En tiempos difíciles, en las borrascas y calamidades, la unión de familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo y con quienes están cerca, puede hacer la diferencia entre fracasar o salir adelante
Editorial.18 de Junio. Tomado de El Diario de Hoy.
Hace años el padre de un amigo, abogado, recomendó a su hijo estudiar carreras técnicas y no Derecho, "pues como técnico o ingeniero podrás ganarte la vida en cualquier parte del mundo". Los médicos, como ejemplo, tienen que pasar rigurosos exámenes para ejercer en otro país, pero técnicos en equipos hospitalarios o enfermeros casi de inmediato comienzan a trabajar.
Al ver las decenas de miles de estudiantes que van a nuestras universidades recordamos la recomendación: el técnico puede emigrar cuando un país colapsa, como lo están haciendo muchísimos venezolanos y lo hicieron en su momento millones de cubanos. En los Años Sesenta era proverbial que los ascensoristas de los hoteles del sur de Estados Unidos eran abogados cubanos, antiguos funcionarios de gobierno, profesores y profesionales en carreras que no eran reconocidas fuera de la isla sino únicamente después de muchos exámenes y trabajo.
El problema lo tenían en mucho menor medida los vendedores, electricistas, mecánicos dentales y aquellos con experiencia en labores prácticas e inclusive financistas y banqueros. Y con gran ventaja estaban los que hablaban inglés u otros idiomas.
En el caso de profesionales o de aquellos que hacen carrera burocrática, a menudo encontrar empleo es más que una cuestión de capacidad, una de entronques, recomendaciones o vínculos con políticos. Incorporarse a una cadena de influencia en el aparato de justicia es más un arte, el arte de disimular, adular y hacer de lado principios éticos y la propia conciencia, que de competencia. Y eso sobre todo prevalece en política.
Volvamos al estudio de carreras técnicas: en un mundo que evoluciona con enorme celeridad, lo que hoy se aprende puede ser obsoleto o estar superado en cinco años. Pero hay mucho que no cambia, comenzando por la moral, la honestidad y el trato tranquilo con los demás.
La reconstrucción debe iniciar ahora
Para un joven lo más importante es profundizar en las disciplinas básicas como las matemáticas, la lógica, los principios de la física, la estructura del lenguaje, el conocimiento de historia y de los clásicos literarios. Saber hablar bien, escribir con corrección, resumir ideas y hechos, es fundamental en el mundo del trabajo. Una de las tristes realidades de nuestro país o inclusive de nuestro tiempo, es que la mayoría de personas tiene dificultad para expresar sus ideas o describir sucesos.
Adicionalmente, ser disciplinado, seguir instrucciones, tener orden en el trabajo, vestir con pulcritud, ser cortés y dar las gracias, evitar el lenguaje vulgar o soez, son peldaños necesarios aunque no suficientes para avanzar en la vida. En lo posible hay que ir bañado, cuidar el aliento, llevar ropa limpia y dejar en casa la loción siete machos, o sea todo aquello que los burgueses dicen a sus hijos pero que tiene validez en cualquier circunstancia.
En tiempos difíciles, en las borrascas y calamidades, la unión de familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo y con quienes están cerca, puede hacer la diferencia entre fracasar o salir adelante. Eso se logra con mayor facilidad cuando las personas son responsables y están preparadas para ayudarse mutuamente con otras.
Ninguna persona bien nacida quiere que nuestra Centro-América termine como un narcoestado, como Haití, Cuba o colapsada como Somalia. La reconstrucción moral y el rescate social se deben iniciar aun en la caída pues eso puede enderezar la nave o al menos amortiguar el golpe.
elsalvador.com :.: Prepárense los jóvenes para estar globalizados
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