Extraoficialmente miles lo consideran un santo, por haber muerto mientras oficiaba misa, aunque el Vaticano aún estudia el proceso de canonización
Escrito por Otto Morán.24 de Marzo. Tomado de La Página.
Luego de cumplirse 31 años del asesinato de Monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, y a casi 17 de haberse iniciado el proceso de canonización para volverlo santo y mártir, la figura del arzobispo de San Salvador asesinado el 24 de marzo de 1980 aún espera la decisión.
No se tiene definido si será elevado a los altares de la iglesia católica tan pronto como Karol Wojtyla (Juan Pablo II).
En el caso de Juan Pablo II, el prefecto para las Causas de los Santos del Vaticano, Angelo Amato, mencionó este miércoles que hay un compromiso gestionar con “tiempos rápidos” para que sea elevado a santo Juan Pablo II, cuya beatificación está prevista para el 1 de mayo próximo.
Según Amato, este proceso ha sido riguroso aunque rápido, sin que ello constituya un sinónimo de superficialidad, sino como menciona el religioso, “gran profesionalidad en el proceso”.
El proceso de Romero no ha llevado la misma celeridad, aunque es necesario aclarar que son peticiones de distinto carácter, pues el caso del salvadoreño se estudia como santo y mártir, diferente al máximo líder católico que fue Sumo Pontífice durante 27 años.
Cuando se quiere canonizar a alguien como Monseñor Romero el proceso sufre un cambio, pues para ser considerado santo ya no son requeridos dos milagros, ya que lo más importante es comprobar si en verdad murió en nombre de Dios. Si esto se comprueba solo se necesita presentar el caso de un milagro.
Para lograr beatificar a Juan Pablo II, el Vaticano estudió el milagro: la curación inmediata, completa, duradera e inexplicable de una monja francesa de la enfermedad del mal de Parkinson; luego de las respectivas verificaciones, el milagro será la causa de su próxima beatificación en mayo.
El dilema de la comprobación
Sobre algo similar comentó en el año 2008 monseñor Ricardo Urioste, cuando dio a conocer a través de una entrevista, que dos años después del asesinato de Romero, su sangre y vísceras continuaban intactas al interior de una caja que fue encontrada por unas religiosas al momento de querer erigir una estatua de la virgen en el hospital la Divina Providencia, en 1982.
Urioste no atribuyó ese hallazgo a un milagro, y la iglesia católica salvadoreña prefirió hacerlo del conocimiento del mismo Papa Juan Pablo II, a quien, según él, se le entregó una muestra de lo encontrado durante su visita a la cripta en 1983.
Aunque el caso mencionado por Urioste en 2008 no constituye un milagro comprobado por la Santa Sede, pareciera, según lo comentó el teólogo jesuita español Jon Sobrino años atrás, que el apoyo del mismo Juan Pablo II a la causa de la canonización de Romero es uno de los factores a favor de la candidatura a Santo que el salvadoreño tiene a favor.
En el caso de los procesos con mártires, la Santa Sede no exige el segundo milagro, solo el primero, aunque el proceso es el mismo: largo y privado.
Las características del milagro que exige la Congregación para la Causa de los Santos en el Vaticano son que éste debe ser de carácter inmediato, completo y duradero.
El proceso de canonización de Monseñor Romero, iniciado en 1994, se encuentra ya en las manos de la Congregación para la Causa de los Santos en el Vaticano, oficina que hizo público su último análisis de la persona de Romero en 2005.
La Santa Sede, por medio de Monseñor Vicenzo Paglia, uno de los solicitantes de causa de canonización de Romero, dio a conocer en 2005 que la causa seguiría el rumbo establecido para el estudio de la canonización.
Además, el Vaticano mencionó en un documento que las conclusiones que habían resultado de su estudio eran que “Romero no era un obispo revolucionario, sino un hombre de la Iglesia, del Evangelio y de los pobres”, según Paglia.
Monseñor José Luis Escobar Alas, arzobispo de San Salvador, volvió a pedir el pasado 13 de marzo que se respete la imagen de Oscar Arnulfo Romero. Según el religioso, atribuirse la imagen de Romero para las causas políticas de cualquier interés perjudica el proceso de canonización.
“Nosotros siempre decimos que debe haber respeto, sobre todo hablando sobre Monseñor Romero, porque no debe haber nadie que quiera aprovecharse de su imagen y mucho menos atacarle”, mencionó el prelado.
Dijo también, que por el momento se desconoce cómo va el estudio, y aunque espera que pronto se anuncie un nuevo avance en el proceso lo más recomendable es “elevar oraciones” para que lo que devenga sea provechoso.
A pesar de la petición de Escobar, el recuerdo de Monseñor Romero volvió a generar opiniones a favor y otras en contra, cuando el presidente de los Estados Unidos Barack Obama, visitó su cripta el pasado 22 de marzo.
Procesos de canonización en la Santa Sede
Según José Saravia Martins, cardenal diácono y prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos en el Vaticano, el proceso de beatificación y canonización es largo y este comienza desde que los feligreses deciden proclamar ante el obispo la santidad de una persona, para lo cual su fama y crédito debe ser puesto a prueba a través testimonios.
Estos testimonios son enviados a la Congregación para la Causa de los Santos en el Vaticano, a esta etapa se le conoce como la diocesana.
Posterior a ello, la Santa Sede decide cuando beatificarle, pero para que esto ocurra, antes deberá presentarse un primer milagro.
Este milagro tendrá que presentarse como aporte, sin embargo, deberá ser puesto a prueba por al menos 60 expertos que tratarán de darle respuesta científica al acontecimiento, en un estudio que durará un número indefinido de años.
En esta segunda etapa, llamada apostólica, corresponde a los teólogos e historiadores designados en el Vaticano reconstruir una biografía que recoja la espiritualidad y signos de heroísmo del candidato, mismos que servirán para otorgarle el grado de credibilidad y santidad requeridos.
Luego de haberse comprobado el primer milagro y beatificado el candidato, un segundo milagro deberá ser comprobado, sometiéndose al mismo proceso que el primero, para que entonces se otorgue el título de santo al peticionario.
Actualmente hay alrededor de 2,000 causas de canonización abiertas en el Vaticano, una de ellas es la de Óscar Arnulfo Romero Galdámez, asesinado de un certero disparo en el corazón, la tarde del 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba misa.
Romero, considerado un mártir por sus seguidores, es conocido por ellos mismos como el “Santo de América”, sin que hasta ahora el Vaticano lo haya beatificado.
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