05 de Marzo. Tomado de Diario El Mundo.
Los responsables de los accidentes y de la contratación de motoristas sin licencia, son los dueños de los buses.
Si el estado le entrega a un empresario privado una concesión para que opere una línea de buses, nace, en ese momento una serie de responsabilidades para esos operadores. La más importante es que, a cambio de un precio público, debe garantizar la vida de los pasajeros.
Si el autobús se accidenta por cualquier razón que intermedie en eso, el dueño del autobús es, al menos, responsable solidariamente en materia civil. Y esa responsabilidad nace, independientemente, si el bus transitaba con sus llantas en mal estado, sin frenos adecuados o si el motorista consume drogas o alcohol. Es un deber básico del propietario del bus velar por el buen estado de la unidad, contratar adecuadamente a un motorista, darle mantenimiento adecuado a los autobuses. En eso no hay, ni debe existir, vuelta de hoja.
Por eso es que los dueños de los buses no pueden estar alejados del debate sobre la responsabilidad que se produce después de que el país miró, horrorizado, más de dos decenas de muertos en dos diferentes accidentes. A veces pareciera que en medio de todo lo que sucede, se atribuyen todos los males y responsabilidades de lo que sucede a todos menos al propietario. Al contrario, al menos civilmente, el dueño debe responderle a las víctimas y no puede ser exonerado. Hay un viejo principio que viene desde el derecho napoleónico, en el sentido de que quien causa un daño debe pagarlo. Eso es lo mínimo con lo que deben, las autoridades judiciales, teñir las conductas de los dueños de los autobuses.
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