María A. de López Andreu.11 de Diciembre. Tomado de El Diario de Hoy.
En medio de tantas tragedias, nacionales e internacionales, los salvadoreños hemos tenido también nuestros momentos de gloria, gracias a compatriotas que, desde su propia trinchera, no se dejan vencer sino, por el contrario, enfocan todos sus esfuerzos en superarse, prestando así un invaluable servicio a nuestra Patria. ¡Gracias por ello!
Gran alegría fue leer la columna "La diferencia de la responsabilidad personal", que Juan Valiente escribió en EDH recientemente, destacando cómo un grupo de niños y adolescentes han comprendido que ellos deberán ser responsables de su propio destino, mediante su esfuerzo en el estudio y el trabajo. Así, el Club Kiwanis Los Robles y UNICEF, en un afán de promover el liderazgo desde la niñez, otorgaron el premio "Laureles 2010".
Ese premio fue otorgado a quienes se han distinguido, por su esfuerzo personal, responsabilidad y liderazgo, en áreas tan diferentes como actuación (incluyendo, el arte de ser payaso), comunicaciones, deportes, pintura, música, fotografía, matemáticas y voluntariado. Son nueve líderes, ahora pequeños, que sin duda llegarán a serlo ya grandes.
Pregunto: El Ministerio de Educación, que tantísimos errores está cometiendo, ¿podrá incorporar programas como estos, basados en responsabilidad, esfuerzo y liderazgo, dejando por fuera la nefasta ideología que actualmente les permea?
Otra maravillosa noticia fue la clasificación de nuestra selección de fútbol de playa, a la Copa del Mundo 2011. Francisco Velázquez, además, obtuvo dos trofeos, como "campeón goleador" y como "jugador más valioso". De nuevo, importantes ejemplos a seguir: amor y orgullo patrios, dedicación, esfuerzo, responsabilidad y -¡muy importante!- humildad.
Tenemos mucho que aprender de estos jóvenes y esperamos que se les premie como se merecen; no están pidiendo nada, como lo han dicho varias veces, pero desean que, si algo pudieran recibir, fueran equipos de trabajo que les ayuden a ser más productivos para así mejorar a sus familias.
Pregunto: ¿tendremos, como país, el sentido de justicia que estos muchachos merecen?
Tenemos otro ejemplo: El ingeniero Manuel Enrique Hinds, a quien ya el director de EDH y varios de sus columnistas, han dedicado merecidos elogios. Y, de nuevo, lo importante es aprender de ese ejemplo: cómo, con estudio, dedicación, claridad de mente y objetivos y fidelidad a los principios, se llega muy alto. Ser galardonado con el Premio Hayek 2010, no solamente honra al ingeniero Hinds y a Benn Steil: nos honra a todos los salvadoreños y nos indica qué hacer para triunfar.
El Ing. Hinds es vastamente conocido por sus análisis económicos. Pero también, desde siempre, ha sido un férreo impulsor de la impostergable necesidad de mejorar nuestro sistema educativo, dotándole de maestros de mejor calidad y capacidad, así como revisando el currículo escolar, para que los alumnos, efectivamente, puedan acceder a mejores oportunidades en su futuro.
Pregunto, entonces: ¿por qué, si en nuestro país contamos con especialistas que podrían redactar programas viables, prácticos y necesarios, tanto en economía como en educación, no se les toma en cuenta?
Nuestro país no progresa porque nosotros mismos, los salvadoreños, somos un lastre. Porque no queremos disciplinarnos, somos enemigos del orden y del esfuerzo, privilegiamos la "animalada" en vez de la ética y la corrección. Sin embargo, aún quedan vivos ejemplos (apenas he mencionado tres) de que se puede triunfar en grande, si nos decidimos a ser, cada uno, responsables de nosotros mismos, en un ambiente de orden, disciplina y respeto.
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