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2011/03/20

LPG-Buseros no se componen

 Escrito por Liz Aguirre.20 de Marzo. Tomado de La Prensa Gráfica.

De poco han valido carteles en las unidades, en los que se dice que el motorista solo parará en lugares autorizados. Tampoco el usuario colabora y pide bajarse en casi cualquier lugar. Los motoristas del transporte público solo se portan bien en el centro, donde hay policías.

“Señores usuarios, esta unidad de transporte solo hará paradas en los lugares autorizados”, esa leyenda es prácticamente un adorno en muchas unidades del transporte colectivo que ahora la llevan impresa en una hoja tamaño carta. Los conductores de buses y microbuses solo están respetando paradas autorizadas en el centro capitalino, donde desde el domingo pasado hay decenas de policías que ordenan el tráfico, apuran a los que se quedan más del tiempo debido e impiden que transiten por sus antiguas rutas.

El autobús de la ruta 29 que abordó un equipo de LA PRENSA GRÁFICA media vez salió de las zonas que controla la Policía en el centro capitalino ya no cerró las puertas, hizo una parada no autorizada en la calle Concepción y dejó subir a media docena de vendedores por la parte de atrás para ofrecer papaya, manzanas y dulces.

En la zona de la Terminal de Oriente, donde muchas unidades retoman el camino hacia Soyapango, coinciden tres ramales de la ruta 29. En el semáforo, las tres llevaban las puertas abiertas y ahí bajaron pasajeros.

Los microbuseros de la 140 también hacen lo suyo. A las 10 de la mañana coinciden tres en un mismo punto, con pocos pasajeros a bordo.

En esa misma zona, el equipo abordó una 41 D, que hace su recorrido entre la colonia Las Margaritas y la ex Lotería Nacional. Desde el abordaje, las puertas del bus quedaron abiertas. Al ingresar a la 1.ª calle poniente la cosa cambió, pues comenzaron a verse los policías y hubo que cerrar las puertas.

Dos usuarias que se transportaban en el autobús comentaron que ellos mismos tienen la culpa de que los buseros hagan las paradas en cualquier lado. “Es que si a uno no le paran donde quiere, le pega fuerte a la lata y hasta los insulta”, comentó una usuaria.

Al descender del autobús, todos los ocupantes salieron desperdigados preguntando dónde podían abordar las siguientes rutas que los llevarían a sus destinos finales. Y es que el recorrido de las rutas 41 ha sido recortado como parte de la recuperación del Centro Histórico de la capital.

Rodrigo Contreras Teos, presidente de CASIT, afirmó esta semana que es difícil cambiar la cultura del motorista y la del usuario: “Nosotros, a nuestras rutas les hemos pedido un acercamiento con los motoristas, pero también el usuario pide paradas y aunque vea la unidad llena se cuelga”.

Pero también pide a la Policía de Tránsito intensificar los patrullajes en carreteras, porque los accidentes más fatales, ocurridos recientemente en el transporte colectivo, se han dado en carreteras.

De regreso al centro, cerca de la Lotería se puede ver ya la presencia de vendedores ambulantes que ofrecen jocotes, tomates, pupusas y las famosas “cachadas”.

En el semáforo de la intersección de la 1.ª calle poniente y la avenida Monseñor Arnulfo Romero o 2.ª avenida norte, las unidades cruzan a la derecha hasta en doble carril, porque en una fila no logran pasar. Ahí están llegando todas las rutas que provienen de Soyapango, y dejan bajar como pueden a los usuarios, que desperdigados salen a buscar el otro bus. La agresividad al volante es evidente ante la llegada de todas las rutas.

Pero no solo los motoristas y las unidades que llegan al centro no están cumpliendo con lo pactado. En una unidad de la ruta 44 de microbuses se puede leer: “Toque el timbre”, y en cualquier sitio que el usuario toque el dichoso timbre, el motorista detiene la unidad para que el pasajero baje.

En otros autobuses, como una unidad de la ruta 97 que recorre colonias de Santa Tecla y parte de la carretera al puerto de La Libertad, se puede leer hasta cinco indicaciones para los usuarios: “Favor no parar niños en los asientos”, “Niños mayores de 7 años pagan pasaje”, “De su cultura depende el aseo de este bus”, “Anticipe su parada media cuadra”, “Favor bajar atrás”. Pero quien conduce se detiene donde quiere o donde cualquier usuario se lo solicita.

También se contó, en un tramo de recorrido de 35 minutos de una ruta 42 microbuses, al menos 16 paradas no autorizadas realizadas por el motorista de la unidad.

