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2010/06/25

LPG-Amyntor

 En el paisaje estuvo Amyntor atracado sobre las tranquilas aguas de la bahía simbolizando de lo que podremos multiplicar... embarcaciones con miles de contenedores para abrirlos, darles valor agregado y distribuirlos. No hay que perder la brújula.

Escrito por Sandra de Barraza.25 de Junio. Tomado de La Prensa Gráfica.

Los unionenses recuperaron su puerto sobre las “siempre mansas y tranquilas aguas de la bahía de La Unión” que describe G. Dawson en el Texto Nacional de “Geografía Elemental” publicado en 1890. Recuperaron el puerto que en el siglo antepasado facilitaba las “exportaciones de brozas minerales y otros productos y la introducción y transporte de las mercaderías extranjeras y maquinaria para los departamentos de ultralempa”.

Imagine la importancia de ese puerto para el empleo, los ingresos, el desarrollo y el bienestar de la población. Recuerde que ese puerto tuvo oportunidad de recuperarse en la década de los setenta y que el conflicto armado obligó a dejar “tirada” la cooperación internacional que incluía la construcción de la planta de tratamiento de aguas, que allí quedó, como muchas otras obras, a la buena de Dios.

A pesar de esto, la gente nunca olvidó el significado del puerto. El 5, 6, 7 y 8 de mayo de 1998, durante el proceso de consulta territorial de Bases para el Plan de Nación, ciudadanos residentes en diferentes municipios de ese departamento de La Unión priorizaron tres problemas: la incomunicación departamental, la marginación del departamento y la ausencia de inversión económica y social. Problemas que se traducen en sentimiento de abandono, sentimiento que está en la base de la desconfianza, la incredulidad y hasta el resentimiento. ¿Qué propuso la gente para superar sus problemas? Que “el punto de partida” fuera “atraer inversión económica al departamento para superar los déficit sociales”. Propusieron “que el gobierno invirtiera visionariamente en la reactivación del puerto de Cutuco, que reactivara el proyecto de zonas francas para atraer nuevas inversiones y crear puestos de trabajo para la población regional y que mantuviera en alto la bandera para volver realidad el viejo proyecto de construcción del Canal Seco, que conecte a los océanos Pacífico y Atlántico por medio de una carretera que atraviese de sur a norte al departamento de La Unión”. Eso dijo la gente en 1998. Y para responder a las esperanzas y expectativas de la gente, en eso trabajó la extinta Comisión Nacional de Desarrollo (CND) y muchos otros ciudadanos y funcionarios.

Para hacer realidad uno de los proyectos incluidos en “el punto de partida” para el desarrollo del departamento de La Unión han pasado 145 meses y se han necesitado 4 presidentes del Órgano Ejecutivo de dos partidos políticos, 5 alcaldes de tres partidos políticos en el municipio de La Unión y 7 presidentes en la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA), institución responsable “de la administración, explotación, dirección y ejecución de las operaciones portuarias y de todas las obras necesarias para la ampliación y mejoramiento de las instalaciones portuarias”.

El proyecto ha sido posible por el apoyo incondicional del pueblo de Japón y el trabajo de tres embajadores de ese país que han sido sensibles a la gestión de cooperación no reembolsable para elaborar los estudios de prefactibilidad, los estudios de factibilidad y los diseños finales del puerto; que facilitaron negociaciones para adquirir el crédito para la construcción; que apoyaron las gestiones de cooperación para elaborar el Plan Maestro para el Desarrollo de la Región de Oriente y las gestiones para el financiamiento de proyectos emblemáticos para el desarrollo de la región oriental como son el Plan de Ordenamiento de la Región La Unión a los 7 municipios costeros y que fue elaborado por una empresa española, la reconstrucción del muelle artesanal Los Coquitos, la ampliación de la infraestructura física y académica en el MEGATEC de La Unión, el saneamiento en Santa Rosa de Lima y muy importante, el diseño y construcción del Puente de la Amistad en la frontera del Amatillo, proyecto innovador para la cooperación japonesa porque involucró gestiones coordinadas de dos embajadores de Japón, en Honduras y en El Salvador, y que fue el producto de un largo viaje por tierra, en compañía del entonces embajador Hosono, sobre el trayecto del Canal Seco que los unionenses proponen que el gobierno de nuestro país abandere.

Esto y más, mucho más se ha vivido para no dejar el proyecto en el olvido. Todos, especialmente los ciudadanos del Grupo Gestor de La Unión, tienen conciencia de que el puerto es no más que un recurso para el desarrollo. Ese recurso tuvo su tercera inauguración el lunes de esta semana con compromisos presidenciales de concretar lo que por tantos años la gente espera. En el paisaje estuvo Amyntor atracado sobre las tranquilas aguas de la bahía simbolizando de lo que podremos multiplicar... embarcaciones con miles de contenedores para abrirlos, darles valor agregado y distribuirlos. No hay que perder la brújula.

Amyntor

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