¿Hay alguna identidad compartida por salvadoreños y americanos en la cual basarnos para trabajar juntos por un futuro mejor? Con EUA coincidimos en reconocer que la dignidad humana y los derechos humanos son como valores que preceden a cualquier jurisdicción estatal. Ambas culturas están conscientes de que estos derechos no son creados por el legislador sino existen por derecho propio. Siempre han de ser respetados por el legislador, a quien le son dados como valores de orden superior.
Escrito por Kalena de Velado.20 de Marzo. Tomado de La Prensa Gráfica.
Otro factor común es que en ambos países parece que la situación personal, empresarial y familiar es frustrante. Las opiniones pueden ser muchas y variadas para explicar dicha frustración, desde las que dan los políticos atacándose y culpándose hasta los hechos reales como los terremotos en Japón, el narcotráfico, la corrupción, la violencia y la falta de empleos e inversión, como causas del retraso social y económico.
La democracia como sistema de gobierno tiene dificultades y defectos, pero aún así, es el ideal político que queremos para nuestros hijos. La crítica a este modelo es que a veces se reduce el concepto de democracia a depositar el voto en las urnas, lo cual hace que la gente no sienta que influye en los asuntos importantes. Otra crítica, según Aristóteles (citado por el filósofo Ricardo Yepes en su libro Fundamentos de Antropología), es que en la democracia predomina muchas veces lo contrario de lo conveniente, y la causa está en que ciudadanos y gobernantes definen mal la libertad, ya que piensan que consiste en hacer lo que a uno le plazca. Esa mala interpretación de la libertad entiende que vivir de acuerdo con la ley y la virtud es una esclavitud. Si en una democracia, explica Yepes, los ciudadanos y políticos se “dejan llevar por la falta de ética, el egoísmo, el interés, la ley del más fuerte, sin reglas ni proyectos, el aumento de la violencia, el crimen y la injusticia es inevitable”.
Estos defectos de la democracia no deben escandalizarnos, ya que es el modelo político que más respeta la dignidad de la persona humana y genera trabajo comparado con el comunismo, socialismo, que ya fallaron en otras latitudes. Pero para instaurar una verdadera democracia, según Tocqueville, se necesita más que solo votar. Todos deberíamos trabajar por conseguir los siguientes valores:
* Libertad verdadera, que es otro lado de la igualdad como personas. Sin privilegios, cada ser humano es sujeto de derechos, como tener acceso a un sistema judicial transparente y a la protección de su propiedad.
* Desarrollo gradual de la equidad de oportunidades, que no es igualitarismo.
* Civismo para mirar el bien del país primero, que promueve la cooperación e iniciativa ciudadana y contrarresta una visión individualista.
Participemos como ciudadanos en el avance de lo ganado, ya que la situación que vivimos actualmente es “el riesgo moral de la democracia, un sistema político capaz de elevar al hombre por encima de sí mismo, pero capaz también de generar la anarquía moral nacida del mal uso de la libertad. En esto se ve que la política no puede separarse de la ética si no queremos que desaparezca la justicia en las relaciones entre los hombres”. (Yepes)
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