En 2009, tras la entrada en vigor de las reformas mercantiles aprobadas durante la gestión del presidente Saca, El Salvador escaló cinco posiciones en el ranking mundial del Doing Business de ese mismo año, ubicándose en la posición setenta y dos de ciento ochenta y un países evaluados, siendo la posición número cinco a escala latinoamericana y la número uno en Centroamérica, de acuerdo con el reporte elaborado por el Banco Mundial.
Escrito por Jaime Ramírez Ortega.19 de Junio. Tomado de La Prensa Gráfica.
Las principales reformas hechas ese año consistieron en reducir el capital mínimo para la constitución de una sociedad mercantil con un porcentaje de suscripción de acciones o participaciones sociales del cinco por ciento, equivalente a cien dólares de inicio; la reducción de tiempos y procedimientos; certificación y legalización de libros; la constitución de ventanillas integrales para iniciar un negocio, y la creación de la Ventanilla Única para la Importación, por mencionar solo algunas de ellas. Asimismo, destaca la reducción de los días para iniciar un negocio, los cuales se redujeron de treinta a quince días.
Debemos de tener claro que la economía es voluble y pujante, y El Salvador, al entrar en esta dinámica de facilitación de nuevos negocios, tendría que estar en un constante cambio para poder ser competitivos y seguir siendo el líder regional.
Entre los cambios que deben considerarse destacan la revisión del manejo de la política exterior; el mejoramiento de la imagen que se quiere proyectar con el cambio de gobierno; y continuar mejorando el clima de inversión. Adicionalmente, el país tiene hoy graves problemas socioeconómicos, como la delincuencia juvenil, el crimen organizado, el narcotráfico, y la corrupción, que afectan el clima de inversión y deben ser eliminados o reducidos.
Ello talvez explica por qué en 2010 El Salvador ha retrocedido de la posición número setenta y dos a la número ochenta y cuatro del ranking mundial del Doing Business. Esto significa doce escaños hacia abajo con relación al año 2009.
Con envidia y desilusión vemos cómo Montenegro desplazó a El Salvador de la posición número setenta y dos del ranking, mientras que Panamá pasó a situarse en la posición número setenta y siete, de un total de ciento ochenta y tres países evaluados. En 2010 El Salvador ocupa la posición dieciocho en Latinoamérica y el Caribe, aunque sigue siendo el número uno a escala centroamericana, de acuerdo con el reporte elaborado por el Banco Mundial.
Pero actualmente el país afronta nuevos problemas que pudieran hacerle retroceder aún más: la OMC presiona por la eliminación de draw back que hasta hoy funciona como un estímulo para las exportaciones, y sumado a esto tenemos una Ley de Zonas Francas con incentivos fiscales que permite a las empresas extranjeras sometidas a un recinto fiscal trabajar un poco más holgadamente.
Surgen las interrogantes ¿cómo hará el Gobierno los cambios que la OMC exige sin menoscabar la economía local?, ¿cómo se sustituirá el draw back sin afectar seriamente al sector exportador?, ¿cómo sustituirá los cuarenta mil empleos de las zonas francas que se perderían?
La alternativa ideal surgiría si el Gobierno trabajara de la mano con la empresa privada y las universidades, para que las partes, desde sus propias trincheras, den sus respectivos aportes al desarrollo económico y que juntos ideen mecanismos, estrategias y soluciones concretas para solventar la crisis actual y prepararse mejor para las que se avecinen.
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