Juan Valiente.23 de Marzo.Tomado de El Diario de Hoy.
Ha sido una excelente oportunidad para que ambos presidentes compartan y es bueno reflexionar sobre qué deberíamos esperar que el Presidente Funes haya aprendido del Presidente Obama. A esta hora ya habrá terminado la parte más significativa de su visita, aunque todavía durante la mañana de hoy se tienen planificadas actividades. Estados Unidos ha puesto nuevamente a El Salvador en la agenda regional como uno de sus aliados clave. El significado político de su visita y la sensibilidad de una persona como el Presidente Obama, puesta en evidencia por sus recientes declaraciones sobre nuestros compatriotas en su país, deberían hacer historia aquí en El Salvador.
La mayoría de expertos nacionales e internacionales han afirmado que el Presidente Obama busca renovar la alianza con nuestro país y reconocer su liderazgo en el fortalecimiento de la democracia y de sus instituciones. Pocos analistas han hecho pública la importancia de dar un tratamiento adecuado al problema del consumo de drogas dentro de los Estados Unidos, como causa principal de la actividad ilegal del comercio y transporte de ellas hacia ese país. No existiría la corrupción, la violencia y la compra de voluntades vinculadas al narcoterrorismo si se legalizara en Estados Unidos el consumo de drogas y se tratara como un problema de salud pública.
Más allá de este tipo de interpretaciones políticas, la relación personal entre presidentes debe también haber salido fortalecida después de esta visita. Como salvadoreños debemos aspirar a que nuestro Presidente aprenda también de un hombre como el Presidente Obama, pues las oportunidades históricas deben ser aprovechadas al máximo por los líderes.
A finales del Siglo XIX, Barack probablemente hubiera estado destinado a vivir como esclavo, a pesar de ser hijo de una madre de piel blanca. Haber nacido a mediados del Siglo XX, le ha permitido llegar a donde está y aprovechar la experiencia de tener un padre negro y una madre blanca, de contar con una inusual riqueza en su herencia genética y cultural, y de haber nacido en Estados Unidos de América. A pesar de tener un nombre africano y de tener un color oscuro de piel, su historia se debe también a muchos que lo precedieron y posiblemente no sería una realidad casi en ningún otro país de la tierra. Barack pudo crecer para llegar a ser Presidente y así integrar su nación bajo un nuevo sueño.
Hace más de cinco décadas, cuando nacía Mauricio Funes tampoco se esperaba que fuera Presidente de El Salvador. Gracias al esfuerzo y a la valentía de tantos compatriotas, ahora la historia nos ha regalado una transición democrática. Tenemos un Presidente de izquierda y él también tiene el reto de aprovechar esta oportunidad histórica. Cuando era candidato, Barack Obama vendía apasionadamente un nuevo sueño para su país. Mauricio Funes vendió la idea del cambio, de un cambio seguro.
Pero para cambiar con sentido, debemos soñar juntos. ¿Cuál es ese sueño que nos une como nación? No puede ser el sueño de evitar las decisiones difíciles, cuando hay fáciles disponibles. No puede ser el sueño de evitar construir mejores instituciones democráticas. Siempre hay quienes quieren dividirnos y el reto de un Presidente es mantenernos unidos, con esperanza y vinculados a la construcción de ese sueño.
En su reciente discurso a la nación, el Presidente Obama ofreció inversiones significativas en innovación, educación e infraestructura, y le apostó a la creación genuina de empleos a través de los negocios y la competitividad. Si el Presidente Funes no puede unirnos como nación e inspirarnos a creer de nuevo en un sueño compartido, tendrá difíciles sus últimos años en el gobierno. Hemos recibido en nuestro país a un líder que cambió la historia de su país. Esperemos que el Presidente Funes pueda convocarnos a todos a soñar juntos para construir también un nuevo país y cambiar de verdad nuestra historia.
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