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2011/05/08

LPG-Bendita teoría, maldita realidad

Escrito por Gabriel Trillos.08 de Mayo. Tomado de La Prensa Gráfica.
gtrillos@grupodutriz.com

El complejo mundo del sector justicia enfrenta una diversidad de problemas. Se han instalado y desinstalado muchas mesas para intentar debatir estos problemas y la falta de coordinación entre las instituciones que conforman este rubro. Durante algún tiempo funcionó la Comisión Coordinadora del Sector Justicia, entidad con vida legal desde 1996, conformada por las principales figuras del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, la Corte Suprema de Justicia (CSJ), el Consejo Nacional de la Judicatura (CNJ), la Fiscalía General de la República (FGR) y la Procuraduría General de la República (PGR), pero ya eso quedó en el olvido. Se quedó en la teoría, pues la realidad la devoró.

La relación entre estas instituciones está cada vez más distante, envueltas en sus propios problemas y falencias, y tratando de señalar la paja en el ojo ajeno. Algunas como el CNJ brillan por su ausencia y tienen meses de desaparecidos. Desde hace mucho no se sabe si han hecho evaluaciones de jueces, capacitaciones o algo que le semeje a alguna responsabilidad con la justicia del país.

En otros casos, las situaciones internas de la institución plantean tales enfrentamientos y contradicciones de actuación que uno ni siquiera comprende hacia dónde va, como es el caso de la Corte Suprema de Justicia. Por lo menos en mi caso, me cuesta entender el rumbo de esta entidad y su compromiso con la sociedad, el compromiso que todos tenemos en el combate de la criminalidad.

No voy a citar de nuevo todos los enfrentamientos entre los magistrados, pero hay una actuación que sí merece atención y debate, y es una de las recientes resoluciones de cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional frente a situaciones comprendidas en el radio de problemas que competen a los mismos magistrados de la Corte Suprema. La sala determinó que se debe poner en libertad a todo aquel reo que después de 24 meses no tenga una sentencia firme, redefiniendo como sentencia firme hasta que haya pasado por todas y cada una de las instancias en la pirámide de tribunales como lo son juzgados de Paz, juzgado de Primera Instancia, juzgado de Sentencia, pasando por las cámaras, e incluyendo la opción de la Sala de lo Penal.

Creo que la resolución se fundamenta en un punto de vista garantista, y sin duda, con una gran falta de realidad, ya que nuestro sistema de administración de justicia, del cual esos mismos magistrados de sala que emitieron esa sentencia son parte, no es exactamente el más ágil, ni el dotado de los mejores recursos humanos, ni de la mejor infraestructura, ni de la mejor tecnología.

Las cárceles están atiborradas, hacinadas, y los paneles de los tribunales están atestados de casos pendientes, porque la demanda rebasa la capacidad de los tribunales. Sería ideal que los tribunales pudieran resolver en el menor tiempo posible los casos, pero la cantidad de la demanda es tal que está muy alejado de la teoría de los plazos escritos en los papeles.

Muchos de los problemas del sector justicia radican en el Órgano Judicial. La mora judicial, la falta de una pronta y cumplida justicia, la depuración de los jueces malos, la dotación de recursos, la capacitación constante son situaciones que los magistrados, todos, deben enfrentar como máximos responsables del Poder Judicial. Pero una sentencia como la que hemos citado semeja más a una decisión de Poncio Pilatos. Bendita teoría... ¡maldita realidad!

Bendita teoría, maldita realidad

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