Eduardo Torres.05 de Marzo. Tomado de El Diario de Hoy.
En ruta hacia los dos años de gestión del presente gobierno es natural que surjan preguntas, con fundamento, sobre el anuncio del Presidente de instalar un Consejo Consultivo con la participación de los ex presidentes de la República y los secretarios generales de los partidos políticos. En especial, luego de las recientes entrevistas televisivas en que participó el mandatario. En forma independiente a las razones por las que fue lanzada la iniciativa, creo que esta es buena, ya sea por la próxima visita del Presidente Obama; por los resultados de las encuestas sobre los principales temas de país o porque desde un inicio se declaró este gobierno como de "unidad nacional".
Creo que la iniciativa es buena porque cabe con ella albergar esperanza de encontrar puntos en común para enfrentar la crisis, crisis que lejos de mermar aumenta y que tanto estrago y sufrimiento causa en los diferentes estratos de la sociedad, en especial --como es casi siempre el caso-- en los estratos que más necesidades tienen. Si bien es cierto que "El diablo", como dice la conocida frase, "está en los detalles", también es cierto que desde el punto de vista político difícil les resultará a los convocados decir no. Dicho en otras palabras, nadie debería decir no ante un llamado de tal naturaleza, independientemente a la forma en que se lanzó la iniciativa, el desconocimiento de sus objetivos y de la temática o la credibilidad en la agenda gubernamental.
La crisis global empeora con la tendencia al alza en los alimentos; alza en el barril de petróleo y en sus productos derivados, que provocará un mayor --aún-- encarecimiento de vida, mayor encarecimiento de vida sobre el que hemos venido sufriendo, que para ponerlo en términos simples, ha hecho retroceder de nuevo hacia la pobreza a millones de seres humanos alrededor del mundo. Por siempre he tenido respeto hacia el servicio público, sin importar garrafales fallos que por estar en la palestra pública, allí se observan. Pues bien, esta es una de esas oportunidades que de cuando en cuando se presentan para anteponer el interés de país y de la gente hacia cualquier otro.
Pero como también es cierto que existe la frase "no hay almuerzo gratis", popularizada por el Nobel de Economía, Milton Friedman, creo que el remezón de piso de la iniciativa, en un momento en verdad crucial para el país, nos hace entrar a todos en zona desconocida. Las investigaciones de opinión pública, en los temas en realidad importantes para la ciudadanía, son claras: el país no va nada bien. O intentamos hacer lo que corresponde para al menos mermar los alcances de la crisis, o no habremos visto casi nada del significado de la palabra crisis. Normal me parecen las reticencias, la desconfianza y los costos calculados, para quienes los tengan. Pero es necesario intentar lograr un esfuerzo conjunto.
Un esfuerzo conjunto a favor de El Salvador, a favor de quienes más sufren. Creo que débil favor se haría a sí mismo el gobierno al lanzar una iniciativa al nivel propuesto, para desconocer con posterioridad lo que allí se trate, en especial puntos específicos en temas específicos, que claramente traten de coadyuvar a mermar la crisis. Acá no hablamos de una instancia más, de las que se han venido creando, sin resultados tangibles. Lo cierto es que ya hemos venido entrando en zona desconocida, bien podemos intentar que sea al menos para respirar y limpiar pulmones con ello o para terminar de hundirnos en una crisis que parece no tener fin.
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