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2011/05/06

Contra Punto-Alex Segovia: “El 2011 es el año de la reforma fiscal” - Noticias de El Salvador - ContraPunto - Noticias de El Salvador - ContraPunto

 Entrevista con el secretario técnico de la Presidencia sobre desarrollo, políticas públicas y pacto fiscal

Por Fernando de Dios/Magdalena Flores.06 de mayo.Tomado de Contra Punto.

 

SAN SALVADOR – Preside ocho mesas de diálogo con distintos sectores y a su despacho llegan todos los proyectos y medidas que elaboran los distintos ministerios y demás instancias del gobierno de la República antes de ser presentadas al presidente Mauricio Funes.

Toda esta labor de coordinación afirma realizarla el secretario técnico de la Presidencia, Alexander Segovia, para que todo lo que hace el gobierno esté en consonancia con la visión global de desarrollo que está plasmada en el Plan Quinquenal.

En relación al desarrollo económico y social, hay tres cuestiones clave sobre las que Segovia explica en esta entrevista pormenores y estado actual.

Así, conocemos en qué  punto se encuentra el estudio previo para que el gobierno de Estados Unidos concrete en qué va a consistir su ayuda en el marco del Asocio para el Crecimiento, anunciado por el presidente Barack Obama en su visita al país del pasado mes de marzo.

Por otra parte, la política económica del gobierno está enmarcada en un acuerdo de Stand By con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que traza distintos objetivos y límites.

Este acuerdo, muy criticado por economistas de izquierda y contrarios al modelo neoliberal, es defendido a capa y espada por Segovia, quien afirma que no es el típico plan de ajuste del FMI.

Uno de los requisitos de ese acuerdo es que el Estado llegue a recaudar en 2014 un 17 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en impuestos, frente a lo que recauda ahora, que es menos del 14 por ciento.

Para ello es imprescindible una reforma fiscal, lo que ya ha provocado choques entre el gobierno y la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP). Ésta llegó a solicitar en febrero que se sacara el tema fiscal del foro en el que se discute con otros sectores sociales, el Consejo Económico y Social (CES), que también coordina Alex Segovia.

Finalmente, se ha llegado al acuerdo de que será el CES el foro de discusión para una reforma crucial y difícil que, en cualquier caso, el gobierno quiere formular antes de que termine este año.

En cuanto al Asocio para el Crecimiento, se supone que los equipos de evaluación han terminado su trabajo y a partir de ahora se deben hacer las propuestas. ¿Cómo está ese proceso?

Vamos cumpliendo con exactitud el calendario que nos hemos trazado. De hecho ahorita me acaban de hacer la presentación de los hallazgos del diagnóstico. El diagnóstico me lo entregaron el viernes pasado y ahora me están haciendo la presentación de los hallazgos del estudio sobre lo que se llaman los obstáculos al crecimiento. El día de mañana (martes 3 de mayo) se le presentará al presidente de la República.

Y una vez pasada esta fase entramos a la siguiente, que es definir, a partir de los hallazgos del estudio, el plan de acción con Estados Unidos. Ahí es donde se le va a dar el contenido a lo que se llama Asociación para el Crecimiento.

¿En qué va a consistir la iniciativa a final de cuentas? Bueno, dependerá. Tratar de dar respuesta a los obstáculos para superarlos, porque la Iniciativa para el Crecimiento el objetivo estratégico de Estados Unidos es ayudar a cuatro países del mundo para superar los obstáculos al crecimiento. Ya estamos en estudio, hoy hay que definir el plan de acción, y la idea es que en junio comencemos ya a implementar las medidas para superar estos obstáculos.

¿Cuáles son los principales obstáculos?

No quisiera adelantar, porque el día miércoles habrá una reunión con el equipo de Estados Unidos. Hay que sacar un documento por consenso y obviamente hay un par de temas que todavía hay que consensuarlos entre los dos equipos. 

