejército al que llamó “Legión de Honor”, hizo un llamado a la población para defender la libertad. Esta lucha por la libertad en nuestra tierra se hace presente desde el Señorío de Cuscatlán y fue Atlacatl, el joven, quien al asesinato de su padre, por “los comandantes invasores”, les gritó desde las Lomas de San Jacinto: Nemi Cani Kan (“aquí estoy”). Ese debe de ser el grito que los salvadoreños debemos lanzar a los enemigos de la libertad: “Aquí estamos”; que todos sabemos quiénes son, dónde están, hacia a dónde nos llevan y a quién manejan.

Recordemos la sentencia: “La mona aunque se vista de seda, terrorista y guerrillera se queda”. Hace 200 años, en El Salvador se sembró la semilla de la lucha por la libertad y germinó en toda Centroamérica, pero hoy somos un país con cadenas de esclavitud, que nos agobian, como consecuencia de nuestra indiferencia, apatía a los problemas nacionales. Tenemos cadenas de muerte: con tanto asesinato, masacres, descuartizamientos. Cadenas denigrantes: el narcotráfico, que circula por nuestras costas, en lanchas cargadas de droga y ni los radares las detectan. Cadenas de desvergüenza: la corrupción galopante, el manejo irresponsable de los fondos públicos, o como se dice a lo salvadoreño: malandrinadas, güebeyos, gavetazos. Cadenas de calamidad: los sueldos de hambre de los empleados públicos, la falta de medicinas en los hospitales. Cadenas de infamia: las pensiones miserables de los jubilados y las inhumanas, insalubres casas de los marginados. Cadenas que desprestigian: la grave situación ante “la cacastada de préstamos” a bancos internacionales, se nos conoce como los pedigüeños. Qué bofetada a la dignidad nacional.

Hay préstamos incomprensibles, como el de $115 millones para obras, cuando hace pocos días la Unidad de Análisis y Seguimiento del Presupuesto de la Asamblea Legislativa manifestó que al finalizar casi el año no se han invertido $371 millones, careciendo el pueblo de todo.

Por eso pregunto: ¿por qué no se han invertido esos $371 millones? Teniendo esta cantidad, ¿por qué el préstamo de $115 millones? ¿Qué se pretendía hacer con ese sobrante? Los prestamistas, aunque sean bancos, cobran hasta el último centavo y somos los salvadoreños quienes pagaremos el manoseo irresponsable de los fondos públicos; los viajes innecesarios; las bagatelas; los gastos superfluos; la corrupción anterior.

Los bancos prestamistas van a influir en la administración pública, para que se nos exijan mayores tributos y más regulaciones. En otras palabras: “nos chuparán la sangre” violando nuestra soberanía.

Y ¿los encargados de defenderla? Como dice la canción: “Jugando mamá jugando al gallo y a la gallina”.

Por qué doblan las campanas

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios que incluyan ofensas o amenazas no se publicaran.