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2010/11/09

Co Latino-Opinando sin política (610) | 09 de Noviembre de 2010 | DiarioCoLatino.com - Más de un Siglo de Credibilidad

 Eduardo Badía Serra.09 de Noviembre. Tomado de Diario Co Latino.

El otorgamiento del Premio Nacional de Cultura es, siempre, un acto muy saludable, sano, alegre, esperanzador. Es un reconocimiento a personas distinguidas a quienes el país, (las razones no vienen al caso en esta oportunidad), no ha sabido reconocer en su aporte al desarrollo verdadero de nuestras potencialidades como Nación.
El premio al que me refiero lo hace, aunque sea de manera puntual, y si bien no debería ser lo esperable, es algo, y por ello, algo vale. El Salvador tiene muchos hombres valiosos en los campos de la ciencia y la cultura, del arte y de la educación. Ellos van por ahí, cargando la alforja de sus ideales sin que nadie les ayude. Aquí, desafortunadamente, los reconocimientos corren por otros caminos, por las sendas de la banalidad, de lo superficial, de lo perentorio, y muchas veces, de lo incorrecto y hasta de lo vulgar. Por ello, que todos los años se otorgue un premio a un salvadoreño valioso, es, como he dejado dicho al principio, un acto que renueva la esperanza, un verdadero, verdaderamente, acto de fe.
Algunas veces despuntan en el país las buenas señales, alumbran algunas luces, y nos despiertan del marasmo en que esa mezcla perversa de la política y los intereses nos sabe  mantener. He sabido, de buena fuente, que se otorgará un doctorado Honoris Causa a una personalidad del arte de reconocimiento mundial, un salvadoreño que, abrigado por una humildad enorme, desarrolla día a día una labor encomiable escribiendo la historia de nuestro arte y de nuestra cultura, rescatando a nuestros hombres de letras, enseñando a nuestras gentes de todas las edades ese difícil arte de la pintura y de la escultura, e incluso, promoviendo entre nuestros maestros y jóvenes estudiantes, el amor por las cosas nobles y buenas.
La Universidad Tecnológica de El Salvador hará Doctor Honoris Causa a Armando Solís, haciendo con ello, justicia, y de nuevo, encendiendo una luz dentro de la oscuridad en que vivimos. Me alegra mucho esto.
Y otra buena señal es  la que me ha motivado esta columna. Este año, el Premio Nacional de Cultura se ha entregado a un intelectual de enorme calibre, un científico de verdad, un investigador acucioso y riguroso consigo mismo, un respetuoso eterno de la ciencia. Este Señor se llama Jorge Lemus, y viene desde hace muchos, muchísimos años, luchando en la defensa de nuestro idioma nahuat, en la defensa de nuestros indígenas, en la defensa de nuestros orígenes, haciéndolo desde la realidad misma, acompañando a esta realidad con su enorme formación académica y cultural.
Conozco poco al Dr. Lemus, pero lo poco que lo conozco es suficiente para reconocer en él su calidad humana y su profundo amor a la patria, amor este que ha sabido expresar con obras, y no con las solas palabras con que muchos nacionalismos saturados de hipocresía saben expresar. Cabe aquí aquel dicho sabio de los italianos: Del dire al fare, c´e di mezzo il mare. Pienso que el Dr. Lemus ha sabido navegar y vencer ese mar para hacer consistente su pensamiento con su obra, su discurso con su práctica, su deber ser con su ser.
Me alegra mucho, pues, que este premio le haya sido concedido, aunque, como él mismo ha dicho, no es otra cosa que un mayor compromiso, más dificultades y problemas, más trabajo, porque pasados unos días de alborozo por recordar esa lengua mágica que hablaron nuestros pipiles y hablan aun algunos, lo ha reconocido el mismo Dr. Lemus, todos se olvidarán de ella y volverán las aguas a su nivel, el tan bajo nivel de los asesinatos, de los secuestros, de las extorsiones, de la miseria y de la pobreza, que ya podemos todo ello hacerlo nuestro en propiedad, expresión de esa tan dura  realidad en que vivimos.
Entre sus andanzas por esos nuestros caminos de Izalco, Nahuizalco, Santo Domingo de Guzmán y otros pueblos de nuestro occidente costero, el Dr. Lemus va desarrollando sus proyectos, uno de los cuales debe ser adecuadamente dimensionado por su importancia. Este es el proyecto de la Cuna Nahuat, que, conjuntamente con la Universidad don Bosco, en la cual él trabaja como Director de Investigaciones, y con el Ministerio de Educación, se encuentra desarrollando. Este es un proyecto muy revelador, único en el país, e incluso entiendo que en la región. Sin embargo, ya el Dr. Lemus ha anunciado que se esperan limitaciones económicas que podrían detenerlo.
¿Porqué no nos ahorramos un poco de dinero, y en vez de gastarlo en tirar concreto a mansalva por nuestras ciudades, destinamos un poquito aunque sea, para poder darle continuidad a esta cuna nahuat, que nos cuenta, entiendo yo, cómo las madres y los padres nahuat educaban a sus hijos, no guardándolos en una guardería, o llevándolos al prematernal mientras nuestras familias presurosas se ganan el dinero necesario para cubrir sus necesidades de consumo, (léase, celulares, iPod, almacenes digitales de música, plasmas, etc.), sino educándolos directamente, que es, bien dicho, una manera, probablemente la mejor manera, de amarlos? 
Desde esta columna felicito al Dr. Jorge Lemus por su merecida distinción, también a Armando Solís por la propia. Y, ¿porqué no?, y lo hago alegremente, al país por darnos esos actos de esperanza y de fe.
Pueblo, ¡Rechaza las discusiones ligeras!
Pueblo, ¡Cuidado con los cantos de sirena!
Pueblo, ¡Levántate y anda!
Pueblo, ¡Decídete por el cambio! ¡Anida la esperanza!
¿De política? ¡Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!
¿Para qué?
De estas, y de otras cosas, seguiremos hablando, si Diario Co Latino me lo permite.

Opinando sin política (610) | 09 de Noviembre de 2010 | DiarioCoLatino.com - Más de un Siglo de Credibilidad

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