En realidad el diagnóstico que se ha hecho es en base a una metodología, que como toda metodología tiene sus ventajas y sus desventajas teóricas y conceptuales. Tiene la gran ventaja que es una metodología bastante fácil de aplicar que determina con bastante exactitud los obstáculos de corto plazo, pero también tiene sus limitaciones.

Los obstáculos que están saliendo son los que ya sabemos. Nosotros a Estados Unidos, como parte de este proceso, le presentamos un resumen de 24 estudios que se habían hecho en El Salvador desde 1990 hasta esta altura sobre el crecimiento.

La diferencia es que en el plan de acción hay que cualificar los obstáculos y hay que situarlos en su importancia. Por ejemplo, una de las restricciones que siempre sale es la falta de una educación calificada, de calidad, que tiene que ver con capital humano. El problema es que esa restricción juega de manera diferente en los tiempos. Para crecer en 2011 o en 2012 esa no es una restricción, pero sí para tener un crecimiento sostenido de cinco o diez años, se convierte en un factor clave.

Otro ejemplo es la vulnerabilidad ambiental. Este país es uno de los que tiene mayores riesgos en el mundo. Eso juega de manera diferente. Si uno quiere crecer al seis, siete, ocho por ciento en una década, ese factor comienza a jugar fuerte, pero en el cortísimo plazo no es tan importante. Entonces, el estudio lo que hace es no solo identificar los factores sino también cómo juega en el tiempo cada factor y a partir de ahí se monta una estrategia.

Otro tema que ha salido, la seguridad, que juega muchísimo en el corto plazo. Y hay otros.

Lo que le quiero decir es que ya está el estudio, va a ser una visión compartida con Estados Unidos y a partir de ahí se va a hacer el plan de acción que al final es lo fundamental. Porque un diagnóstico es un diagnóstico, lo que interesa es cuándo hacer el plan de acción y la estrategia para superar los obstáculos, que debo decirlo, nos vamos a centrar no en todos, sino que ahí el tema de las prioridades es importante. Nos vamos a centrar en los tres o en los cuatro que según los estudios nos pongamos de acuerdo con Estados Unidos en los que están pesando y por tanto nos centramos en esto, con la cooperación técnica, financiera y lo que Estados Unidos disponga.

¿Y qué hay de la inversión? porque ese sí es un asunto de corto plazo.

Se ha estudiado todo el tema del ahorro, el tema del crédito, etc.

Y la inversión que se realizará  en el marco de este programa, ¿será  entre el gobierno de Estados Unidos, el gobierno de El Salvador y con la participación del sector privado?

En realidad la iniciativa Asociación para el Crecimiento es una iniciativa lanzada por Estados Unidos, no por nosotros. Nosotros tenemos la gran ventaja de que hemos sido seleccionados, pero en realidad esta es una iniciativa de la Administración Obama. Y esta iniciativa de Asociación para el Crecimiento está fundamentada sobre un concepto básico: la promoción de la inversión privada, desde la visión de Estados Unidos de que el crecimiento quien lo hace son los privados, no el sector público.

Por lo tanto, muchos de los obstáculos tienen que ver con qué es lo que impide una mayor inversión privada tanto nacional como extranjera. Porque si hay más inversión hay más crecimiento, más empleo, etc. En esta iniciativa el sector privado es fundamental, porque en una economía de mercado el sector privado es el que invierte fundamentalmente.

En el estudio también están apareciendo temas que tienen que ver con el sector público; el tema de la burocracia, la inversión pública, el tema fiscal, es decir, en el crecimiento y el desarrollo el Estado juega un rol fundamental. Un Estado que de cada dólar que se mueve en la economía sólo recibe catorce centavos es un estado muy débil. Por eso es que nos hemos puesto la meta de elevar la carga tributaria al 17 por ciento (del PIB) al final de este gobierno, que aun así va a ser baja, pero por lo menos ya está en el promedio de América Latina y eso ayuda al crecimiento también en lo social.

