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2010/11/06

LPG-Problemas innecesarios

 Escrito por Carlos A. Rosales.06 de Noviembre. Tomado de La Prensa Gráfica.

carlos32262@yahoo.com

¡Ay! por nuestra política. Nunca deja de asombrarnos. Tantas carencias que tiene, pero el entretenimiento no es una de ellas. El zafarrancho que se armó por unas declaraciones que hizo el presidente del BCR sobre los diputados de la Asamblea Legislativa. Mismas que ahora amenazan con generar un nuevo circo político, y, lo que es peor, crearle problemas innecesarios al presidente de la república.

No sé por qué le es tan difícil entender a los funcionarios públicos que los medios de comunicación reflejan por su apego a los hechos, la contradicción y el pleito entre los políticos, generando a veces noticia donde no la hay. Otro error común se da cuando un funcionario habla sobre temas que no le pertenecen. El presidente del BCR ha cometido ambos, en varias ocasiones.

Suficientes problemas y responsabilidades asumen los jefes de cada cartera de Estado cuando levantan la mano derecha para jurar cumplir y hacer cumplir la Constitución. Por eso resulta absurdo meterse a opinar o a inmiscuirse en temas que no les corresponden.

Peor aún, cuando un comentario va a generar una polémica, o una noticia que va a acaparar una atención mediática poco halagadora o innecesaria. Durante los diecisiete meses de gestión presidencial de Mauricio Funes, el mandatario ha sido víctima de varios titulares mediáticos que solo ha servido para generarle problemas.

El más reciente son las declaraciones vertidas por el titular del BCR, cuyos temas y responsabilidades están claramente definidas, según su cargo. Pero el susodicho tuvo la osadía de brindar opiniones, con las que probablemente comulgan gran cantidad de salvadoreños, pero que únicamente sirvieron para generarle problemas políticos a él y a Funes.

Ni cortos ni perezosos, algunos diputados se han manifestado “ofendidos” por la afrenta verbal del responsable del BCR. A tal grado que surgió una iniciativa para interpelar al ofensor. Es probable que la propuesta no prospere y que los mismos legisladores la engaveten, pero el daño está hecho. Este será –si no lo es ya– un funcionario marcado por los “padres de la patria”, algo que Funes no necesita.

Es probable que, dadas sus inmejorables credenciales académicas, el titular del BCR se crea, y se sepa, muy superior intelectual y moralmente a los diputados que fueron el blanco de sus dardos verbales. Empero, ello apuntaría a otro pecado recurrente de la clase política nacional: la prepotencia, tan común en nuestro medio.

No es la primera vez que el presidente del BCR comete este tipo de imprudencias. El señor se da el lujo de ser reincidente. Aunque siendo justos, tampoco ha sido el único miembro del gabinete en cometer este tipo de ligerezas. Por supuesto que los medios de comunicación aprovechan tantos errores y salivan por difundirlos. Es parte del show mediático.

Por eso, la administración del presidente Funes urge de disciplina comunicacional. Un concepto tan fácil de entender pero, aparentemente, tan difícil de asumir. Un gobierno asediado por fuertes adversarios dentro y fuera de su partido no puede darse el lujo de enfrentar problemas políticos generados innecesariamente por la irresponsabilidad de algunos de sus miembros.

El capital político de un presidente, todavía bien evaluado por la opinión pública, no debe malgastarse para salvar de la hoguera a funcionarios que actúan con imprudencia. No entender que la prensa actúa para divulgar, y a veces, magnificar contradicciones y pleitos frívolos es un error que no debe permitirse un funcionario público.

Problemas innecesarios

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