Puesto en términos muy simples, los Demócratas en Estados Unidos decidieron hacer de la inmigración ilegal un punto central en las elecciones del martes pasado... y por una razón: el voto latino podía decidir, al menos, 40 candidaturas.
Escrito por Ernesto Rivas Gallont.07 de Noviembre,. Tomado de La Prensa Gráfica.
Sin embargo, la derrota que los Demócratas sufrieron en la Cámara de Representantes hará de la reforma migratoria una misión imposible.
Los latinos, el 70% de quienes votan Demócrata, salieron en masa a votar, sin permitir que la retórica antiinmigrante del Tea Party y de muchos Republicanos los intimidara.
Los latinos no se dejaron amedrentar por esa retórica antiinmigrante que se apoderó del debate desde que Arizona aprobó la ley discriminatoria que tanta polémica causó. Los latinos exigían respeto, pero hoy se hace evidente que no lograrán su propósito.
La crisis hipotecaria, la reforma de salud y las guerras en Iraq y Afganistán tomaron precedencia por encima de cualquier otro tema y la reforma migratoria cayó víctima de esas prioridades.
En el Senado se conserva la mayoría Demócrata. Harry Reid, que se mantendrá en el cargo de líder de la mayoría, logró ganar la reelección en Nevada, gracias al voto latino. Eso lo compromete a hacer un esfuerzo para que el Congreso, en su composición actual, apruebe algunos de los elementos de la reforma migratoria en la mesa, antes de que el nuevo Congreso se inicie en enero de 2011.
Una reforma migratoria comprensiva sirve para: regular la inmigración legal, contener la inmigración ilegal, facilitar a los indocumentados para que normalicen su situación, lo que quienes se oponen a la reforma califican como amnistía generalizada, tema tabú. De allí que su aprobación por el nuevo Congreso parece imposible.
Sin embargo, el presidente Obama adquirió un compromiso que ahora, a pesar del revés sufrido, tiene que honrar; y los miembros del Congreso, en ambas cámaras, cuya elección fue impulsada por el voto latino, también tendrán que hacer lo suyo, por difícil que parezca.
Los hispanos quieren ver en el presidente Obama mayor agresividad y que tan pronto se inicie el período del nuevo Congreso en enero demuestre que hará un esfuerzo serio para aprobar la tan codiciada reforma.
Un factor importante en el debate que se avecina es la posición claramente antiinmigrante del Tea Party que afectará adversamente la discusión de la reforma, sobre todo porque muchos Republicanos deben su elección a ese movimiento.
Ese sentimiento antiinmigrante no solamente proviene del Tea Party, sino que por muchos congresistas Republicanos y gobernadores estatales, a partir de la gobernadora de Arizona Jan Brewer quien fuera reelegida el martes.
La comunidad latina en Estados Unidos tiene razón de estar preocupada acerca del sentimiento antilatino que ha prevalecido en las actividades y declaraciones públicas del Tea Party, y ha recomendado cautela a los legisladores Demócratas de que deben mantenerse firme a favor de la reforma migratoria y no dar por un hecho que el voto latino siempre es un voto cautivo.
Los Republicanos sostienen que los Demócratas y el mismo Obama no combaten con energía suficiente la inmigración ilegal. Líderes Republicanos dicen que la primera prioridad del gobierno debe ser proteger las fronteras y evitar que indocumentados entren al país antes de que discuta una reforma migratoria comprensiva.
Esa política es atractiva para la mayoría de la población, que ve con preocupación el incremento del número de indocumentados que están ingresando al país, y la amenaza que representan. El nuevo Congreso se hará cargo de ver que no habrá ninguna reforma que perjudique los intereses de sus votantes.
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