La carga tributaria es uno de los objetivos que marca el acuerdo de Stand By con el FMI. Sobre este acuerdo nos gustaría que nos contara algo más, porque se sabe poco. En primer lugar, ¿qué significa que sea un acuerdo precautorio?

El Salvador tiene una tradición. Desde después de los Acuerdos de Paz, todos los gobiernos han tenido acuerdos Stand By y nunca se han utilizado los recursos, por eso se llaman acuerdos precautorios, se utilizan solo en la eventualidad de una crisis mayor. Porque El Salvador en realidad no tiene afortunadamente otro tipo de problemas que tienen países que recurren a estos préstamos. Nosotros no tenemos escasez de dólares, de divisas, por las remesas familiares, en parte. Un país que le entran anualmente 3.700 millones de dólares en remesas, no tiene necesidad de recurrir porque haya escasez de divisas, como nos pasó en la década de los 80, que entonces sí había escasez.

Entonces es precautorio y es importante, porque cuando nosotros firmamos ese acuerdo, que lo veníamos negociando desde la campaña… primero apoyamos al gobierno anterior y hubo un compromiso en ese entonces del candidato Funes de que en el caso de que se ganara la elección y se llegara al gobierno, se iba a hacer un manejo responsable de la macroeconomía. Entonces cuando nosotros llegamos a la etapa de transición de gobierno, cuando se ganó, el acuerdo que estaba en ese momento con el Fondo, todas las metas no se habían alcanzado por la crisis internacional. Entonces nosotros teníamos dos opciones, hacer un nuevo acuerdo, que fue lo que hicimos, renovar el que ya existía. Entonces a nosotros no nos interesaba hacer un acuerdo por un año.

La lógica era que a través de una acuerdo de Stand By con el Fondo, hay que mandar un mensaje de confianza y de compromiso a la comunidad nacional e internacional. Por eso es que a nosotros nos interesaba un acuerdo de mediano plazo y por eso es que el acuerdo es de tres años. Y dimos un paso más; las previsiones macroeconómicas son hasta 2015, todo el periodo de gobierno.

Utilizamos el acuerdo de Stand By como una excusa para mandar un mensaje de compromiso, de responsabilidad fiscal y macroeconómica. Y ha funcionado, la evaluación del primer año es que, con todas las dificultades, se cumplieron todas las metas del acuerdo hasta el punto que ni siquiera tuvo que ir al directorio (del FMI).

El FMI se centra en el tema de la deuda, para que el país sea capaz de devolverla, mediante una serie de medidas…

En su momento, recuerde que coincidió la coyuntura internacional, por ciertosegoinner1 favorable para El Salvador, en el sentido de que con la crisis internacional todo el paradigma neoliberal se rompió y esto ha tenido repercusiones importantes dentro de los organismos internacionales. Y nosotros negociamos un buen acuerdo que en otras circunstancias no lo hubiéramos podido negociar. Pero como estaba la crisis internacional, un cuestionamiento a la visión neoliberal, un cuestionamiento a la forma de cómo se manejaban los organismos internacionales, logramos cosas, como que estaba lloviendo para arriba. Nosotros dijimos, vamos a negociar un acuerdo donde esa famosa condición que pone el FMI de que el ajuste hay que hacerlo a través del gasto social y la inversión, nosotros no se la aceptamos. Y si usted ve el acuerdo, es tan de avanzada que en ese momento era uno de los primeros en el mundo que se dieron así. Hay metas de gasto, hay metas de déficit fiscal, hay metas de deuda, pero aun en medio de la crisis, el acuerdo dice que el gobierno puede aumentar el gasto social. Y esa no es una variable de ajuste, porque nosotros dijimos que no vamos a ajustar el gasto social. Y quedó en una cláusula. Por tanto, no es un acuerdo que no es tradicional, es bastante heterodoxo.

Entonces ¿no es más de los mismo, un acuerdo con el FMI que supone un plan de ajuste más?

