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2010/06/17

LPG-Editorial-La ciudadanía merece en todo caso servicios mejores

 Cuando la ciudadanía está bien atendida y bien servida, y se dan buenas perspectivas de futuro, la democracia tiende a ser más sólida y a estar más segura. Es lo que tenemos que garantizar en nuestro ambiente.

Escrito por Editorial.17 de Junio. Tomado de La Prensa Gráfica.

 

A diario vemos ejemplos, algunos de ellos patéticos, de la insuficiencia, mediocridad y aun inexistencia de servicios que son básicos para la población, sean de naturaleza pública o de orden privado. El Estado tiene la obligación de asegurar los servicios, con la adecuada eficiencia administrativa en el caso propio y con los debidos controles cuando se trata de actividad privada. Hasta la fecha hay graves déficit en uno y en otro campo, y eso repercute cada vez más en la satisfacción de necesidades elementales de la población y en el estado de ánimo imperante entre los ciudadanos, sobre todo los más necesitados.

Esto se junta con los múltiples factores de vulnerabilidad, que exponen a buena parte de la población a constantes riesgos naturales y sociales. Es muy difícil, en tales condiciones, que haya un buen ánimo ciudadano para hacer viables los necesarios esfuerzos hacia el desarrollo, que no sólo requieren planificación y gestión, sino también motivación y compromiso de la gente. Cuando la ciudadanía está bien atendida y bien servida, y se dan buenas perspectivas de futuro, la democracia tiende a ser más sólida y a estar más segura. Es lo que tenemos que garantizar en nuestro ambiente.

Los servicios, y no sólo los básicos sino todos aquellos que van siendo producto del progreso, son una especie de medidor de la madurez y de la eficiencia del proceso nacional. Si esto es así, podemos concluir, por ahora, que nos falta muchísimo trabajo institucional y social para estar a la altura de las expectativas ciudadanas y en línea con las concepciones actuales del desarrollo, que debe ser a la vez equitativo y creativo, de cara al futuro abierto por la dinámica global.

INSISTIMOS EN LOS CONTROLES DEBIDOS

Como lo hacemos cada vez que es oportuno, subrayamos de nuevo el imperativo de que haya en el país un sistema de controles debidos, que perfeccionen el régimen de libertades haciendo que éste funcione para todos, y no sólo para los que controlan los hilos del poder. Actualmente hay sobre el tapete una serie de iniciativas legislativas destinadas a generar controles en áreas sensibles, como, por ejemplo, la de medicamentos. En este caso específico no hay que caer en prácticas contraproducentes, como la del control de precios, cuyos efectos son de sobra conocidos en todas partes; pero sí hay que establecer regulaciones razonables, que corrijan los abusos que vienen imperando.

Cuando se viene de una realidad como la nuestra, que en términos generales ha estado regida por la “ley de la selva”, las resistencias contra los intentos de ordenamiento nunca dejarán de estar ahí; pero justamente el avance modernizador debe efectivizar sus fuerzas y afinar sus estrategias, de modo que nos vayamos ordenando en ruta hacia una sociedad que podamos llamar moderna y funcional sin reservas.

Hacerlo es una responsabilidad democratizadora y a la vez una credencial de progreso. Hay que hacer ver, en todos los órdenes y niveles, que la democracia va mucho más allá y mucho más al fondo que una mera competencia partidaria periódica. Tenemos que avanzar en el área más sensible de todas: la democratización de la vida en sociedad. Y esto es vital para que la sociedad garantice una vida digna para todos.

La ciudadanía merece en todo caso servicios mejores

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