Esos son los temas centrales que serían abordados por los presidentes Funes y Obama, pero no es una agenda cerrada. Seguramente, habrá tiempo para hablar sobre la estabilidad política y democrática de El Salvador, de los procesos políticos y sociales y de asuntos de cooperación. Es una agenda ambiciosa, pero el excelente estado de las relaciones bilaterales nos permite ser optimistas.
Escrito por Hugo Martínez.05 de Marzo. Tomado de La Prensa Gráfica.
En Trinidad y Tobago, en abril de 2009, el entonces presidente electo de El Salvador, Mauricio Funes, tuvo su primer contacto con el que sería su homólogo estadounidense. Ahí, en su primer acercamiento con América Latina durante la Cumbre de las Américas, el presidente Obama habló de una nueva era en las relaciones entre Washington y el continente americano. A la base de aquel primer discurso había una palabra clave: futuro. Estados Unidos quiere mirar al futuro para acercarse a las Américas, nos dijo Obama. Al futuro, no al pasado.
Le tomamos la palabra. A nosotros, funcionarios del primer gobierno salvadoreño de izquierda, depositario de la innegable vocación democrática de nuestro pueblo y de la alternancia política en nuestro país, el mensaje del presidente estadounidense nos pareció oportuno, esperanzador. Nosotros también partíamos, de cara al quinquenio presidencial que empezaba, de la idea de construir El Salvador del futuro, uno en que el interés de la mayoría sería la razón más importante de la acción del Estado, uno en que las ataduras ideológicas, el sectarismo y la mezquindad dejarían de ser brújula para el Gobierno. Nosotros también queríamos apostarle al futuro.
Al escuchar de funcionarios de la Casa Blanca las razones por las que el presidente Obama había incluido a El Salvador en su primera gira por América Latina, me quedó claro que esa decisión era un acto de coherencia política que partía del anuncio hecho en Trinidad y Tobago. Los funcionarios expresaron que para la Casa Blanca, la administración del presidente Funes representa en la región esa promesa de futuro.
Hoy, a menos de un mes de la visita presidencial de Barack Obama, el diseño de la Política Exterior de la Administración del presidente Funes –marcado por la apertura, la apuesta por el respeto y la igualdad en las relaciones internacionales, y sobre todo por las necesidades más apremiantes de los salvadoreños– nos ha permitido construir una agenda bilateral llena de coincidencias con Estados Unidos. Ya en marzo de 2010, cuando ambos presidentes se reunieron en la Casa Blanca, se perfilaron los ejes de la alianza estratégica que ambas naciones acordamos echar adelante. Es con base en esas coincidencias y esos ejes que estamos construyendo la agenda y el contenido político de la visita que el presidente Obama y su esposa, Michelle, realizarán a El Salvador.
El primero de esos ejes temáticos es el combate a la pobreza y la promoción del desarrollo social. En octubre pasado, en Washington, el presidente Funes planteó a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, una idea fundamental: sin una lucha efectiva contra la pobreza y la desigualdad es muy difícil enfrentar otros retos tan apremiantes como la inseguridad ciudadana o el sano desempeño de nuestra economía. Estados Unidos ha respondido comunicándonos la posibilidad de incluir a El Salvador en la iniciativa Alianza para el Crecimiento, la propuesta de desarrollo social que Washington se apresta a presentar al mundo, en la que, en principio, estaríamos incluidos cinco países.
Segundo, está la agenda de seguridad regional centroamericana, que El Salvador ha elevado a un nivel hemisférico. En junio seremos sede de la 41.ª Asamblea General de la OEA, en la que el tema central será precisamente la seguridad ciudadana. Hablaremos, en tercer lugar, de migración. Desde el inicio de su gestión el presidente Funes puso en primer plano el bienestar de los compatriotas que residen en el exterior. Un primer fruto en este campo fue la extensión del TPS a cerca de 220,000 salvadoreños que viven en EUA. La conversación ha seguido con estrechos acercamientos con agencias como el Departamento de Seguridad Interna y el Departamento de Justicia enfocados en la reinserción de connacionales. En cuanto a la clase TPS, el presidente Funes ha referido que planteará a su homólogo la búsqueda de una solución permanente para este grupo de ciudadanos que pagan sus impuestos, respetan las leyes estadounidenses y, con su trabajo arduo, han contribuido por más de una década al engrandecimiento de la sociedad que los ha acogido y al de sus familias en El Salvador.
En cuarto lugar, trabajamos en la agenda relacionada con el cambio climático y la vulnerabilidad de nuestro país. Ya en 2009 Naciones Unidas concluyó que El Salvador es uno de los países más afectados por este fenómeno. El cambio climático no es algo que veamos como un peligro a futuro; es algo que queda patente en nuestro territorio con cada temporada de huracanes, sequías o terremotos. Es un asunto de seguridad humana vital sobre el que queremos conversar con el presidente Obama.
Y, hablaremos también de comercio; de cómo aprovechar mejor las herramientas jurídicas y tratados internacionales con que contamos, como el CAFTA-DR, para favorecer más y mejor a medianos y pequeños empresarios salvadoreños.
Esos son los temas centrales que serían abordados por los presidentes Funes y Obama, pero no es una agenda cerrada. Seguramente, habrá tiempo para hablar sobre la estabilidad política y democrática de El Salvador, de los procesos políticos y sociales y de asuntos de cooperación.
Es una agenda ambiciosa, pero el excelente estado de las relaciones bilaterales nos permite ser optimistas. La visita será una oportunidad histórica para abordar todos estos temas desde la posición de privilegio que nos da la apuesta de la Administración Funes por el desarrollo social, democrático y económico desde una óptica de unidad nacional. Entendemos, pues, que el presidente Obama viene a El Salvador a tratar estos asuntos estratégicos porque reconoce, en nuestro país, una clara apuesta por el futuro de la democracia y la justicia social en Centroamérica y América Latina.
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