Las metas que pusimos en el acuerdo son metas del gobierno. Ellos solo las valoraron. Todo eso era parte del Plan Quinquenal de Desarrollo que nosotros hemos elaborado. Que esa es la otra gran ventaja; el acuerdo de Stand By, como antes no había planificación, y no había plan de desarrollo, hoy dijimos, un acuerdo Stand By al final tiene que ver con la macroeconomía, pero la gestión pública va más allá de la macroeconomía. Por tanto dijimos, en el Plan Quinquenal incorporemos como uno de sus componentes principales al acuerdo de Stand By, en el sentido que las metas macroeconómicas del Plan Quinquenal son las mismas metas del Acuerdo Stand By. Ahí amarramos la visión de corto plazo macrofinanciera con una visión de cambio estructural.

¿Y la crisis de precios actual no afecta para alcanzar esas metas que se propusieron?

Obviamente la inflación ya la ajustamos hacia arriba. Todo América Latina y todo el mundo ha ajustado hacia arriba la inflación, que nadie la preveía cuando se firmó  el acuerdo. Nosotros ya la ajustamos y hoy esperamos tener una inflación en lugar de 2,8, de 4,8 (por ciento del PIB). Aun así va a ser la más baja de América Central. Pero eso el acuerdo lo va regulando, o sea, permite el acuerdo regular. Si hay factores externos que afectan el programa, el FMI no considera esos factores como parte del incumplimiento. Nosotros no tenemos la culpa de que el petróleo esté subiendo de precio, ni que haya una crisis internacional de trigo. En el acuerdo está claramente señalado que si hay factores externos esos no cuentan a la hora de evaluar el incumplimiento. Claro, hay factores internos que sí. El esfuerzo que el gobierno tiene que hacer en términos de control de gasto, en términos de aumentar la carga tributaria. Porque esos sí son factores que, independientemente de lo que pasa en el mundo, dependen del país y en este caso del gobierno.

Usted dice, y así lo corrobora el FMI, que se están cumpliendo todos los compromisos, pero ¿por qué entonces las agencias de riesgo han rebajado varias veces la calificación de la deuda de El Salvador?

Yo creo que algunas de ellas no toman en cuenta los criterios técnicos, sino criterios políticos, y a veces sus decisiones las toman en función de información equivocada, y yo diría a veces información sesgada. Por ejemplo, el recorte que nos hizo Moody´s, uno de los argumentos era que porque el gobierno tiene malas relaciones con el partido (FMLN), y lo hace en el momento en que tenemos las mejores relaciones de los dos años. Cualquier elemento pudo ser, menos ése. 

No son objetivos. Eso no es cierto. Puede haber otra razón, pero esa no era la razón para que se bajara. Sin embargo la pusieron como la principal.

Ahí  se identifica una visión política clara, que reproduce un discurso que aquí se ha estado divulgando desde el principio del gobierno. ¿Cómo lo interpretan?

Nosotros lo que estamos haciendo ahora es teniendo el cuidado de que cuando las calificadoras de riesgos vienen, que escuchen al sector privado pero también nos escuchen a nosotros. El problema es que algunos técnicos, algunos miembros de esas calificadoras, tienen un claro sesgo ideológico. Entonces se van a escuchar solo lo que quieren oír. Pero sin entrar en polémica, nosotros no compartimos esas calificaciones porque creemos que nos han sido suficientemente objetivos en base a la realidad. De todas maneras, seguimos trabajando, mandando mensajes de confianza, tenemos un diálogo con ellos y estamos haciendo nuestro trabajo. Nosotros estamos claros que si hacemos lo que tenemos que hacer la confianza y la credibilidad vendrán y caerán por su peso.

Había una de las agencias que introducía dentro de las causas para rebajar la calificación la dolarización. También hay análisis de economistas que la identifican como un obstáculo al crecimiento. ¿Lo contempla así el FMI?

Nunca fue un tema de negociación, ni un tema de condicionalidad, ni un tema de restricción. Es más, eso no tiene nada que ver con el programa. Lo que pasa es que hay un compromiso del gobierno, un compromiso con la dolarización. Lo que se trata es de hacer que funcione bien.

