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2011/03/23

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 Salvador Samayoa.23 de Marzo.Tomado de El Diario de Hoy.

Viene Obama. Gran acontecimiento. En años anteriores han venido otros mandatarios estadounidenses. En ese sentido, no es novedad la visita que esperamos este día, pero todo el escenario es ahora diferente al de otras ocasiones.

Esto es así en gran medida por el extraordinario carisma de Obama, pero también porque es la primera vez que todas las fuerzas políticas salvadoreñas, sin excepciones, darán la bienvenida a un presidente de Estados Unidos. En cuanto se refiere al carisma de Obama, no diremos nada nuevo al recordar que tiene un magnetismo extraordinario, casi mesiánico, un pensamiento inspirador, una figura atractiva, una familia encantadora y todo lo necesario para ser un gran líder y un gran presidente.
Su victoria electoral generó expectativas en todo el planeta, desde La Habana hasta Bagdad, desde la India hasta el Medio Oriente y, por supuesto, en su propio país y en toda la América Latina. Todavía recordamos, cuando ganó las elecciones, el cartel inmenso en el Lincoln Memorial de Washington con más de 160,000 mensajes de personas de 190 países, en el mismo escenario del célebre discurso “I Had a Dream” de Martin Luther King, escenario de esperanzas y de abolición de esclavitudes.
En cuanto se refiere a la unanimidad en el sentimiento de los salvadoreños, esta apreciación no es una exageración. Nunca antes en la historia de nuestro país hemos tenido ese nivel de unanimidad en la actitud hacia una visita como esta.No son unánimes, desde luego, las simpatías políticas.
Hay sectores pequeños de la derecha salvadoreña que querían a McCain y están en contra de las políticas liberales de Obama, como hay sectores también minúsculos de la izquierda obsoleta que repudiarán “por principio” a cualquier presidente de EstadosUnidos. Pero la cosa ya no es como antes. Los tiempos han cambiado. Ya no hay enemistades envenenadas como la de ARENA con la Administración de Carter, o la del FMLN con Reagan o con el último Bush.
Que a pocas horas de los primeros ataques a Libia los máximos dirigentes del FMLN dieran la bienvenida a Obama en un mitin con sus correligionarios (a los que no les hizo mucha gracia el gesto de amabilidad, por cierto) tiene un significado extraordinario de cambio.
Todavía no sabemos si ese cambio es pura astucia coyuntural o ruptura con el pasado, pero de todas maneras es un hecho político muy destacable. Demanera que tal vez haya alguna protesta, pero no como las de antes, cuando las organizaba el Frente o alguna de las organizaciones radicales que le precedieron. La derecha estará bien portada, la izquierda también.
Y del pueblo… ni hablar. Los datos del estudio titulado “The Obama Era” de la Corporación Latino barómetro son más que elocuentes. El Salvador es el segundo país de América Latina en considerar a Estados Unidos como su “mejor amigo entre todos los países delmundo”. También es el conglomerado con más ciudadanos (81%) que piensan que Estados Unidos trata con respeto a su país, y el segundo en el continente (82% de la gente) que cree que Estados Unidos tiene un rol y una influencia positiva en América Latina. Mayor expresión de amistad, imposible.
Lástima grande entonces que el pequeño detalle de la amabilidad unánime, radiante y joven hija de doloroso y complicado parto histórico, haya sido ignorado o despreciado por los que organizaron el programa de actividades de Obama en El Salvador. Lo demás ha estado bien hasta ahora. El subsecretario Valenzuela ha cuidado sus palabras, evitando que alguien utilice la visita de Obama para su propia imagen o para descalificar a sus adversarios.
En este sentido ha hecho énfasis en que la visita es un reconocimiento al “aporte de todos los salvadoreño en la construcción de un país democrático” Las expectativas seguramente se verán un tanto frustradas, porque la gente a veces tiene u npensamiento mágico y a algunos les cuesta entender que el presidente de Estados Unidos, aún con todo su poder, no puede venir alegremente a ofrecer dinero sin que antes sea aprobado por el Congreso, ni puede ofrecer legislación sobre inmigrantes que también es atribución del Congreso.

Anunciará su “Partnership” (palabra de difícil traducción literal) para el crecimiento, dirá que somos socios estratégicos en la lucha contra las drogas, nos felicitará por los avances democráticos, nos reiterará su amistad y hasta allí llegará la cosa. De todas maneras, la visita enaltecerá a nuestro país.
Por unas horas tendremos más atención internacional de la que normalmente tenemos. No tanta como Brasil y Chile, pero estará proyectada en el mundo nuestra imagen como país democrático, estable y relativamente civilizado. A los que tienen baja la autoestima nacional, habrá que decirles que nos merecemos la distinción que nos hace el presidente de Estados Unidos. Nos la merecemos como país, como pueblo y como gobierno. Porque todo debe ser dicho: la política y la actuación del gobierno en materia de relaciones exteriores ha sido incomparablemente mejor que su desempeño en otras áreas, y en este caso deben personalizarse los méritos en el presidente Mauricio Funes, el canciller Hugo Martínez y el embajador Francisco Altschul.
A los que están más bien sobrados de autoestima y tienden a lamagnificación de sus propias virtudes, habrá que decirles que no es para tanto, que Obamaha venido por una muy particular conjunción de situaciones y no solo ni primordialmente porque El Salvador o su gobierno sea la octava maravilla del mundo.

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