Entrevista al economista de izquierda en la que expone las medidas que considera necesarias para reflotar la economía de El Salvador.
Por Fernando de Dios.18 de Noviembre. Tomado de Contra Punto.
SAN SALVADOR – El sábado 24 de octubre de 2010, la noticia de la muerte de Salvador Arias, economista y ex diputado del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), corrió como la pólvora.
Él estaba en Guatemala, recibiendo tratamiento para un cáncer que sí, estuvo a punto de matarlo, pero del que se ha recuperado casi de manera milagrosa.
Afirma que fue una irresponsabilidad de algunos medios que no contrastaron bien la información y que causó daño a su familia. También, que posiblemente algunos se alegraron mucho, pero “se jodieron porque no me morí”.
Hoy, este graduado por la Universidad Sorbona de París, vuelve a ser un azote constante de la oligarquía salvadoreña y de los políticos que la representan.
Cada una de sus respuestas, de sus argumentos, sirve para refutar las premisas neoliberales que aquéllos defienden, pues la idea central de su discurso es que hasta que no se cambie la lógica de acumulación de riqueza por parte de una minoría, no se podrá cambiar nada en El Salvador.
Para ello, tiene propuestas, medidas concretas, que por otra parte, no cree que este gobierno vaya a aplicar. Las dos más urgentes, que el país pida una moratoria en el pago de la deuda y que se acabe con la dolarización.
Arias sostiene que el FMLN no tiene incidencia en la política económica del gabinete liderado por Mauricio Funes, pero que éste es un instrumento para iniciar el proceso revolucionario de cambio que constituye “la responsabilidad histórica del Frente”.
Es enfático al señalar que no tiene problemas personales cuando habla de los problemas de su país, aunque fue Funes, personalmente, quien exigió que no estuviera en las listas de candidatos del FMLN para la Asamblea Legislativa.
Para el economista, la razón es que el entonces candidato “se estaba asociando con el capital”, por lo que los Amigos de Mauricio le pidieron que se deshiciera de él.
En unos pocos días estará a la venta su libro Atlas de la pobreza y la opulencia en El Salvador (*), donde da sus argumentos, como “una respuesta política a una agresividad que yo no me iba a meter a contestarla, porque no me interesaba”.
De hecho, afirma que si Funes le hubiera ofrecido un ministerio, “hubiera dicho: No gracias, no me interesa, yo no puedo trabajar con un modelo neoliberal”.
¿Cuál es su opinión sobre las subida de sueldos a los empleados públicos?
A mí me parece correcto. El salario promedio de los trabajadores públicos no les alcanza para cubrir la canasta de mercado, o sea, que es necesario. Claro, la reacción de la empresa privada es que en crisis no se suban los salarios. La situación del país es complicada. Pero la misma crisis financiera del Estado no se agrava mucho más de lo que ya está. La solución a la crisis no es no subir los salarios. La solución a la crisis, como yo lo he mencionado, (es) un tema fundamental que yo creo que el gobierno va a tener que topar en momento dado; (que) este país, a la fuerza, se va a tener que declarar en incapacidad de pagos, porque es insostenible el estar pagando los niveles de compromiso con la deuda. Si se resuelve ese tema, el incremento de salarios del sector público no significa ningún problema, más bien es positivo, porque este es un país deprimido desde el punto de vista de su demanda interna y los trabajadores del sector público son ciudadanos consumidores, de forma que son activadores de la economía, estimulan crecimiento, porque esta es una economía que está con una demanda caída. El mercado interno tiene que ser un factor importante de política económica, y en ese sentido, esta medida es correcta.
Hay quien ha dicho que esto podría producir un alza de los precios, ya que no están regulados.
Entonces hay que decirles que hay que regularlos. Efectivamente, hay precios que tienen que ver con la canasta básica alimentaria, con las medicinas, con los combustibles, con la energía eléctrica, con el agua, que deben ser regulados. No pueden estar sometidos a procesos de especulación en organizaciones de carácter oligopólico en su mayoría, que de por sí son precios distorsionados. Por lo tanto, el tema de que suban los precios es un tema que hay que resolver. Es más, el tema de la inflación es un tema que hay que discutirlo. Porque creer que tener un 2 por ciento de inflación es un beneficio para el país es un error. Es un absurdo que un país empobrecido como el nuestro, con un débil desarrollo de sus fuerzas productivas, tenga como gran objetivo de política económica mantener una inflación de entre el 1 y el 2 por ciento, porque estás amarrado a la dolarización, que es el otro gran tema. Y que es el segundo punto importante que van a tener que topar a la fuerza, que aquí van a tener que regresar al Colón quieran o no quieran. Y ya hay una discusión interna en el gobierno.
