Llega a un país amigo, señor presidente. Un país que en marzo de 2009 decidió cambiar de rumbo y eligió a un presidente que tiene mucho en común con usted en su formación social. Al igual que usted, la oposición política acusó al candidato del FMLN de ser socialista y aseguró que llevaría al país a un socialismo similar al del mentor de su partido, el presidente Hugo Chávez, de Venezuela.
Escrito por Ernesto Rivas Gallont.20 de Marzo. Tomado de La Prensa Gráfica.
El presidente Funes, desde que asumió el cargo, demostró que sus principios no eran los mismos que del partido que lo patrocinó, explicando de esa manera el simbolismo de su guayabera blanca, en vez de la camisa roja de sus compañeros en política.
Al igual que el de usted, el grito de guerra del candidato Funes fue “¡SÍ, se puede!” con el que usted y él enfatizaban la necesidad de cambio. Pero cambio en Estados Unidos no es lo mismo que en El Salvador. El nuestro es mucho más difícil, porque se trata de cambiar de un poder absoluto de pequeños grupos económicos que hasta 1979 habían cogobernado con gobiernos militares, y durante los siguientes 20 años de otros muy similares aunque sin los militares, a otro cuyo propósito principal era cambiar el estatus quo enquistado en el país desde poco después de la independencia en 1821, hasta la fecha, por otro que tuviera como razón de ser el pueblo y la concentración de esfuerzos y recursos para hacer ese sueño una realidad.
Funes también estaba consciente de que ningún gobierno puede prescindir de un sector privado fuerte, dispuesto a invertir en el desarrollo económico del país y eso condujo a un acercamiento a grupos de empresarios que lo miraban con justificada sospecha, pero que se han ido acostumbrando a su estilo y a las sanas intenciones del gobierno.
El sector privado también entiende que el país necesita cambios, pero dentro de un marco democrático sin que las instituciones políticas se vean amenazadas.
Pero un país sin recursos como el nuestro tiene que buscar mejores fuentes de financiamiento. Antes, el embajador de su país, Douglas Barclay, en su discurso de despedida, en octubre de 2006, formuló declaraciones sobre el alarmante nivel de evasión fiscal que existe en El Salvador.
Encima de todo, el aumento en el costo de la vida en un país pobre crea también problemas sociales difíciles de resolver, si no es con asistencia directa, parte de la que provendría de una mayor recaudación fiscal, pero mucha también de créditos internacionales y de la generosidad de países amigos.
Nuestro país es proclive al desarrollo del tráfico de drogas, por su geografía y fácil acceso desde el mar, por lo fácil que es corromper a quien sea con cantidades de dinero que van desde modestas hasta imposibles de rechazar, según el objetivo de quién se trate.
¿Ve usted, presidente Obama, lo difícil que es gobernar este pequeñito país? Por eso los salvadoreños lo recibimos con tanto entusiasmo; confiados en que su visita servirá para que usted se formule una mejor idea de quiénes somos y qué buscamos y que también deje tras su visita programas de asistencia, sobre todo, en desarrollo económico, combate a la pobreza y seguridad.
Deseamos que su permanencia y la de su esposa e hijas entre nosotros les sea placentera.
Artículo completo hoy en mi blog: http://blog.netorivas.net y escuchen nuestro programa de radio, todos los miércoles de 7 a 8 a. m. en 92.5 Club.
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