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2009/12/23

LPG-La austeridad se impone por obra de las circunstancias

Temas como el abuso del endeudamiento y la falta de criterios responsables de gasto son cruciales tanto para los individuos como para el Estado.

Escrito por Editorial.23 de Diciembre. Tomado de La Prensa Grafica.

Estamos apelando a los adultos y padres de familia para que protejamos a nuestros hijos.”

Los casos en los que no haya razón (para destitución de empleados) voy a corregirlos.”

El año 2009 quedará, sin duda, como una especie de muestrario de la necesidad de cambio de actitudes en muchas áreas del comportamiento humano, en todos los planos: personales, sociales, nacionales y globales. En el ámbito de las políticas de desarrollo y de las conductas derivadas de las mismas esto se manifiesta de manera dramática. Es claro que uno de los principales motores del crecimiento económico es el consumo; pero éste, como todo, requiere disciplinas funcionales y ordenamientos consecuentes. Y aquí habría que traer a cuento una frase muy sencilla del gran Presidente norteamericano Abraham Lincoln: “No se puede estar a salvo si se gasta más de lo que se gana”. Así de simple y así de inapelable.

Los grandes países desarrollados han venido quedando atrapados en lo que podríamos llamar la cultura del desperdicio, impulsada por un consumismo compulsivo. Hoy todos pagamos las consecuencias de no haber encauzado las cosas a tiempo. La crisis actual, que detonó en los grandes centros del poder económico global, nos afecta a todos; y por ende sus enseñanzas valen para todos, cada quien en su respectivo nicho de realidad. Parece que los signos de recuperación empiezan a hacerse visibles; pero hay cosas que de seguro serán indelebles, como el imperativo de un cambio de cultura: de la cultura del despilfarro a la cultura de la austeridad, aun en sociedades tan bien instaladas en sus hábitos de consumo como es la de Estados Unidos.

Se requiere un nuevo orden nacional e internacional, que no sea dictado por nadie, ni mucho menos por ideologías o fundamentalismos, sino producto de la experiencia compartida.

Hacer lo que nos toca

En una sociedad como la nuestra, el consumo ciudadano generalizado es una de las palancas del mejoramiento de las condiciones de vida, pero a la vez puede ser una trampa de irresponsabilidad, si no hay disciplinas adecuadas que lo acompañen. Temas como el abuso del endeudamiento y la falta de criterios responsables de gasto son cruciales tanto para los individuos como para el Estado. Éste último está llamado, además, a dar el ejemplo de la austeridad con efectividad; y no es posible dejar de decir que en ambas asignaturas viene estando reprobado desde siempre. Es hora de replantear el trabajo público conforme a esquemas que aseguren la práctica de aquellos principios básicos.

Acaba de ser aprobada una reforma tributaria y ya se está hablando de un pacto fiscal. La necesidad de allegarse recursos impulsa ambas iniciativas, una ya legalmente consumada y la otra en embrión verbal. Pero, como hemos venido reiterando cuantas veces ha sido oportuno, de lo que no se oye nada es de la obligación complementaria de reformar el aparato estatal, que ha cambiado muy poco aun en estos tiempos de acelerada transformación nacional. El Estado permanece impávido en sus trincheras burocráticas, mientras la realidad se agita a su alrededor. Sería tiempo de oír propuestas y planteamientos al respecto.

Estamos en un momento crucial de nuestro proceso evolutivo, y eso debería ser visto y asimilado como una oportunidad para hacer los renuevos institucionales indispensables.

La austeridad se impone por obra de las circunstancias

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