Usted habla de la incapacidad del pago de la deuda. También se dice que el Estado está quebrado fiscalmente y que en algún momento se puede producir con la dolarización un proceso parecido a lo que ocurrió en Argentina en 2001. ¿Usted es de los que creen que hay que desdolarizar ya, o de los que piensan que hay que esperar a que la situación esté peor?
No, yo creo que es irresponsable esperar a que esté peor. Es irresponsable. Ya estamos peor. Esperar más es llevar a la población a una situación mucho más grave, es acelerar más el tema del endeudamiento y por lo tanto de un Estado más quebrado de lo que ya está, con incapacidad de reaccionar ante la necesidad de reactivar la economía. Mientras no reactivemos la economía, mientras no haya inversión, mientras no haya generación de empleo y por tanto no se produzca riqueza, este país no tiene salida, estamos en un derrumbe.
Pero los que manejan el capital están diciendo que no hay inversión por las políticas y la inseguridad que les produce el clima político.
No es cierto, ellos no invierten porque no quieren, nunca han invertido, están invirtiendo fuera. El gran capital lo que ha hecho es invertir fuera desde siempre. Este es de los países con más baja inversión, tiene menos del 12 por ciento de inversión en relación al PIB. Y si le quitas la inversión del Estado, la inversión privada es marginal. Porque estos señores están invirtiendo fuera. A cada rato ves a los Poma inaugurando su gran hotel en Bogotá; Taca, aliándose por ahí… y además lo que invierten, el que vendió La Constancia lo invirtió en un edificio. Eso no sirve para el desarrollo. (Ricardo) Simán (presidente del Grupo Simán) y el otro (Roberto Murray Meza, presidente del Grupo Agrisal) ampliando el centro comercial de Soyapango (Plaza Mundo). Eso no sirve para el desarrollo, eso es consumismo. Que inviertan en fábricas, en el agro, en industrializar la agricultura de este país, que le apuesten a realmente generar valor, riqueza, no a estar viviendo del comercio, queriéndole sacar más jugo del que ya no tiene. La política de inversión del sector privado es totalmente adversa, contraria a lo que este país necesita para salir de la crisis, porque es una inversión especulativa.
Si ellos no invierten, que son los que tienen el dinero, ¿cuál es la alternativa?
Ahí tiene que entrar el Estado, haciendo una política económica. Por eso necesitamos volver al Colón. El Estado y también el sector privado. Pero una de las razones por las que no hay inversión, es porque el grueso de las empresas aquí no tiene capacidad de invertir porque no tienen financiamiento. No obstante, la banca tiene una liquidez excesiva de más de $2,000 millones, una liquidez absurda, en un país en una crisis como la que está y con un aparato económico restringido. Porque las 174,000 empresas que tiró el último censo económico en 2005, 173,000 y pico no son parte del núcleo que se dice que es el que invierte –y no invierte- en este país.
Usted hablaba antes del sector productivo, que está deprimido, pero, ¿no es ése el sector productivo de El Salvador?
Es que es ése el sector productivo de este país. Ese es el tejido que hay que empujar, que no está siendo empujado.
¿Con crédito?
Con crédito y con políticas del Estado en términos de incentivos mucho más claros y una política fiscal mucho más clara. Fiscalmente, los sectores pequeños y medianos son los que pagan impuestos. Los grandotes no pagan impuestos. Así están hechas las leyes en este país.
Llegamos entonces al tema fiscal, que es la madre del cordero. Usted dice que hay que cambiar la forma de cobrar impuestos en este país. ¿Cómo ve los movimientos del gobierno en ese sentido, buscando un pacto fiscal que usted ha calificado de ilusorio?
