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2010/11/28

Tendencia Revolucionaria-La Ecología desde una óptica marxista

 EVELYN MARTÍNEZ. 28 de Noviembre. Tomado de Tendencia Revolucionaria.

En las interpretaciones clásicas y neoclásicas la naturaleza es interpretada como un factor externo de lo económico, y útil si contribuye a la valorización del capital. En la interpretación marxista la naturaleza es concebida como materia y energía transformada en valores de uso por la fuerza de trabajo, para satisfacer necesidades sociales, el hombre y la naturaleza trabajan juntos en el proceso productivo, pero solo el trabajo crea valor. La naturaleza solo se convierte en mercancía a través de un proceso de valorización.

La interpretación marxista de la relación hombre-naturaleza, se fundamenta en una racionalidad restringida por lo social, y cuya perspectiva es la totalidad sociedad-hombre-naturaleza; sin embargo hay cierta ambivalencia en el planteamiento de Marx bajo el argumento que “el hombre - y la mujer- construyen su historia al transformar la sociedad, la naturaleza y así mismo, sin considerar los límites impuestos por la naturaleza”1. Las categorías en la obra de Marx que sustentan la utilidad de las mismas en la comprensión de los problemas y desafíos ecológicos actuales son: el metabolismo entre materia y energía, las necesidades humanas, el carácter dual del trabajo y la producción, la dinámica de las crisis económicas y sociales, la valorización del capital, la acumulación y la expansión, y la entropía y la irreversibilidad.

La fuerza de trabajo y no el trabajo logra la metamorfosis de la naturaleza en mercancía dadas las necesidades sociales, el carácter dual del trabajo radica en que produce valores de uso que satisfacen necesidades de otros, y también produce valores de cambio que se basa en el intercambio de mercancías en una sociedad capitalista. Se debe distinguir la producción como un proceso de trabajo y un proceso de producción de valor ( el primero entendido como una transformación de la naturaleza y energía en valores de uso que sirven para satisfacer necesidades humanas, y el segundo la creación de valor y plusvalía), en el proceso de producción de valor no se aceptan límites impuestos a su dinámica, se da la contradicción entre naturaleza limitada y las ilimitadas necesidades y la ilimitada acumulación de capital; el proceso de trabajo muestra al mismo tiempo efectos productivos y destructivos, ya que al producir valores de uso inevitablemente también produce desechos y en consecuencia externalidades negativas y socialmente perjudiciales.

Los procesos de degradación y destrucción de las condiciones naturales de producción y reproducción no es algo externo a la economía, sino que forma parte de su desarrollo contradictorio, influye en los costos de reproducción de la capacidad productiva de la fuerza de trabajo, lo cual hace incrementar el monto de capital constante, aumentando la composición orgánica del capital, y por tanto disminuyendo la tasa de ganancia y generando crisis.

La lógica del modo de producción capitalista es la de incrementar de manera acelerada en tiempo y espacio la acumulación de capital, para ello es preciso eliminar los límites y fronteras ya sean éstas naturales o impuestas por las instituciones políticas, ésta es interpretada en nuestro tiempo como la globalización neoliberal. Esta globalización arrastra a la naturaleza en su interminable proceso de valorización de capital, interpretandola como materia prima y apropiándose, por ejemplo, de los lechos marinos, zonas de jungla, los genes de las plantas y animales y de seres humanos para generar valor y plusvalía; sino se satisface esa necesidad de generar plusvalía, entonces la materia prima será considerada como inútil, inadecuada y sin valor para la valorización capitalista. Al considerar los recursos como útiles o como no útiles, se separa la integridad de la naturaleza, es decir, se destruye.

Existe una clara polaridad entre naturaleza y capital, dado que la primera es irreversible, y la segunda funciona bajo la lógica de la reversibilidad. En este sentido, al aumentar la transformación de la materia y energía para satisfacer necesidades humanas, aumenta el deterioro y degradación de la naturaleza. Los cambios en el régimen de energía han aumentado la entropía global, asimismo el paso del uso de energías bióticas a energías fósiles han aumentado los problemas globales del medio ambiente, y han iniciado guerras para apropiarse de los recursos naturales escasos.

Existe una carencia de una visión entrópica de la naturaleza en la economía marxista, al igual que economía neoclásica, no se toman en cuenta las consecuencias del agotamiento de los recursos y la irreversibilidad de los procesos de reproducción de los sistemas económicos, sobre su dinámica, crecimiento y crisis.

1Elmar Altvater. “Una economía ecológica marxista”, Monthlyreview, January, 2007.

La Ecología desde una óptica marxista

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