Oscar A. Fernández O.22 de Marzo.Tomado de Diario Co Latino.
El paralelismo de esta nueva acción bélica imperial con Irak, es impresionante. Libia es hoy el objetivo que aparece en el horizonte de la política exterior militarista de Washington y sus aliados. Hasta hace poco, después de años de diálogos y negociación, Muamar el Kadafi volvía a ser un aliado de los norteamericanos y europeos, después de que había sido parte de la lista de países terroristas, habiéndose llegado a imponerle sanciones que contemplaron desde el bloqueo, pasando por operaciones militares de “cirugía” con unidades terrestres, hasta un brutal bombardeo ordenado por Reagan, que acabó con la vida de la hija menor del líder libio.
Para los miles de muertos de iraquíes ya no importa si la guerra criminal desatada por Bush y su política de democracia vigilada y guerra, fundada en la estrategia militarista de “guerra preventiva”, fue una total y delictiva mentira. Por eso es muy importante que un crimen de lesa humanidad en Libia no se repita al igual que en Irak. No debe hacerse de Libia el objeto de una política asesina y depredadora.
Me parece que la izquierda mundial (con pocas excepciones) está esperando mucho, demasiado tiempo para hacer su análisis con cabeza propia, sobre lo que realmente sucede en Libia y hasta ahora la mayoría asume una actitud de «hacerse el loco” y evitar los temas candentes o echar mano de algún análisis de personajes sobresalientes de la política izquierdista, que nos ayude en este momento infausto, a explicarnos cómo es que Estados Unidos, presidido por un demócrata civilizado, es capaz de volver a cometer grandes y brutales estupideces como las de Irak y Afganistán, esta vez haciendo uso inteligente del “multilateralismo” de la guerra (OTAN) y la ONU quienes en su mayoría han aprobado un bombardeo contra las fuerzas militares libias.
La «opción militar» es parte de la «amplia variedad de medidas» que baraja la Alianza, aseguró Obama en Washington, al advertir de nuevo a los responsables libios que pagarán por sus acciones. «Si eligen seguir adelante, deberán responder de la violencia que ocurra» en el país magrebí; violencia que calificó de «inaceptable», en un encuentro con la prensa (Público.es, 8 de marzo de 2011), mientras los países de la Liga Árabe habían exigido antes una zona de exclusión aérea (no-fly zone) La secretaria de Estado Hillary Clinton fue categórica al respecto: «Es importante reconocer que expertos de todo el mundo saben que una zona de exclusión aérea requiere ciertas acciones para proteger a los aviones, incluyendo el bombardeo de blancos como el sistema de defensa libio», declaró en Túnez.
Libia es un complejo mosaico de tribus que ocupa un gran territorio del Magreb (norte de África), frente a las costas de Italia y a pocos kilómetros de Francia, y los aparatos de inteligencia occidentales explotaron ese talón de Aquiles de Gadafi, provocando una rebelión de las tribus del norte, donde son fuertes, (zona de mayor yacimiento de petróleo) contra el gobierno, cuyo control de esas tierras fue siempre débil.
En el contexto de este complejo problema de las rebeliones en el medio oriente, otra de las caras del imperialismo guerrerista, los Ingleses, han declarado estar prestos, ante la posibilidad de que el fenómeno amenace con escapárseles de las manos, para una intervención con unidades militares y de inteligencia especialmente preparadas para tal efecto (recordemos su servil participación en Irak, que le costó al Primer Ministro Blair su reelección) Tales declaraciones fueron dadas al Sunday Telegraph de Londres, en un artículo escrito por el Ministro de Defensa inglés, Liam Fox hace unos días.
Es evidente que la «opción de intervención» está impulsando al gigante anglo-americana. Un paso más atrás, Francia sigue el paso para no perder los «dividendos de la paz» que siguen a la intervención - el petróleo libio. El paralelismo con la guerra de Irak es sorprendente, salvo que las cosas están en un modo de avance rápido. En Estados Unidos los senadores John McCain y Joseph Lieberman fuerza esbozaron un plan que presentaron con fuerza al presidente Barack Obama inmediatamente después de su regreso a Washington la semana pasada, después de las consultas en Tel Aviv. Los senadores instaron a que Obama necesita tomar acciones más duras contra Gadafi. Lieberman exigió, «El hecho es que ahora es el momento de actuar, y no de dar declaraciones» (Embajador MK Bhadrakumar. Latin Daily Financial News, 10 de marzo de 2011)
En 2009, Gaddafi presentó un plan que incluía estos tres puntos principales: Nacionalización de los hidrocarburos; desmantelamiento de la burocracia ministerial y gestión directa del ejecutivo por órganos populares, y distribución directa y equitativa de los ingresos del petróleo a los ciudadanos.