Totalmente ilusorio, no tiene sentido. Éstos no aceptan nada. Si no quieren ni pagar el impuesto para la seguridad, porque están acostumbrados. Desde que llegó (Alfredo) Cristiani (ex presidente de la República entre 1989 y 1994), se dio vuelta totalmente a la política fiscal y el gran capital no paga impuestos en este país. Primero les quitaron el impuesto al patrimonio, segundo hicieron una serie de leyes que les permite elusión, tercero ha habido complicidad, porque presentan declaraciones chafas y no pagan impuestos sobre la renta o paganmuy mínimo. Telefónica, por ejemplo, ganó $150 millones de utilidades (en 2008) y sólo pagó 8 centavos por cada dólar que ganó de utilidades. En cambio vos por el IVA pagas 13. Y además de eso se quedan con el IVA, porque los grandes retenedores está demostrado que se roban el IVA en buena parte, porque lo justifican, generan pérdidas… El capital transnacional, que además es un sector que normalmente no se habla de él, es el capital que más activos maneja en este país, más que la burguesía oligárquica local.
¿Por qué, porque ya no hay grandes empresas salvadoreñas, porque ya se vendió todo?
Sí, y ahorita quieren terminar de revender, que es otro error que este gobierno va a cometer si lo hace.
¿A qué se refiere? ¿Qué quiere vender el gobierno?
Ellos hablan del asocio entre gobierno y empresa privada, pero eso es lo que ha hecho el neoliberalismo. Y decir que van a concesionar, en esa visión de asocio, el aeropuerto, los puertos, las carreteras, el transporte, eso es un absurdo, es continuar con lo mismo. Eso no es realmente querer resolver los grandes problemas de este país, sino que están en la misma lógica de seguir protegiendo el gran capital nacional y transnacional. Ahí no hay salida, este país ahí no tiene salida, por más que inventen.
¿Cuál es el problema con el capital transnacional?
Con información del gobierno, yo he sumado que entre el año 2000 y 2007, las transnacionales se llevaron más de $7,000 millones en remesas y repatriación de capital, e invirtieron algo más de $4,000 millones de en esos años. Es decir, que el país es un exportador neto de capitales, en cuanto al capital transnacional y su papel en este país. Si se le suma la exportación de capital por todas las ventas a las transnacionales del sistema financiero de empresas como Cementos Cessa, Industrias La Constancia y otro montón, ese dinero se quedó fuera. Y el problema es que cada vez que el capital transnacional compra una empresa, el país adquiere una deuda, porque el país queda comprometido a devolverle con utilidades lo que invirtió aquí. Eso es una deuda para la economía nuestra.
¿Y eso tiene que ver con los Tratados de Libre Comercio y la dolarización?
Claro. Y además empresas que compran activos, que no desarrollan capacidades productivas nuevas, que no transfieren tecnología. Este país no tiene transferencias de tecnología, no tiene formación de recursos humanos. El esquema neoliberal de atraer el capital transnacional y el juego que el gran capital ha hecho con tener la inversión, es el problema de inversión serio de este país. O sea, no es un problema de las políticas de este gobierno. Eso es claro. Ellos hablan de que no se invierte porque no hay seguridad. Eso no es cierto. Si esto es un paraíso fiscal para ellos. Los salarios son de hambre, no pagan impuestos y aún así no invierten porque no les interesa. Eso es un discurso político ideológico de la derecha por recuperar el gobierno.
En ese sentido, el FMLN ha llegado al poder tras 20 años de aplicación de un neoliberalismo de libro, que ha causado un retroceso económico. ¿Siente que se ha demorado mucho la llegada de la izquierda al poder?
Yo creo que nosotros no podemos hablar sobre lo que pudo haber sido y no fue. Sino de lo que es, de lo que estamos. Y el Frente, en el sentido de un retroceso económico, no ha administrado esta economía. Aún en este gobierno no la está administrando. Yo lo digo cada vez que es necesario decirlo. El Frente no tiene ninguna incidencia en la definición de la política económica de este gobierno. Y por eso es que este gobierno sigue aplicando el neoliberalismo. Por eso es que hay opiniones de dirigentes nuestros que dicen que hay diferencias en la dolarización, en política fiscal, en los tratados de libre comercio, en varias cosas. Lo que pasa es que yo entiendo que la dirección no puede estar en un rifirrafe constante con el ejecutivo. Es un tema político difícil de manejar y entiendo lo complicado que es para la dirección estar administrando una relación política con un gobierno que no está haciendo lo que históricamente el Frente tiene la responsabilidad de hacer en lo económico. Y sin embargo, un gobierno cuyo presidente fue electo con la bandera del Frente. Es un problema bastante complicado, serio. Eso no evita que sea el momento que nosotros iniciemos un proceso de transición. Tenemos capacidad. Este país tiene potencial, tiene posibilidades. Este país es viable en otro modelo y hacia otro sistema.