Entre la 1.ª calle poniente y la calle Chiltiupán, en Santa Tecla, el motorista hizo paradas permitidas y no permitidas. La gente le pidió bajarse incluso en altos obligados por un semáforo, a media calle. El recorrido traía como fondo una radio religiosa.

Cerca del Hospital 1.º de Mayo, la ruta hace una especie de meta, para controlar los tiempos del motorista. Una vez en la parada del Hospital Rosales, el microbús salía de la fila de unidades aparcadas y entraba de nuevo a la fila, en busca de pasajeros.

Al llegar a la alameda Manuel Enrique Araujo, a las 11:08 de la mañana, el semáforo estaba en rojo, no había una parada de buses, pero los pasajeros pidieron bajar y se les concedió.

La mayor parte del recorrido se hizo con la puerta de la unidad abierta. Muy ocasionalmente el cobrador recordaba cerrarla. Lo que no olvidaba era poner en práctica todo su poder de convencimiento para captar pasajeros.

En el recorrido llegó la unidad hasta los centros comerciales de Antiguo Cuscatlán. Ahí hay una parada adecuada y autorizada; sin embargo, una usuaria no bajó ahí, sino justo cuando el microbús iba a incorporarse al redondel Naciones Unidas.

Esa fue la primera de muchas paradas no autorizadas. Porque al llegar a las colonias de Ciudad Merliot, prácticamente en cada esquina se hace una parada.

En varias rutas de buses y microbuses ahora se puede observar carteles que advierten de las paradas autorizadas; sin embargo, usuarios y motoristas hacen caso omiso del asunto y sigue todo igual.

En el punto de la ruta 42 microbuses ya se puede leer carteles donde se trata de concientizar a los motoristas sobre el buen trato a los usuarios y otras normas para mejorar el servicio, pero en la práctica no se ve su aplicación.

La disputa de la vía también se vive, más que todo en horas pico. El pasado fin de semana se pudo ver a dos microbuses de la ruta 101 D que peleaban pasajeros desde la zona de los centros comerciales de Antiguo Cuscatlán, hasta llegar a Santa Tecla.

La pugna por los pasajeros no se termina, a pesar de que está en vigencia la caja única, con la que se pretendía eliminar este tipo de prácticas.

El mal estado de las unidades tampoco ha cambiado. Hasta la semana pasada, casi 400 accidentes de tránsito habían sido provocados por transporte colectivo, en lo que va de 2011. Además, 37 personas habían fallecido en estos percances, y otras 395 resultaron lesionadas.

En el centro capitalino y también al interior de municipios como Soyapango o Santa Tecla es común observar unidades de microbuses en un estado deplorable, sin vías, ventanas cubiertas con plásticos o asientos incompletos.

Uno de los 14 compromisos que acordaron cumplir, tanto Gobierno como transportistas, fue el de cambiar los escapes de las unidades para que tiren el humo hacia arriba. Aún no se ha hecho.

Con respecto a los gobernadores de velocidad, las gremiales han enfatizado que la medida debería aplicarse solo para las unidades que van y vienen de los diferentes departamentos del país. Que el servicio urbano no se vea incluido, pues ya cuando comience a funcionar la tarjeta prepago el sistema incluye un GPS que indica ubicación y velocidad.

La medida que sigue, en la lista de cumplimiento de acuerdos, es la de carnetizar a los motoristas. En teoría, el 22 de marzo inicia el proceso para aquellos que tengan sus licencias vigentes, apropiadas al tipo de servicio y sin deber ni una esquela.

Pero un motorista de la ruta 42 B microbuses comentó que aún tenía su licencia vigente, que dentro de poco se le vencía, y no sabía cómo iba a refrendarla porque ha acumulado $1,500 en esquelas.

A los empresarios ya se les escucha decir que le han prestado dinero a los motoristas para que comiencen a pagar en plazos las esquelas.

El presidente de CASIT afirmó que en la gremial están listos para este proceso. Además de enviar los listados de los motoristas solventes, también han solicitado el plan de pagos.

La realidad sobre el cumplimiento de los compromisos más sencillos de realizar dista mucho de verse en las calles. El ordenamiento del centro es evidente, pero la actitud de quienes conducen unidades del transporte colectivo sigue siendo prácticamente la misma. A pesar de ello, las voces de los líderes gremiales han comenzado a escuchase. Exigen que ya se les entregue el aumento del subsidio.

Buseros no se componen

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