Editorial. 16 de Enero. Tomado de Contra Punto.
Lamentablemente intereses mezquinos desviaron un tanto la trayectoria trazada: la paz política no trajo la paz social.
SAN SALVADOR – El Salvador hace apenas 18 años hizo un inmenso honor a su nombre y se salvó a sí mismo de sucumbir definitivamente en una debacle imparable de la violencia y la destrucción.
Los guerreros y políticos de entonces guardaron muy en sus entrañas los odios y venganzas, apartaron las armas y enemigos a muerte se dieron la mano y la paz en el Castillo de Chapultepec. Los Acuerdos de Paz son el mayor documento histórico del nuevo país que se debía construir.
Lamentablemente intereses mezquinos desviaron un tanto la trayectoria trazada: la paz política no trajo la paz social. El modelo económico excluyente y perverso implantado por los cuatro anteriores gobernantes hicieron de El Salvador un “paraíso ficticio” en el que sólo podrían gozar los poderosos.
Hoy vivimos una vorágine de violencia que parece no tener paro. Nos hemos convertido en el país más peligroso, criminal y violento de América y uno de los tres más peligros del mundo.
La sociedad de ayer y los jóvenes que no vivieron la guerra ni fueron testigos de aquel acontecimiento histórico de hace 18 años, ansían una nueva paz… Desea el fin de una guerra que apunta amenazadoramente a muerte a todos y cada uno de los salvadoreños sin distinción.
Ojalá las nuevas autoridades que gobiernan hoy eleven al máximo el espíritu con que se firmaron los Acuerdos de Paz aquel 16 de enero de 1992 y comiencen a construir una nueva sociedad sin violencia y con esperanza certera en un mundo mejor, como el que soñaron aquellos que derramaron su sangre durante la contienda armada.
La violencia de ahora tambien hace distincion! No es en las colonias de gente adinerada donde las maras accionan. Es la gente sencilla, la que mas sufre este fenomeno, es entre mismos,nosotros los menos de siempre trasquilados, nos estamos matando por estres, por desesperanza, por no encontrar formas dignas de llevar la vida . La misma gente, que por cierto el frente se decia y se dice representar, durante la guerra, es la que mas sufre la violencia. Son nuestros hijos, sobrinos, hermanos los que nos hemos constituido en vivero para esos grupos a la deriva y somos nosotros las victimas de este descalabro social. Al frente le recomiendo que en lugar de perder el tiempo en protagonizar celebraciones, que para nosotros se vuelven abstractas pues no hemos visto ni pasar a la sr "paz" que uds tanto ensalsan, trabajen mas duro y efectivo. Es has hipocrita pretender heroismos y fidelidad a no se que "principios" de humanismo y fraternidad para con los pobres, mientras los pobres se matan a la vuelta de la esquina a un ritmo de 13-14 por dia y aun asi brindar por la vieja esa sra "paz" desconocida para los mas necesitados.
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