El abogado afirma que la idea de cambiar artículos pétreos de la Constitución, como lo plantea Sánchez Cerén, "sería un peligro". Él sugiere al FMLN hablar claro.
Escrito por Katlen Urquilla/Rafael Mendoza L. 20 de Enero. Tomado de El Diario de Hoy.
Desde que el vicepresidente del país, Salvador Sánchez Cerén, también dirigente del FMLN, afirmó el pasado 16 de enero que hay artículos en la Constitución que "son una aberración", porque a su juicio impiden la participación del pueblo en la toma de decisiones, sus polémicas palabras han generado posiciones adversas de diferentes sectores, incluso, en su partido afirman con matices que no es propuesta oficial.
El dirigente efemelenista y vicepresidente de la Asamblea Legislativa, Roberto Lorenzana, reiteró ayer que desconoce la pretensión de Sánchez Cerén, porque en el FMLN "no hay propuesta" ni fue una idea que se promovió durante la campaña electoral.
En un juego de palabras Lorenzana indicó que lo dicho por el vicepresidente "es correcto" a nivel filosófico, pero que éste no es el momento político más idóneo para llevarlo a cabo.
Luego afirmó que "las leyes no pueden ser eternas, las constituciones no son dogmas, en determinado momento puede haber cambios, eso es correcto, pero nosotros en este momento no estamos haciendo una propuesta de modificación de esa norma; no puede uno creer que eternamente existirá la misma legislación".
Lorenzana admitió que en algún momento buscarán pasar de una democracia representativa a una directa o participativa. "Nosotros estamos por elevar la participación de la sociedad en la toma de decisión, pero no tenemos en este momento elaborada la propuesta", expresó.
Pese a los matices de los efemelenistas, lo externado por Sánchez Cerén ha despertado la preocupación de la oposición y de un tanque de pensamiento como Fusades (Fundación Salvadoreña para El Desarrollo Económico y Social), donde consideran que hablar de modificar apartados inamovibles de la Carta Magna "genera incertidumbre" y creen que es un "distractor" para discutir otros temas de interés.
De igual forma, en un comunicado, la dirigencia de ARENA externa que "vemos con preocupación que el vicepresidente Salvador Sánchez Cerén, miembro de la Comisión Política del FMLN, exprese la intención de reformar dichas disposiciones, lo que atenta contra la seguridad jurídica y la estabilidad política del país".
Esa es la misma opinión del abogado constitucionalista y ex funcionario gubernamental, Francisco Bertrand Galindo, quien advierte en esta entrevista las implicaciones que esa aparente idea suelta podría generar en el país, ya que considera que sería una "amenaza" a la democracia salvadoreña y que sería como abrir la puerta a "una dictadura" y la "tiranía" de cualquiera.
¿Qué implicación puede tener la reforma de artículos pétreos?
Creo que el mecanismo, jurídicamente, podría ser viable, en el sentido que reformando el artículo (248) que prohíbe reformar los pétreos abriría la posibilidad de que dos Asambleas después se cambie esos artículos. Ahora, creo que políticamente no sería fácil porque las mayorías (de votos) que se necesitan son muy fuertes para hacer las reformas... que cambie la no reelección del presidente o forma de gobierno.
Políticamente no es aconsejable ni viable, más que todo porque las cosas hay que verlas de quién viene y lo que estamos viendo es un fenómeno en Sudamérica auspiciado por una corriente política que está basándose, y tiene como norma fundamental, el mecanismo de la reelección. Creo que eso no hay que satanizarlo per sé, pero sí me parece que las democracias jóvenes como la salvadoreña no deberían estar expuestas a esas posibilidades porque es abrir la puerta a la tiranía de cualquier signo político.
Esas excusas democráticas de consulta al pueblo que indican que hay que crear una forma de democracia más participativa son formas que tratan de ver al final cómo consolidan un modelo de gobierno que va contra los mismos principios republicanos y democráticos que están contemplados en la Constitución.
Aun cuando la formalidad legal fuera posible, ya que técnicamente pudiera tener alguna justificación, creo que los propósitos y el sentido de la Constitución no plantea esa idea.
Y si se lograra conseguir (los votos para las reformas) estaríamos frente a algo que es una amenaza real al sistema democrático del país, porque se estaría usando la democracia para sentar las bases de una dictadura.
¿Qué riesgo podría haber al cambiar de sistema político?
Es un error cuando un partido político cree que puede hacer una reforma --asumamos que bien intencionada-- porque el problema es que una vez el mecanismo queda abierto, cualquier grupo puede instaurar otro tipo de democracia.
De aquí a 20 años, cuando la democracia se haya consolidado y ya no tengamos esas dicotomías tan radicales como las de ahora, probablemente las nuevas generaciones podrán estar hablando de ese tema, pero en este momento que todavía no se han cerrado los ciclos políticos de la post guerra, es un desaguisado estar planteando ese tipo de situaciones.
¿Qué tan conveniente o inconveniente sería instaurar una democracia participativa, es decir, permitir referéndum o plebiscitos, tal como lo han expresado varios dirigentes del FMLN?
Sobre el referéndum y el plebiscito creo que en un momento determinado puede ser un elemento importante de consulta para ciertas cosas trascendentales del país, pero lo que me preocupa es que se les considere un mecanismo vinculante para cosas que tienen que ver con el Estado. Para hechos de política fundamental los temas muy delicados pudiera pensarse que se puede contar con un mecanismo parecido, pero en ningún momento debería ser un mecanismo que sustituya o pase por encima de la democracia tal como está plasmada en la Constitución, hay que separar bastante bien el tema.
Con las experiencias que se han visto en Sudamérica y el tipo de partido que las implementa, uno visualiza que el mecanismo de la consulta o del referéndum es más bien para instaurar un cambio de sistema político y allí eso es totalmente inconstitucional en la esencia.
Veo demasiado temprano discutir esos temas con lo joven que se haya nuestra democracia, ahora, abrir opciones de participación ciudadana en otras áreas o dentro de una democracia liberal, me parece que es sensato, pero nunca para sobrepasar el sistema político del país.
¿Se refiere a tener un mecanismo adicional a lo que plantea la Constitución?
Sí, es decir, algo que les dará a los políticos un soporte social que necesitan para tomar una decisión; por ejemplo: si se va a discutir alguna ley sobre el aborto, es decir, temas que son bien profundos. Por otro lado creo que cuando se habla de la democracia participativa se debe arrancar por lo que está más cerca y la primera discusión debe ser la reforma política que pase por definir la forma en que los electores escogen a sus diputados. Esa sería una manera de avanzar en una democracia participativa, pero no en el sentido de la democracia representativa que suelen usar en Vietnam, por ejemplo, que no son participativas ni son democráticas.
La fase que sigue debería ser cambiar la lógica de cómo los ciudadanos eligen a sus diputados, como sucede en Estados Unidos.
¿Y cómo ve el hecho de que la idea de hacer cambios a la Constitución surja de boca del vicepresidente del país?
En lo personal, he sostenido que en las frases que él da hay un elemento indefinido, pareciera que son para ir tentando qué tan aguado está el terreno, porque pareciera que son sacadas de la manga, ya que el diputado Sigfrido Reyes ha dicho que ellos no habían conversado sobre el tema.
Pareciera que son bulla para ver qué tan floja está la puerta. Creo que es importante que a la población se le manden señales con bastante claridad y ver hasta dónde es importante que se juegue con estos temas.
elsalvador.com :.: Bertrand: Se quiere crear la base para una dictadura
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