Carlos Ponce.10 de Noviembre. Tomado de El Diario de Hoy.
El vínculo entre el tráfico de drogas ilícitas y la violencia es un tema que ha trascendido las esferas en las que se mueven los profesionales y analistas de la seguridad pública, y se ha convertido en un tópico de manejo popular. Cualquiera, al mencionar la palabra narcotráfico, instantáneamente lo relaciona con las tristemente legendarias matanzas atribuidas a las organizaciones dedicadas a dicha actividad delictiva que operan en México y Colombia, por personajes como Pablo Escobar, Joaquín Guzmán Loera, alias "El Chapo", Osiel Cárdenas, entre otros.
La proliferación de los mercados ilícitos de drogas no siempre conlleva un incremento en la cantidad de delitos violentos. Algunos países europeos, por ejemplo, en donde se han reportado importantes aumentos en el consumo de drogas ilegales, no muestran un comportamiento similar en las cifras de hechos violentos. En Estados Unidos, por otro lado, diferentes estudios han establecido una vinculación entre la criminalidad violenta y la proliferación de consumo de crack durante la Década de los Ochenta.
La bibliografía criminológica que explora esta diferencia explica que para que exista una relación entre la violencia y el narcotráfico deben de prevalecer ciertas condiciones socio-estructurales que la facilitan o propician. Otros académicos que estudian el tema también sugieren que, de existir condiciones económicas, políticas y sociales similares, la violencia no solamente acompaña el contrabando de drogas sino que también el de bienes lícitos, como el petróleo en Iraq.
En países cercanos al nuestro, como Guatemala y México, que tienen similares características socio-estructurales que las de El Salvador, se ha establecido que existe una relación entre el incremento de las operaciones de organizaciones del narcotráfico y los delitos violentos. Esto es de especial importancia, tomando en cuenta que se han suscitado diferentes incidentes que sugieren que las mismas organizaciones que operan en esas naciones han incursionado en El Salvador.
Aparte de los millonarios decomisos de efectivo, presuntamente producto del narcotráfico, ejecutados en diferentes partes del país, y la información de inteligencia que señala que pandilleros salvadoreños han viajado a Guatemala para ser entrenados por Los Zetas, en los últimos días ha trascendido que policías de unidades élites de El Salvador han pedido permiso en la corporación policial para irse a México a trabajar para grupos de narcotraficantes. El narcotráfico transnacional, en consecuencia, ya logró infiltrar a la Policía Nacional Civil.
Dicha infiltración aparentemente está en sus primeras etapas. Aún no es algo generalizado o institucionalizado. Es probable que los casos que han trascendido públicamente sean la excepción y no la regla. Sin embargo, las condiciones son propicias para que el narcotráfico reclute policías y otros empleados del sector público. El aparato de seguridad gubernamental ha demostrado que se ha debilitado exponencialmente en el último año, alcanzando las estadísticas criminales más altas en la última década.
Los controles internos de las instituciones que los componen, al menos públicamente, se han limitado a hacer señalamientos sin fundamento, presuntamente con tintes políticos, sin registrar resultados contundentes que demuestren una excepcional actuación. Los salarios de los agentes de seguridad siguen relativamente estancados.
Existen mucho más elementos que difícilmente se pueden detallar en el limitado espacio de esta publicación. Sin embargo, el primer paso que se debe de tomar es dar un giro en el manejo de los entes contralores del actuar policial. Es de vital importancia que los responsables de fiscalizar a las autoridades abandonen los discursos y acciones de carácter político-ideológico y se concentren en realizar un trabajo serio y proactivo, de lo contrario, en unos años, El Salvador se verá en la necesidad de adoptar estrategias como las de México, en donde cuerpos policiales enteros se han tenido que reemplazar y la responsabilidad de la seguridad pública ha sido provisionalmente depositada en otras instituciones.
elsalvador.com :.: EL Salvador y la amenaza del narcotráfico internacional
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