Escrito por Abraham Reyes.09 de Noviembre. Tomado de La Página.
...Y luego pasa la vida y nos lamentamos por haberla desperdiciado tratando de lograr metas gigantes, emulando a personas que por cualquier razón hemos puesto sobre un pedestal.
Vemos solo el final del camino y nos olvidamos de disfrutar el trayecto, obsesionados con la meta.
¿Quien no añora sus días de estudiante?
¿Pero no es cierto que cuando estábamos estudiando odiábamos la clase de mate, y quedarnos por las tardes a recibir contabilidad?
Ansiábamos el día de la graduación. Para librarnos de la vida estudiantil.
¿Y ahora? quisieramos regresar el tiempo y ser estudiantes otra vez.
Lo mismo pasa con los hijos, Cuando nacen queremos que crezcan, y cuando crecen queremos que sean profesionales... luego se marchan y entonces nos damos cuenta que no los disfrutamos en cada etapa de su vida, que nos olvidamos de todo eso por una absurda idiosincrasia que empuja nuestra vida hacia la insatisfacción perpetua.
Hace unos días fui con unos amigos a una caminata por un bosque. Como siempre caminaba rezagado, porque me gusta apreciar aun los detalles mas chicos que para otros pasan desapercibidos.
--!hey apurate¡ que si vas muy atrás te va a comer un león --me dijo Fran en tono de burla.
--aquí no hay leones --le dije-- lo que pasa es que vos no vas disfrutando nada por la prisa que tenés en destapar esa botella que llevas en la mochila, jajajajaja hasta la columna llevas dislocada por tanto peso.
Y entre broma y broma continuamos caminando los cuatro amigos.
Ninguno de ellos notó la pequeña mariposa azul que abría y cerraba sus alas sobre una flor amarilla, mucho menos notaron el escarabajo que se escondió en un huequito en el suelo cuando quise fotografiarlo.
Admiro a las personas como Mimí, que se toman el tiempo para disfrutar los pequeños detalles que conforman este gigantesco mosaico al que llamamos Existencia, recordemos que la vida esta hecha de momentos, así como la hora de segundos, y la materia por átomos y cada uno de ellos cuenta.
--a veces quisiera fundirme con el entorno fusionarme con el, no me basta solo con ver... --me dijo una vez mientras lamía el agua condensada en el musgo de unos árboles (sí que disfruta las salidas).
Así, la próxima vez que el bebé llore a las tres de la mañana, a levantarse sin hacer mala cara y hacerle cariñitos para que se duerma. Entiende su pequeña psicología, quizá cuando crezca y se vaya lejos quieras hacerlo y no puedas.
Platica con tus hijos, escúchalos y nárrales un cuento antes de dormir.
Dile a tu esposa que la amas, no te costará ni un centavo. y quizá ganes más de lo que te imaginas...
Llama a tu madre y dile que la quieres y que la extrañas mucho.
Reúnete con tus hermanos aunque sea una vez por año, y dedica un tiempo para recordar.
Llama a tus amigos que están lejos solo porque sí, y no para pedirles dinero prestado.
Sonríele al niño que no conoces, y no dejes que el mal comportamiento de otro influya en el tuyo.
Si ves a una anciana parada en el bus cédele el asiento, podría ser tu madre. Ríete de los chistes absurdos de tus amigos y no te lamentes por el presente que vives; porque es la base de tu futuro, si te toca llorar, llora como una Magdalena; pero no maldigas el dolor, porque en él se forja una parte de nuestro carácter. Y si has de reír no rías solo, búscate un amigo y comparte tu alegría, que la felicidad también forja nuestro espíritu.
Cuando das un pequeño detalle, quien lo recibe no solo ve un regalo. Ve una señal que le indica claramente que ella o él está en tu mente y en tu corazón. No importan los problemas que pudieras tener o cuán ocupado estés, te tomaste un tiempo donde olvidaste todo y sólo pensaste en el o ella y en como hacerle sentir bien.
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