¿Y cuáles son las características principales de ese otro modelo?
Hay un elemento central. La lógica actual del capitalismo salvadoreño en términos de acumulación y concentración de la riqueza, con un Estado deprimido y un mercado monopólico y oligopólico que controla la economía en su conjunto, nosotros tenemos que empezar por desarmar esa lógica de acumulación y concentración del capital que tiene este modelo. En el proceso de transición tenemos que hacer que la lógica de acumulación actual pase a ser una lógica que permita acumulación de capital en la propiedad social y en el Estado de nuevo, en sectores estratégicos. Donde el capital privado oligopólico vaya perdiendo preponderancia en los mecanismos de captación de los excedentes que genera cada año este país. Así es, si tú no cambias eso, no cambias nada.
Eso es pura lógica…
Es que así funciona la economía. Los modelos de acumulación y las posibilidades del desarrollo, y que el desarrollo de las fuerzas productivas esté conectado con satisfacer las necesidades de la población, generar una población cada vez con más capacidad de generar riqueza ella misma y por lo tanto, construir un país diferente, que genere más riqueza. Pero en una lógica incluyente, donde el sector empresarial, el trabajador y el Estado se vuelven realmente un mecanismo determinante. Y el mercado se subsume, porque actualmente el mercado oligopólico está predominando y hay que someterlo. Entonces en base a eso, tú decides qué políticas tienes que aplicar para que ese proceso sea una realidad. Por ejemplo, la política fiscal. El Estado tiene que ser un factor determinante en para dónde se van los recursos que genera la economía en términos de excedentes. Eso es clave. La moneda. Nosotros necesitamos el Colón porque necesitamos política monetaria, necesitamos política cambiaria, política crediticia.
¿Y en ese hipotético momento de recolonización de la economía, se podría dar un paso más y darle recursos a la banca pública, para que dé crédito?
Claro, claro. Pero ahorita tienes el BMI (Banco Multisectorial de Inversiones), que maneja una cartera con más de $300 millones, que el absurdo es que esos 300 millones se los da a la banca privada para que los preste, con lo que le suman sobrecomisiones. Este es el país que más caro tiene el dinero en el mercado financiero. No es cierto que sea más barato, como vino a decir de mentira el FMI (Fondo Monetario Internacional). El FMI es mentiroso. La historia del FMI es mentir en el mundo, engañar al mundo y tiene una cola de fracasos donde se ha metido. Tú tienes que tener una banca nacional, estatal, que compita con éstos. Porque éstos son grandes conglomerados financieros que tienen todo. Por ejemplo, el Estado maneja ahorita un presupuesto de $4,000 millones. Que lo administre la banca estatal. Imaginemos lo que significa tener un flujo de $4,000 millones dándole vuelta la banca estatal. Tienes Colón, tienes moneda, desarrollas políticas de crédito. Porque tú puedes tirar (imprimir) dinero, lo que tienes que hacer es que ese dinero no lo tires para estar comprando la comida todos los días. Tíralo para desarrollar inversión, capacidades productivas, porque tú garantizas que tienes un retorno para enfrentar lo que estás tirando al mercado monetario. Entonces la política crediticia del Estado con una banca estatal es una medida estratégica y para eso necesitas el Colón, tener tus instrumentos monetarios.
Entonces tienes que por la política fiscal y por el sector monetario, vas midiendo y empiezas a someter al mercado. No es que vas regular los precios de todo. Por eso no te digo aquí tenemos que llegar a una economía 100 por ciento planificada. La propiedad social tiene que jugar un papel importante, y la propiedad privada individual. Pero ese sector que es el que está desestimulado actualmente, que lo puedes convertir en capital social, organizándolo y promoviéndolo y dándole recursos. Y tienes que capacitar recurso humano en este país. Si no tenemos conocimiento, si estamos fuera del conocimiento que en el mundo circula, no tenemos ningún futuro. Entonces, la inversión en educación tiene que ser parte de la política de inversión estratégica. Si no, no tenemos futuro.
Y nosotros lo que tenemos es gente. Somos un país con gente. Hay que generar esquemas de inversión para los salvadoreños en el exterior, pero ¿cómo van a invertir en un sistema así? Es más, las transnacionales que sigan acá, pero si quieren seguir con esta política fiscal que casi no pagan, reinviertan en utilidades. El que no invierta en utilidades, que pague el 35 por ciento que va a ir a pagar a Estados Unidos.