Hay análisis técnicos que señalan que sería mejor desdolarizar…

Hay de todo.

Hay de todo, pero técnicamente, incluso funcionarios del gobierno también sustentan que la dolarización es un obstáculo al crecimiento. Usted dice que hay un compromiso con la dolarización, pero ¿con quién?

Con el país, con la comunidad internacional. Y eso lo definimos desde la campaña y no hemos cambiado ni un ápice nuestra posición, ni un ápice.

Pero explique por qué.  ¿Es otra forma de transmitir confianza o hay algún otro compromiso distinto?

No. Simplemente es uno de los principales fundamentos para este gobierno de izquierda para mandar mensajes de confianza y credibilidad. Así como el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Para muchos ese tratado tiene que ser revisado y en la campaña algunas personas decían que lo quitáramos. Nosotros dijimos no, se va a mantener y lo que vamos a hacer es tratar de fortalecerlo y de que funcione. Es lo mismo, con la dolarización hay un compromiso político. Y también por razones técnicas, como dice el presidente, no hay ningún estudio que diga que los costos son mayores que los beneficios. Por tanto ese tema está cerrado en el gobierno, no es un tema de discusión. Nunca ha sido un tema de discusión.

¿Y no se está haciendo un análisis, un estudio?

No, de lo que se trata es que funcione. La dolarización, como otras medidas económicas, el TLC, la política fiscal, son instrumentos. De lo que se trata es de hacer que los instrumentos funcionen adecuadamente. Nunca se ha cambiado la posición con respecto a ese tema.

Bueno. Pasemos entonces al tema del pacto fiscal. Hemos hablado de la recaudación tributaria…

El pacto fiscal es fundamental.

Es fundamental para todo lo que estamos hablando…

Es fundamental para cumplir con las metas del Fondo; es fundamental para cumplir con el objetivo estratégico nuestro, que es sentar las bases de un nuevo modelo económico y social; es fundamental para la reforma social… es fundamental. Por eso es que lo tenemos en la agenda.

Nosotros siempre definimos que el tema fiscal lo íbamos a tocar en una doble estrategia, desde la campaña. Cuando llegamos al gobierno, lo metimos en el plan global anticrisis de los primeros 18 meses. Hacer una reforma primero fundamentalmente administrativa, que fue lo que hicimos, para cerrar la elusión, evasión y contrabando. Al final se le metieron algunos impuestos específicos, pero en realidad eso no era lo más importante. Se hizo esa reforma. Y ha sido tan exitosa que nos ha dado más del 1 por ciento del PIB en recaudación.

¿Cuánto más se recaudó?

Alrededor de 230 millones de dólares. Un poco más del 1 por ciento del PIB. Pero esta era como la estrategia de choque. También hicimos una estrategia de austeridad por el lado del gasto. El primer año, recuerde que encontramos el gobierno con un déficit fiscal arriba del 5 por ciento. 

¿Y ahora cómo está?

Ahora, desde entonces, nosotros siempre dijimos que esto es parte de la estrategia, que con esta reforma administrativa no vamos a llegar al 17 (por ciento del PIB de recaudación fiscal, uno de los requisitos del acuerdo con el FMI). Al 17 vamos a llegar con un mayor crecimiento económico y llegando a lo que hemos llamado un pacto fiscal. El pacto fiscal no es un problema del gobierno, ni del presidente Funes, ni del partido. Es un problema del país. Es lo que yo siempre he llamado la gran reforma pendiente.

Pero es que hay muchas cuestiones. No solo cobrar más impuestos, como ustedes han dicho, sino que hay temas claves, como la evasión y la elusión. ¿Cuánto se estima que se dejo de cobrar en 2010 en el país?

