La memoria de los mártires obliga a trabajar por un nuevo El Salvador
Escrito por Iván Escobar. Domingo 15 de Noviembre. Tomado de Diario Co Latino.
“Las mujeres y los hombres mártires nos obligan a trabajar por un nuevo El Salvador”, así resumió el padre jesuita, Andréu Oliva, el mensaje de la conmemoración del XX aniversario de la masacre de seis sacerdotes jesuitas y dos de sus colaboradoras, el 16 de noviembre de 1989.
El campus de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, desarrolló anoche la tradicional procesión de los farolitos, y la misa de aniversario; así como otras actividades de corte cultural y religioso, en enmarco de este nuevo aniversario.
Los organizadores consideran que el aniversario es importante, porque demuestra que dos décadas después de asesinados los padres: Ignacio Ellacuría, rector de la UCA; Ignacio Martín Baró, Amando López, Juan Ramón Moreno, Segundo Montes y Joaquín López; y sus dos colaboradoras Elba y Celina, su palabra sigue vigente en El Salvador y más allá de las fronteras.
Entre cantos, una multitudinaria procesión que recorrió los alrededores de la UCA, las tradicionales alfombras, y una masiva presencia de personas, en su mayoría extranjeros y jóvenes, fue la antesala de la misa de aniversario que además recordó a las más de 180 víctimas mortales de la tragedia del fin de semana pasado, y los miles de damnificados por las lluvias.
El padre Oliva, destacó que estas víctimas “son las víctimas de la pobreza, son las víctimas de la injusticia, insertada en la sociedad; son las víctimas de la exclusión, esta celebración es para ellos”, reiteró ante los cientos de personas que asistieron al acto religioso y la tradicional vigilia en honor a los religiosos.
La comunidad Jesuita sigue llorando a sus muertos, y muchos que a lo largo de estos 20 años han conocido su trabajo y dedicación en las distintas comunidades del país. Anoche no fue la excepción, se recordó a cada uno de ellos, al igual que otros hombres y mujeres “que siguieron a Jesús pese a los riesgos”.
El padre Olivo insistió que “los mártires nos hacen volver al núcleo del evangelio, (cada uno de los mártires de la guerra) marcaron con el sello del seguimiento de Jesús. No eran guerrilleros, ni la inteligencia detrás de la guerrilla. Murieron porque vivieron la manera que vivieron: optaron por estar al lado de los oprimidos”.
Este aniversario además coincide con la primera ocasión que un gobierno hace un reconocimiento en el caso, al otorgar la condecoración “José Matías Delgado”, y que el acto tendrá lugar este próximo lunes, en Casa Presidencial.
Para el padre José María Tojeira, rector de la UCA el mismo “es importante porque en 20 años en ninguna estructura estatal se ha hecho un reconocimiento de la dignidad de estos sacerdotes, quienes entregaron su vida en la defensa de los derechos humanos y la búsqueda de una salida racional…era necesario reconocerlos. Es importante que el gobierno actual empiece con este tipo de reconocimientos (en casos como) Monseñor Romero, los Jesuitas, y reconocimientos que deben extenderse a todas aquellas personas, víctimas civiles, y otros que fueron víctimas de la violencia”.
Mientras que Benjamín Cuellar, director del Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA), destacó también el reconocimiento y la oportunidad que el nuevo gobierno “dé el significado original a este galardón”, reconociendo los aportes de grandes hombres y mujeres a la sociedad salvadoreña.
Mucha organización
Orden, presencia masiva de medios de comunicación, transmisión en vivo por primera ocasión de los actos central, a través de Canal 10 medio estatal; y una logística que permitió a muchos ser partícipes de este reencuentro con el pasado, y conocer uno de los episodios más oscuros de la guerra civil salvadoreña.
Al igual que los jesuitas, durante la guerra fueron asesinados muchos religiosos y religiosas tanto nacionales como extranjeros, laicos y personas civiles, el crimen que más impactó a la Iglesia Católica y su feligresía fue el 24 de marzo de 1980, cuando fuera asesinado por un francotirador, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, Arzobispo de San Salvador; muchos de estos crímenes se le atribuyen al ejército salvadoreño.
La mejor manera de hacerles justicia es evaluar que ha hecho el frente del legado y compromiso que los jesuitas le heredaron. Es el frente, a la par de todas las intituciones sociales y religiosas progresistas, son los entes llamados a llevar la iniciativa en cuanto a el mejoramiento de nuestra sociedad. Solo recordarse de los sres y de sus legados son recontar, ni resumir los logros hasta ahora es no hacer las cosas como dios manda. Hay que evaluar, hay que pasar la cuenta por lo que se ha hecho y lo que se ha dejado de hacer, no para polemizar o buscar culpables sino para garantizar que estos maistros (y todos los otros que dieron sus vidas) no hayan sacrificado sus vidas en vano.
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