José María Sifontes. 12 de Junio. Tomado de El Diario de Hoy.
"El Salvador ha aumentado sus exportaciones hacia Taiwán", decía más o menos el conductor del programa de noticias, "el azúcar se lleva el primer lugar, pero también se exporta café, textiles y aletas de tiburón..." ¿Ale…queeeeé? me pregunté, ¿aletas de tiburón? Tengo que admitir que quedé perplejo; perplejo e indignado.
No tengo ningún problema con que se exporte azúcar, ojalá exportaran el triple a esa nación amiga, que ha demostrado ser una aliada provechosa para nuestro país. Pueden exportar todo el café y los textiles que quieran, que buena falta hace el dinero; pueden, y ojalá lo hagan, exportar muchos otros productos a ese mercado tan importante. Pero ¿aletas de tiburón?
Espero haber oído mal o que se haya equivocado el conductor. Talvez fue presa del estrés y tuvo simplemente un "lapsus". Pero no lo creo, oí claramente y dijo "aletas de tiburón". Por si no lo saben, muchas especies de tiburón están en vías de extinción y en un buen número de países ecológicamente más concientes está vedada su captura.
La pesca del tiburón para obtener aletas (apreciadas para elaborar una sopa) es una práctica cruel en la cual se agarra al animal, se le cortan las aletas y se tira de nuevo al mar. No se utiliza todo el tiburón, lo que se hace en la pesca artesanal, sino sólo sus aletas, pues se necesita espacio en las embarcaciones. Y se va el animal directamente al fondo, incapaz de movilizarse, donde le espera una muerte lenta y dolorosa.
¿Desde cuándo exportamos aletas de tiburón? ¿Qué dice el Ministerio del Medio Ambiente? Está bien que queramos agradar a un país amigo y benefactor, mas no a costa de recursos naturales valiosos. Es cierto que los tiburones tienen fama de malos, de eso se encargó Peter Benchley con su libro y posterior película "Jaws", quien por cierto después renegó de su obra y pasó el resto de su vida (murió hace unos años) dedicado a la protección de los tiburones.
Y es que estos animales son sumamente útiles para los ecosistemas marinos. A excepción de nosotros los humanos, no tienen enemigos naturales, y han permanecido sin cambios durante millones de años. Habitan la Tierra desde antes de los dinosaurios y tienen todo el equipo necesario para seguir habitándola, aún después de que los humanos ya no estemos…si no nos los acabamos antes.
Los tiburones son depredadores, pero no en el sentido de las películas en las que andan persiguiendo humanos para desayunárselos. Comen carroña y animales enfermos o debilitados. Estos hábitos alimentarios permiten mantener poblaciones sanas. Si no fuera por los tiburones abundarían peces decrépitos, con tumores y otras enfermedades, que podrían terminar en nuestra mesa. Son esenciales para el equilibrio de las especies marinas.
Anualmente decenas de millones de tiburones son capturados para la obtención de aletas. Muchos otros millones mueren por la captura no programada, el "by-catch". Sólo en unas pocas décadas la población de tiburones ha descendido un 80%. Esto ha motivado a que muchos gobiernos hayan promulgado leyes para prohibir el "finning" (obtención de aletas) y evitar la pesca accidental.
Debido a que la sopa de aleta de tiburón sigue siendo muy cotizada, especialmente en el Oriente, los que la comercializan se han movido a países donde no existen tales leyes. Por nuestros ecosistemas debemos hacer algo, entre otras cosas pedir a nuestros amigos taiwaneses que se conformen con azúcar y café.
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