Por Carlos Glower.17 de Junio. Tomado de Contra Punto.
Los episodios vividos por El Salvador y Grecia en sus economías tienen un patrón en común
SAN SALVADOR-Últimamente las noticias internacionales han estado colmadas de la grave crisis económica en Grecia. Las noticias enfocan los problemas fiscales de ese país. Lo que no se dice mucho es que Grecia tomó al Euro como moneda nacional, sin estar preparada para hacerlo y sin importarle las reglas del juego que exigía el nuevo esquema monetario del Euro.
¿Suena conocido? ¡Claro qué sí!
Lo mismo hizo El Salvador al dolarizarse. Sin pensar que para realizar todas las actividades económicas se iba a necesitar un flujo creciente de dólares, o de Euros en Grecia, en la medida que creciera la economía, no se parpadeo y mucho menos pensó en ningún momento qué podría pasar si se entrara en crisis y el flujo de dólares disminuyera. Eso esta pasando en El Salvador ahora mismo y en Grecia. Parecen crisis gemelas.
Desde el comienzo de la dolarización, el gobierno de turno no respetó las exigencias del esquema monetario que había introducido. Flores utilizó los ingresos de las privatizaciones para cubrir los hoyos fiscales mientras que Saca creo menjurjes financieros como los fideicomisos mientras aceleraba el endeudamiento interno con los bancos locales. Pero, de pronto en el 2008 golpeó al país la crisis financiera internacional la cual aun a principios del 2009 era negada por el propio gobierno salvadoreño.
Cuando entra el Gobierno actual el año pasado, se reconoce en todos los ámbitos la grave crisis fiscal del gobierno, el cual no tenía ni para pagar los sueldos o a sus proveedores, teniendo que recanalizar préstamos para llenar estos hoyos financieros. Se comenzó a hablar de la insostenibilidad fiscal. Pero, en el transfondo de la crisis, la insostenibilidad que se estaba gestando, era la de la misma dolarización, la cual se había convertido en una trampa financiera que todavía se vive.
La trampa financiera constituye en que en los años anteriores a la crisis, los fondos financieros se podían conseguir a tasas de interés relativamente bajas sobrellevando los costos escondidos de la dolarización, pero, los precios internos de El Salvador crecían más que los de Estados Unidos, abriendo una brecha creciente en la competitividad de la economía salvadoreña. Ahora que hay crisis a nivel internacional, y ya no se consiguen fondos baratos por las condiciones del mercado internacional y porqué El Salvador ya no tiene tanta credibilidad con su deuda soberana, el proceso de ajuste iniciado por el gobierno de Funes persigue que los costos internos se alineen a los costos internacionales. Pero, al no tener dólares, ni cacao, ni Euros, eso es más difícil hacer que decirlo. Esa es la trampa: se necesita magia para crear dólares!
Pero, Estados Unidos no va a sacrificar su política monetaria por El Salvador, así que la única vía disponible para el ajuste para el Gobierno salvadoreño es la deflación, lo que implica crecimiento estancado, mermas en las ventas, la paralización de la inversión y en otras variables que deben ser estimuladas para la reactivación. El Salvador ha caído en una verdadera trampa financiera estampada por el esquema de la dolarización.
La deflación, definida como la reducción de precios y sueldos reales en toda una economía, es un proceso lento, doloroso y con costos sociales crecientes. La deflación se manifiesta en un prolongado estancamiento o recesión con desempleo creciente. Igual de importante, la deflación profundiza los problemas de deuda pública y privada pues los ingresos y la producción bajan mientras la carga de deuda se incrementa.
Lo que se creía que era una remota posibilidad, como la crisis actual, se ha convertido en la realidad cotidiana
¿Que pasará con la dolarización? Hasta hace poco se creía que cualquier insinuación de parte del Gobierno de desdolarizar podría crear una corrida bancaria estrepitosa. Pero, si el país continúa en la senda del endeudamiento acelerado como lo ha hecho en los últimos dos años, y en un desequilibrio en su comercio externo, la corrida bancaria es casi inevitable, forzando severas restricciones bancarias de todas formas. Como en Argentina, que sin querer queriendo, restituyeron su propia moneda y política monetaria.
La manifestación que es la crisis fiscal nos dice que el Gobierno esta persiguiendo una meta elusiva y equivocada. La verdadera meta debería reconocer los peligros que se incurrieron al dolarizarse y dispensar de políticas económicas como la monetaria. Si bien con la dolarización el gobierno se auto negó a hacer ciertas cosas como imprimir mas billetes, también se negó la habilidad de responder con flexibilidad ante la crisis que se vive. Esto fue lo que los que propulsaron la dolarización convenientemente olvidaron, y nosotros debemos recordar una y otra vez.
A Grecia la esta salvando la generosidad de la Comunidad Europea, pero ¿Quién salva a El Salvador?
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