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2010/11/05

LPG-De protestas a propuestas

 ¿Un pacto por el empleo? A pesar del entorno de inseguridad, la única forma de salir adelante es con inversión y empleo. Y esto, necesita confianza y más confianza.

Escrito por Sandra de Barraza.05 de Noviembre. Tomado de La Prensa Gráfica. 

srebarraza@gmail.com

Este fue el mensaje que se repitió durante el Primer Congreso Nacional de Trabajadoras y Trabajadores (CONATRADES) organizado por el Movimiento de Unidad y Sindical y Gremial de El Salvador (MUSYGES), que aglutina a centrales de trabajadores, confederaciones sindicales y federaciones independientes.

Empleo con derechos, cohesión social y crecimiento sostenido de la economía fueron los temas que ocuparon a más de 2,000 trabajadores, que sintetizaron sus propuestas en un documento y lo presentaron al Órgano Ejecutivo y a la empresa privada.

El secretario técnico de la Presidencia y el presidente de la ANEP fueron los delegados.

El empleo lo relacionan con productividad. Proponen la elaboración de un plan de desarrollo industrial y agroindustrial que fomente la creación de empleos permanentes y temporales, con salarios justos, con dignidad y con previsión social. Para esto, proponen dar seguridad jurídica a las inversiones, reducir la burocracia estatal y el exceso de trámites administrativos y apoyar la movilidad laboral centroamericana. Proponen la creación de una banca de desarrollo y la capacitación laboral en áreas estratégicas para el crecimiento económico (industria y agroindustria). Sugieren dar tratamiento especial al empleo juvenil y ocuparse en la producción de información con indicadores relacionados con el trabajo decente.

Proponen un “Pacto Nacional por Empleo con Derechos”. Un pacto que asegure el trabajo decente en un mundo globalizado, “un trabajo con remuneración justa, con buenas condiciones en el lugar de trabajo, acceso a redes de protección social, posibilidades de desarrollo personal y reconocimiento social e igualdad de trato para hombres y mujeres” tal como lo dice el Informe sobre Desarrollo Humano 2007-2008.

Requieren de una política industrial “que se convierta en el motor de crecimiento a partir de la generación de economías de escala y encadenamientos productivos” y que tenga como meta “sostener 690,000 empleos, recuperar 40,000 empleos perdidos durante la crisis, crear 100,000 nuevas fuentes de trabajo permanentes y formalizar la actividad laboral en las micro y pequeñas empresas”.

El empleo y la empleabilidad como centro de la política pública obligan, tal como lo propone el Congreso de Trabajadores, a promover “la transición de la economía informal a la formal como condición necesaria para el crecimiento económico” porque la informalidad impide la competitividad empresarial. El trabajo es el único y sostenible mecanismo de inclusión social, “promueve la equidad al insertar al trabajador y a su grupo familiar en el tejido social”. No hay otro. Si hay acuerdo tripartito sobre esto y además existe coincidencia entre los intereses de los trabajadores y los expresados en los encuentros empresariales ¿por qué no proceder a un acuerdo social amplio y representativo?

Las propuestas del CONATRADES incluyen otros temas que merecen análisis más profundo, especialmente los relacionados con el sistema de protección social y el sistema previsional. Sin embargo, la propuesta por el empleo decente tiene temas concretos en los que los trabajadores, los empleadores y el gobierno tienen coincidencia de propósitos, coincidencias que seguramente provocarían capacidad de tomar decisiones y compromisos.

Desde la perspectiva del gobierno, promover un pacto por el empleo significaría transitar de una política pública centrada en la asistencia innovadora a la pobreza mediante transferencias condicionadas financiadas con préstamos internacionales, a una política industrial que permita recuperar la dignidad aprovechando y potenciando la energía y creatividad individuales. Desde la perspectiva del gobierno, acordar con trabajadores y empleadores prioridad a la industria y agroindustria significaría acordar “estímulos, incentivos y subsidios” focalizados y condicionados a la inversión y la creación de empleo.

Pero un pacto por el empleo demanda más que voluntad por la coincidencia de intereses, exige decisiones, acciones y resultados en el tema de seguridad pública. Trabajadores por cuenta propia, microempresarios, pequeños y medianos empresarios están siendo extorsionados y amenazados personal y colectivamente. Pequeñas fuentes de empleo y subempleo se están cerrando y la gente se queda sin opción de inserción laboral por falta de oportunidades, por falta de competencias y también por la rigidez y desarticulación institucional con las necesidades de la gente y la realidad del país.

¿Un pacto por el empleo? A pesar del entorno de inseguridad, la única forma de salir adelante es con inversión y empleo. Y esto necesita confianza y más confianza. ¿Cómo disipar las dudas?

De protestas a propuestas

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