Escrito por Edgar Antonio Molina. 20 de Enero. Tomado de El Diario de Hoy.
Oí mencionar que se prepara un nuevo manual para el Aprendiz de Conductor de Vehículos y la lección primera, muy atinadamente, será sobre el pito. Algo así como lo siguiente: esto se llama pito, se usa de esta manera... y sirve para estos propósitos... etc., etc. Por supuesto, esta será la primera pregunta en el examen teórico y el práctico.
También tendrá un apartado especial sobre el uso del pito por parte de los buseros, llegando a tal estado de avance, que los nuevos diccionarios de la lengua española tendrán esta nueva definición de INSTANTE: tiempo que transcurre entre el cambio a luz verde en el semáforo que tenemos enfrente y el pito del busero que está atrás de nosotros. Se especula también si deberá incluirse una instrucción profunda sobre el uso de la chicharra en los radiopatrullas.
Estimado lector, estoy bromeando en serio. Pero de hoy en delante ponga mucha atención a la forma en que algunos conductores utilizan el pito. Se dará cuenta de las múltiples oportunidades de usarlo: trate de salir o entrar a un estacionamiento, hay pito; tarde unos segundos en moverse en un alto, sale pito; haga alto porque una anciana trata de atravesar la calle, hay pito; deténganse para que alguien baje del vehículo, hay pito; el semáforo está por cambiar de color, pita el bus que está a continuación.
Cuando alguien efectúa un viraje en U, permitido o no permitido, los demás motoristas, en vez de reducir la marcha para evitar una colisión, pitan con mucha fuerza, como si el pito fuera un aparato milagroso que evita choques.
A este respecto, observen que cuando hay un choque y llega la policía a efectuar la inspección, lo primero que expone uno de los conductores afectados es lo siguiente: Señor agente, si yo le pité.
En un congestionamiento todos pitan. Con plena seguridad, si pitar fuera la solución a los congestionamientos, El Salvador sería la ciudad más descongestionada del mundo.
Tal parece que con el pito se arregla el mundo. ¿Pero se dan cuenta que en esas ocasiones en que se pudo evitar un accidente, éste sucedió porque no utilizaron el freno? Observando el diario vivir resulta evidente que a la mayoría de motoristas en las escuelas de manejo no les enseñaron que debajo del tablero, en el piso del auto, hay un pedal que se llama freno, y que es más importante que el pito. Se puede manejar sin pito pero no sin freno. Ese pedal les evitará muchos accidentes, pérdida de tiempo, costo de reparaciones, etc.
Tenemos escuelas de manejo pero no de conducción, dos cosas muy distintas. Una cosa es llevar el vehículo a cualquier sitio y otra es mantenerse en su carril, con velocidad adecuada, ceder el paso, respetar al prójimo, no demostrar que somos los mejores corredores del mundo. No cuesta nada conducir con precaución; tener cortesía y consideración por los demás; reducir la marcha cuando alguien hace algo indebido. Esa es la forma de enseñar a conducir, pero posiblemente los instructores desconocen esa conducta. Deben enseñar tres condiciones importantes para evitar accidentes: prudencia, sentido común, cortesía.
Aquí tendré que poner de ejemplo a Estados Unidos, porque allí vive la tercera parte de nuestra población y porque es nuestro patio trasero donde vamos a cada rato. Es sorprendente el silencio y el orden existente en todas las ciudades; si le preguntan a un salvadoreño el porqué de esa situación, invariablemente contesta: porque aquí te ponen multa y hasta te llevan preso. ¿Será eso lo que necesitamos en nuestro país?
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