La cúpula de poder se opuso a este plan y logró que el Congreso Popular votase por un aplazamiento de su puesta en marcha.
Por fortuna parece que el peso ineludible de los hechos y la reflexión están permitiendo rectificar a buena parte de esa izquierda que aplaudía demasiado irreflexivamente las inexplicadas revoluciones norteafricanas y en especial la de Libia. Si bien podrían buscarse datos en varias áreas de la vida política libia, está claro que el área decisiva es el petróleo. Aunque se ha repetido hasta la saciedad, recordemos que Libia es la principal reserva petrolífera de África y que se estima que aun no se ha explotado ni la tercera parte de sus recursos.
Así las cosas, Obama se ha puesto duro, por exigencia de sus opositores los republicanos más recalcitrantes (padrinos de los halcones), el principal corresponsal militar de Política Diaria, David Wood, informó desde Fort Bragg, Carolina del Norte, hace cuatro días que: “Con las órdenes de la Casa Blanca para preparar todas las opciones, los planificadores militares en las fuerzas armadas están movilizándose, desde el XVIII Cuerpo Aerotransportado y la 82 ª División Aerotransportada con sede aquí, hasta el Comando Central de EE.UU. y el Comando de Operaciones Especiales de EE.UU.
en Tampa, Florida , hasta la unidad de las operaciones futuras de la 26 ª Unidad Expedicionaria de Marines, la cual se embarcó en el buque USS Kearsarge, una buque de asalto que se dirigió a Libia desde el Mar Rojo. Ninguno de los planificadores de EE.UU. que participan, hablará de esto abiertamente (Embajador MK Bhadrakumar. Ut Supra)
El Gaddafi tirano, estalinista, napoleónico, pro-burgués y capitalista del que nos han hablado los medios de izquierda aparece en muchas noticias escritas por y para consumo más bien privado de capitalistas, como un radical comunista dispuesto a cargarse hasta el aparato burocrático de su gobierno y a realizar un reparto directo de la riqueza nacional. Vemos cómo la oposición a Gaddafi surge precisamente de entre las élites políticas y no del pueblo. Vemos cómo el Congreso Popular logra aplazar unos meses el plan de Gaddafi de repartir la riqueza directamente al pueblo, una vez nacionalizado el petróleo. (Dizdira Zalakain, Africando.com, ONG)Así, nos damos cuenta cómo tras aquellos meses, aparecen grupos armados dirigidos por un ex-ministro afirmando representar al pueblo.
Vemos todos los días como los órganos de información de la globalización capitalista, nos hablan de masacres contra civiles desarmados. ¿Civiles desarmados o tropas capaces de tomar ciudades y cercar la capital? ¿Qué ocurre realmente en Libia?
Los medios de comunicación de masas, controlados casi en exclusividad por grandes empresas y gobiernos imperialistas, no nos permiten saber lo que está pasando, pero las imágenes sobre las supuestas matanzas son escasas, y parece significativo que el símbolo esgrimido por las fuerzas insurgentes sea la bandera monárquica anterior al actual régimen libio (el gobierno libio acusa a estas fuerzas de estar controladas por integristas islámicos).
Así, cada día se nos aclara más que la anunciada intervención imperialista no está relacionada con la “libertad y la democracia”, sino con el control de las fuentes energéticas, y me sumo totalmente a la acción emprendida por personas como el Presidente de Venezuela y demás fuerzas progresistas y de izquierda del mundo, que junto a los pueblos civilizados e independientes, debemos apostar por una salida pacífica a la actual situación, que respete los derechos populares y la soberanía nacional libia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comentarios que incluyan ofensas o amenazas no se publicaran.