No tenemos ese dato. Pero en realidad no es el punto ése. Lo que sí ya se sabe, en estudios de la última década y que no pasa solo en El Salvador, es que en los principales impuestos, en el IVA y en la Renta, hay mucha elusión. Uno de los principales instrumentos de la reforma administrativa era la declaración patrimonial, que mira los problemas que tenemos. Ése si era un instrumento importante. Para que veas que el tema era centrarse en lo administrativo en una primera fase. Porque de nada sirve hacer una reforma integral si tienes hoyos por todos lados.

Hoy estamos en una segunda fase, apostándole al crecimiento. El primer trimestre el comportamiento de la economía ha sido bastante mejor que el esperado y creemos que la meta de 2,5 (por ciento del PIB a final de año) la vamos a lograr. Y eso es bueno, porque venimos de caer menos tres y algo. En cada punto, en cada medio punto de crecimiento, es más impuestos para el Estado y eso nos ayuda a alcanzar la meta. De todas formas sabemos que eso no es suficiente también. 

Lo otro es buscar un acuerdo nacional sobre el tema fiscal. Nosotros en diciembre presentamos una propuesta al Consejo Económico y Social (CES), fue ahí donde surgió todo el tema con ANEP, de ocho puntos. Para nosotros el acuerdo fiscal tiene que tener ocho áreas de discusión. Que no solo son los impuestos, sino que va desde qué tipo de sistema fiscal queremos hasta el tema del gasto, la transparencia, la deuda, el déficit fiscal, las inversiones, la financiación interna y externa… En la última reunión plenaria del CES, que es bien importante, se tomó el primer acuerdo del año. Ahí se define cuál es la agenda, los temas que vamos a llegar a consultar como gobierno ahí.

¿Cuáles son?

Ya consultamos el primero, que es el dictamen sobre la Banca de Desarrollo. En este momento acabamos de someter la segunda consulta que es sobre los asocios público privados. Y el siguiente tema que vamos a consultar es el pacto fiscal.

Ahí  van a encontrar más problemas, se supone…

segoinner2Para hacer una reforma fiscal hay dos formas de hacerla. Como se hace tradicionalmente, el gobierno hace su reforma, busca los votos de la Asamblea y la pasa, como la hacen en todos los países del mundo. Y nosotros hemos escogido el camino difícil.

¿Y si no logran un acuerdo?

Como el mecanismo es de consulta, lo que vamos a hacer es someter la propuesta al CES, que se dará su tiempo y hará su dictamen. En ese dictamen el gobierno no participa. Si ven el dictamen que se sacó con la Banca de Desarrollo, es un dictamen donde los otros sectores que no son el gobierno se pusieron de acuerdo, y dijeron estas son las recomendaciones generales y las específicas que le damos al gobierno para que incorpore en su proyecto y lo mande a la Asamblea. Va a ser igual en el tema fiscal.

Esto es importante porque después de aquel conflicto que apareció en la prensa entre ANEP y el gobierno, que ustedes recuerdan que la posición de ANEP era que el tema fiscal se saque del CES y se trabajara directamente con los partidos, finalmente, por unanimidad, quedó que el pacto fiscal va a ser uno de los temas de consulta al CES. Por tanto, ya la ruta está definida.

¿En esa discusión se va a tratar el tema del gasto tributario? Son más de mil millones que no recauda el Estado anualmente.

Se va a tratar, todo el tema de los privilegios.

Privilegios bien arbitrarios. Pero ahí habrá reacción por parte de la empresa privada.

En este tema fiscal, cada sector reacciona dependiendo cómo le aprieta el zapato. Y debo decir que no solo los empresarios van a reaccionar, también los movimientos sociales, porque detrás de ellos también hay intereses y son muchos grupos, no son grupos homogéneos.

Y es por eso que el tema fiscal hay que tratarlo como un tema de país. Porque en realidad cada uno tiene sus legítimos intereses. Nosotros, afortunadamente, y este es uno de los cambios históricos en este país, no estamos aquí para defender intereses corporativos de nadie. Por lo tanto, cuando los sectores laborales, los sectores sindicales dicen sus prioridades de la inversión pública, que pueden o no coincidir con las prioridades que tiene ANEP o el gobierno. Se trata de lograr a acuerdos. Cuantos más acuerdos lleguemos, más estabilidad en la política fiscal va a haber.

