De nuevo, el equipo de fútbol de la Universidad de El Salvador ha regresado a la primera liga. Este equipo descendió en 1986. En esa época fue uno de los que animaban el fútbol mayor, donde militaban jugadores de mucha categoría, como “Pipo” Rodríguez, ex seleccionado mundialista, y el panameño “Cascarita” Tapia.
Escrito por José Ricardo Benavides Vila.15 de Junio. Tomado de La Prensa Gráfica.
El ascenso del club Universitario viene a refrescar al fútbol nacional, considerando que la Universidad tiene un mejor recurso humano y tecnológico como para generar planes de desarrollo del balompié nacional, recursos que nuestros anticuados equipos de fútbol no tienen.
Entre las ventajas competitivas que posee la Universidad de El Salvador están una infraestructura deportiva que le permite al equipo no solo utilizar su estadio, sino también el gimnasio, la piscina y otros espacios deportivos. También la Universidad tiene un capital humano de características académicas, que pueden estar al servicio del equipo, es decir, profesionales de diferentes disciplinas, personal especializado en el deporte; estructura organizativa que puede administrar al equipo como un verdadero club de fútbol. Tiene actualmente una base estudiantil de 52,012 estudiantes y 3,934 empleados, que forman tanto una fuente de recursos deportivos como una poderosa afición. Asimismo se puede explotar la afición nostálgica que estaba presente en los años de gloria del equipo y también los miles de egresados de la Universidad.
Actualmente el fútbol es toda una industria y como tal utiliza tecnología y ciencia tanto en el desarrollo deportivo de los futbolistas como en toda la red de comunicaciones y comercialización de productos relacionados.
En nuestro país es importante darle todo el apoyo a este deporte, ya que es una de las pocas actividades que lleva diversión a grandes sectores de la población, y que tiene el poder de alegrar a mucha gente, aunque desafortunadamente puede hacer lo contrario.
Cuando nuestra “selecta” juega, todos los salvadoreños nos sentimos muy salvadoreños y unimos nuestra pasión; otra actividad social no tiene ese poder. El fútbol también tiene el gran atractivo de ilusionar jóvenes, de disciplinarlos y de forjarlos para que sean ciudadanos de bienestar. Futbolistas de mejor talla, mejor constituidos físicamente para generar un fútbol tan veloz como el europeo. Equipos que funcionen como verdaderos clubes. Canteras deportivas que formen a los jóvenes desde su niñez con tecnologías de alto rendimiento y que permita que estos lleguen a ser futbolistas de exportación internacional. Estadios deportivos que no solo tengan a la cancha como espacio principal, sino que sean atractivos comerciales que promuevan al deporte y al comercio relacionado. Todo esto se puede lograr con nuevas voluntades.
Si nuestro fútbol no se reconvierte, jamás estaremos presentes en otra copa del mundo. La preparación de nuestra selección está presente todos los días en los entrenos de los equipos nacionales, comenzando por los equipos de primera, segunda y tercera categoría y también en las prácticas de los equipos infantiles y juveniles. La Universidad de El Salvador debería como institución académica ser el principal referente nacional en tecnología deportiva. Así las autoridades de la Universidad tienen el gran compromiso de demostrar una diferencia en el manejo de un fútbol nacional que parece estancado en el tiempo y en el espacio.
El ascenso del equipo de fútbol UES nos recuerda ese compromiso y es necesario que toda la comunidad universitaria lo recuerde. Además este es un ejemplo que deben de seguir otras instituciones educativas. En el siglo pasado, también la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas tenía su equipo de fútbol en primera. En aquel entonces quizá éramos mejores, ahora buscamos recuperar ese prestigio.
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