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2010/11/08

Co Latino-Carmelo Ventura, la Luz en la penumbra | 08 de Noviembre de 2010 | DiarioCoLatino.com - Más de un Siglo de Credibilidad

 Dagoberto Gutiérrez.08 de Noviembre. Tomado de Diario Co Latino.

Quien lo miraba lo sabía tímido, reservado y casi invisible porque Carmelo no se hacía notar y era algo así  como alguien que pasa o alguien que dice adiós o algo que se cae sin hacer ruido.
Su cuerpo largo y sus piernas también largas sostenía un rostro largo y lampiño, su cabello negro y peinado para atrás siempre pareció dócil igual que Carmelo.
Toda su vida vivió en Los Tablones, un cantón de los alrededores de Panchimalco y allí creció, y ahí también al tiempo que se hacía más alto también se hacía más grande aunque él no parecía saberlo.
Su adolescencia transcurrió como la de todo muchacho de la periferia de un pequeño pueblo; pero en el caso de Carmelo fue él, él mismo el que transcurrió dentro del tiempo, es decir, fue él quien construyó su propia época porque siendo un estudiante campesino, situado aparentemente fuera del mundo o a la orilla del mundo en realidad, Carmelo se sentía atraído fuertemente por el remolino de la lucha social pero no sabía, tan tímido era, por donde entrar es decir, no sabía como salir de la vida ordinaria y gris para pasar a la vida llena de significados y significantes.
Se hizo dibujante arquitectónico y a los veinte años supo que tenía grandes habilidades para las líneas y dibujos, que sabía manejar las reglas y compases y que las escuadras y las líneas rectas y curvas danzaban amorosamente en sus manos. Casi parecía que la geometría y Carmelo habían nacido la una para el otro, así las cosas las líneas rectas y los cuadrados se hicieron parte inseparables de su vida y todo transcurrió con una normalidad anormal.
Su amigo del alma Tony, un poco mayor que él, pero no tanto, no le había dicho que era miembro de una unidad militar del Partido Comunista porque no estaba seguro que Carmelo entendiera una decisión tan profunda de alguien como Tony, que parecía superficial o una decisión tan seria de alguien que parecía ligero; de todos modos Carmelo se dio cuenta sin quererlo porque una noche de fin de semana, viernes para más precisión y viernes santo cuando iban juntos en la Procesión del Santo Entierro, un pequeño volante lleno de puños de color rojo cayó, sin voluntad, de una de las bolsas del pantalón de Tony, Carmelo recogió la hoja, nadie se dio cuenta pero el ojo del dibujante arquitectónico criticó, sin decir nada, el desalineamiento de los textos. Sin fijarse en el texto mismo.
Guardó  silencio y la amistad siguió creciendo hasta que una noche hombres armados con el rostro cubierto secuestraron a Tony quién nunca jamás apareció. Corría el año de 1981 y las matanzas de los escuadrones de la muerte intentaban degollar la resistencia del pueblo que crecía y la derecha criminal, cuchillo en mano, asaltaba la vida de los patriotas para detener la rebelión.
Carmelo se incorpora sin vacilar al Partido Comunista y su trabajo era de los más peligrosos porque pasó a formar parte del personal de las fuerzas armadas que producía mapas militares, ubicaciones del terreno y aspectos técnicos del trabajo enemigo, se dedicó a trabajar en el interior más íntimo del campo enemigo, en realidad todo su temperamento y personalidad estaba preparada para eso y su vida llena de luz por la causa justa que la alentaba transcurría, sin embargo, en la penumbra de la clandestinidad y nadie, pero nadie podía suponer que ese hombre reservado, callado y quieto desempeñara con entrega, lealtad y firmeza inquebrantable y voluntad de acero, la misión más peligrosa de la inteligencia revolucionaria.
Estaba preparado para eso pero además, en el fondo él seguía esperanzado en encontrar a su
amigo pero en todo caso cobraba la cuenta al enemigo asesino que lo había desaparecido.
La guerra del pueblo recibió el apoyo invalorable de Carmelo Ventura y nadie supo jamás su nombre y nunca apareció en ningún informe y nunca el enemigo supo nada de él. La guerra terminó y la vida transcurrió así como pasan las horas y los segundos sin saberse de dónde vienen y adónde van.
Un hombre mayor con una historia heroica adentro, siempre limpio, siempre ordenado y siempre atento recorre las instalaciones de la Universidad Luterana, Carmelo escucha ciertas clases, vigila el bosque, observa atentamente y nadie conoce en realidad en donde vive ni su teléfono, ni su familia, porque la vida de clandestinidad como sinónimo de seguridad sigue pegada a sus costillas como regla de existencia.
Un día aciago un cáncer aparece en su páncreas y el hombre tranquilo, apacible y sereno sabe, de repente, que la penumbra ha entrado en riña inexorable con la luz, siempre supo que ésta es la pelea que todos llevamos adentro pero no todos sabemos que la luz, siendo la vida, siempre le debe mucho a la penumbra que es hija de la muerte y que la vida parece ser un viaje de la penumbra a la penumbra o de la nada hacia la nada.
El hombre que había vivido en la penumbra de la clandestinidad buscando la luz de la liberación es asaltado, en plena vida, por ese ladrón de todos los días y todas las horas que siempre piensa que es capaz de vencer a la vida.
Durante cinco días Carmelo Ventura sufrió los embates finales de la vida y el hierro candente del dolor en la casa de un familiar hasta que finalmente, a los 58 años y en los últimos días de octubre, sucumbe así como se agota una flor para darle paso al fruto. Carmelo Ventura es el luchador revolucionario que se jugó la vida por sus ideales y su penumbra no lograra, por eso, apagar su luz.

Carmelo Ventura, la Luz en la penumbra | 08 de Noviembre de 2010 | DiarioCoLatino.com - Más de un Siglo de Credibilidad

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