Lo que sí le puedo decir es que para nosotros el tema fiscal es irrenunciable, porque si no resolvemos el tema de las finanzas públicas, vamos a poner en peligro la estabilidad macroeconómica, el tema del crecimiento. Por tanto para nosotros es irrenunciable el esfuerzo que vamos a hacer para aumentar la carga tributaria al 17 por ciento, eso téngalo seguro.

Usted dice que no defienden intereses de nadie, pero la gente en la calle ve que sigue habiendo privilegios, ¿cómo intentan cambiar esa realidad?

Hay un tema de percepción, pero vamos a la realidad; el gasto social de este gobierno. Gastamos el año pasado 813 millones, el gasto más grande de la historia de este país, más del 4 por ciento del PIB bajo el nuevo sistema de protección social universal. Y eso no son palabras. Lo que pasa que quienes salen beneficiados de ese gasto social no son la gente organizada de la capital, ni las clases medias, ni los que andan gritando ahí; es el campesino, el señor que está allá en un departamento, que no tiene voz; es el niño que va a la escuela todos los días y recibe alimentación escolar. La prioridad nuestra, que es parte de los compromisos internacionales, es que, aun en medio de la crisis, cuando podamos, vamos a aumentar el gasto social.

¿En cuánto se ha incrementado en relación a las administraciones anteriores?

No tengo aquí esa información, pero le digo que el año pasado gastamos más del 4 por ciento del PIB en transferencias para los más pobres y Red Solidaria, que era el programa estrella del gobierno anterior, gastaba el 0,25 por ciento del PIB y era el programa estrella.

Se están racionalizando los subsidios, que es algo que afecta a toda la población, pero ¿se va a racionalizar por ejemplo el tema de los beneficios fiscales para las empresas?

Absolutamente. Ya lo estamos haciendo. Cuando quitamos el 6 por ciento del brokeback para las exportaciones, que eran 25 millones de los que el 70 por ciento se lo quedaban tres empresas, dijeron que las exportaciones iban a caer y que poníamos en peligro cientos de miles de empleos. En la práctica las exportaciones han subido un 25 por ciento.

Pero sí, parte del acuerdo fiscal es revisar todo lo que vos llamás el gasto tributario, que nosotros llamamos el sistema de privilegios fiscales.

Bueno, como se quiera llamar, el caso es que son empresas, sobre todo exportadores, que no pagan impuestos…

Pero no solo exportadores, ahí hay clases medias, hay ONG, universidades, medios de comunicación. Y lo que queremos es que, bajo el tema de transparencia, que es otro de los temas del pacto fiscal, es que si el Estado le da a una empresa o le da a una persona equis cantidad de dinero, el público y la sociedad tiene que saberlo.

Ese es otro tema, la transparencia, porque de esto no se conoce nada, y son 1.000 millones de dólares al año.

Exactamente. La idea nuestra es que a partir del próximo año, o cuando estemos en condiciones, en el presupuesto que mandamos a la Asamblea Legislativa ahí vaya explícitamente a quién se le da subsidios del Estado. No me negarás que ese es un cambio radical.

Hablando de cambios, ha cambiado la directiva de la ANEP. Ha pasado a presidirla Jorge Daboub, que es una persona más política, con más marcado nexo con el partido ARENA. ¿Cómo cree que va a afectar ese cambio a la negociación del pacto fiscal?

No quiero interpretar los cambios. Las decisiones de ellos son corporativas y si ahora es Jorge (Daboub), vamos a trabajar con él. Nosotros tenemos relaciones institucionales, no personales. Tenemos una mesa que no se conoce mucho, una mesa bilateral desde la campaña, cuando abrimos una mesa bilateral con las cúpulas empresariales. Entonces en esa mesa bilateral discutimos y tenemos el espacio de diálogo, además del CES, que es otro espacio. Por lo tanto, si ahora es Jorge Daboub, felicitaciones, y vamos a trabajar con él como hemos trabajado con Carlos Enrique (Araujo).