Son medidas lógicas. Pero si esas medidas lógicas se les incorpora al mecanismo de ir cambiando la acumulación de esa concentración y centralización de estos ocho grupos económicos con las transnacionales, a crear esa empresa social, a crear que este sector de 173,000 empresarios pasen a tener capacidad de acumular y desarrollar su fuerza productiva y un Estado que garantice el entorno económico, este país va ser diferente.
¿Y no deberían entrar otras cuestiones como derechos laborales, económicos, sociales…?
Totalmente. Políticas salariales. No puedes estar jugando con la rentabilidad a partir de tener muerta de hambre a la gente. Esta gente dijo que querían traer 12,000 empleos de Haití por el terremoto y ponían la condición de que pusieran la jornada de 12 horas. Es inconstitucional, explotar 12 horas a la gente.
Pero ¿no es esa es la lógica del sistema neoliberal?
Es la lógica del capital. Si es que es igual en Estados Unidos. ¿Y por qué en Estados Unidos ahora tienen 43 millones de pobres? Porque es lo mismo. Y lo mismo está pasando en Europa. Y lo mismo está pasando aquí. Solo que aquí es más grave porque nosotros tenemos un nivel tan bajo de desarrollo de nuestras fuerzas productivas, tenemos una pobreza ya tan generalizada, que seguir exprimiendo esto, aquí si no hacemos algo, aquí viene un proceso de convulsión social. Esta violencia que estamos viendo ahorita se va a quedar chiquita. Aquí va a haber algo.
En cuanto a los presupuestos y el endeudamiento, que el FMLN está apoyando el proyecto, ¿cómo ve que el gobierno sólo apele al endeudamiento para seguir con unas políticas sociales que además se orientan a un esquema asistencialista?
El esquema asistencialista no da salida al problema social en este país. No resuelve. El problema de la deuda aquí ya no tiene solución, desde un análisis financiero serio como país, más que entrar a una incapacidad de pago.
¿Y qué supone entrar a esa incapacidad de pago?
Significa varias medidas. Primero hay que hacer una renegociación con los bancos multilaterales y decirles que no les podemos pagar. Y pedir una moratoria, yo digo de diez años. No les digo que no les voy a pagar, pero les voy a pagar cuando tenga. Porque si se canaliza todo lo que se va a invertir en pagar esa deuda y hay un compromiso de que se va a utilizar en inversión, va a generar las capacidades para pagar eso y más. O sea, que hay garantía de que se va a pagar.
La otra medida es pedir la condonación de la deuda bilateral a los gobiernos. Señores, yo no puedo pagar, pero voy a invertir en lo social lo que no les pague a ustedes. Voy a invertir en recuperar mis recursos naturales. No me den cooperación, voy a invertir en lo social, en el medio ambiente y voy a empezar a construir otro país.
Y esas medidas van a suponer que los casi $5,000 millones que debemos en el mercado financiero, esa deuda se irá al mercado secundario. Y tienes que comprarla en el mercado secundario cuando está en es suelo. Así es. Argentina se economizó $60,000 millones en esta operación. Y lo han hecho varios países. ¿Por qué no lo vamos a hacer nosotros?
Y Argentina hoy crece al 8 por ciento.
Así es, entre el 8 y el 10 por ciento. Y no es socialismo. Han hecho un modelo económico en base a sus necesidades, realista. Por eso yo hablo en base a los números, por eso yo tengo dos libros, que entre los dos está clara la situación y están claras las salidas.(*) La presentación del libro de Salvador Arias Atlas de la pobreza y la opulencia en El Salvador tendrá lugar en el Centro Cultural Nuestra América el viernes 19 de noviembre a las 5:30 pm.
muy mínimo. Telefónica, por ejemplo, ganó $150 millones de utilidades (en 2008) y sólo pagó 8 centavos por cada dólar que ganó de utilidades. En cambio vos por el IVA pagas 13. Y además de eso se quedan con el IVA, porque los grandes retenedores está demostrado que se roban el IVA en buena parte, porque lo justifican, generan pérdidas… El capital transnacional, que además es un sector que normalmente no se habla de él, es el capital que más activos maneja en este país, más que la burguesía oligárquica local.
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