¿No interpretan que la ANEP quería a alguien más político a la cabeza?

No sé. ¿Qué le puedo decir yo si ellos tienen sus mecanismos internos de elección?

¿Pero cree que puede dificultar el proceso de diálogo?

Jorge Daboub ha sido hasta ahora el vicepresidente y tanto en el CES como en las bilaterales, él siempre está. O sea, no es un desconocido, ya sabemos cada quien quién es y creo que podemos establecer con él relaciones respetuosas. Lo importante es establecer relaciones, no para quedar bien y para tomar café, sino para tratar de buscar acuerdos. Y hay veces que no vamos a llegar, pero otras sí. Pero el diálogo es fundamental para nosotros, no solo con la empresa privada, yo siempre lo digo, yo tengo ocho mesas de negociación. Ellos no tienen exclusividad.

En febrero, el presidente del Banco Central de Reserva, Carlos Acevedo, nos dijo que la negociación estaba en marcha pero que si no se llegaba a acuerdos a mediados de este año, el gobierno llevaría una propuesta a la Asamblea Legislativa. ¿Es eso cierto?

No, no es cierto. Nosotros hemos definido una ruta, un proceso de cómo armamos las políticas públicas. Primero, una vez que se define cualquier reforma o cualquier política, quienes primero trabajan son las instituciones responsables en su ámbito, ya sea Economía, Medio Ambiente, Hacienda… Una vez que la propuesta sale del ministerio, la mandan a Casa Presidencial y ahí la vemos aquí en la Secretaría Técnica si esas medidas son coincidentes con el Plan Quinquenal, si tienen lógica con toda nuestra visión de desarrollo. A veces le hacemos cambios, y una vez que tenemos ese diálogo con la institución, pasamos esa propuesta al gabinete correspondiente y después de que el gabinete la aprueba se la pasamos al presidente. 

En ninguna de esas fases está el tema fiscal. Lo que vamos a empezar a trabajar ahora es la propuesta del pacto fiscal que someteremos a consulta con el CES. Pero eso tenemos que verlo acá, tiene que verlo el gabinete, luego el presidente y luego enviarse al CES, así funciona esto. O sea, que no hay bajo la manga ninguna reforma, ninguna propuesta sobre el tema fiscal.

Y los sectores del CES ya nos han mandado sus propuestas. Por ejemplo, los sectores laborales y sindicales ya nos han hecho llegar sus propuestas concretas por el lado de los ingresos y los gastos. Me imagino que ANEP también tiene sus propuestas. Nosotros no tenemos nada bajo la manga, sino que lo vamos a trabajar y lo vamos a mandar a consulta al CES porque así felizmente quedó aprobado por los 80 miembros del CES.

¿Pero si no hay un acuerdo en el CES van a optar por la otra vía?

Es que el CES es una instancia no vinculante. Si hay acuerdos y los acuerdos son buenos, los incorporamos. Pero el gobierno no puede estar paralizado.

Esa es la idea, porque ahí pueden eternizarse hablando.

Lo que sí es cierto es que el año 2011 es el año que queremos hacer la reforma fiscal.

Ese es el planteamiento que hacía Acevedo, que si no hay acuerdo, hay que hacer la reforma.

Sí, pero lo bueno, es que hoy con el mecanismo de consulta eso se supera, porque cuando nosotros planteemos la propuesta de pacto fiscal, el CES nos podrá dar un dictamen y de ese dictamen nosotros vamos a incorporar lo que creamos que sea sensato, que sea de acuerdo, lo que no, no. Y luego lo enviaremos a la Asamblea y allá iniciará otro debate. Pero hoy sí hay un procedimiento, que es el que en esta discusión con ANEP tuvimos que afinarlo, y por suerte, finalmente llegamos a un acuerdo.

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