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2011/04/10

Tendencia Revolucionaria-El aporte de Trotsky al marxismo

10 de Abril.Tomado de Tendencia Revolucionaria.

El gran aporte que Leon Trotsky le hizo al marxismo es de una enorme importancia. Karl Marx, en tanto creador del socialismo científico y de su teoría marxista no terminó de perfeccionarla por muchas razones. Primeramente porque se concentró en la cimentación de la Economía Política Marxista, ello le consumió gran parte del tiempo y de su vida. Pero surgieron muchos marxistas que con el devenir histórico le fueron imprimiendo más elementos políticos a la teoría marxista. Leon Trotsky es uno de ellos. También Lenin, Rosa Luxemburgo y Gramsci, por citar a los más representativos. Actualmente contamos con Samir Amin, Claudio Katz, István Métszáros, entre otros. 
El elemento más sobresaliente de Trotsky se atesora en la “Teoría de la Revolución Permanente”, la creación de “Consejos Obreros” y por supuesto en la instauración de la IV Internacional, entre otras cosas. Esta teoría de la revolución permanente era un concepto acuñado por Marx y Engels, pero fue Trotsky quien lo terminó de retocar. En estas líneas se tratará de exponer generalidades para aquellas personas de izquierda que todavía creen en la teoría planteada por Trotsky y también para quienes la desconocen; pero sobre todo para aquellos militantes de la izquierda revolucionaria que todavía creen en el marxismo en sí como herramienta interpretativa de la realidad y la consecuente transformación de esa realidad a través de la praxis. En otras palabras, para aquellos militantes de la izquierda revolucionaria que no han descartado la lucha de clases como una realidad histórica; como bien lo dijo Marx: “Toda la historia de la sociedad humana, hasta el día, es la historia de la lucha de clases”. Digo esto porque algunas personas que se consideran de “izquierda” han renunciado implícita y explícitamente a esa lucha argumentando que “los tiempos han cambiado”. Cambian las personas, pero el sistema de opresión es el mismo con diferentes modalidades.
Es procedente hacerles un llamado a los intelectuales de izquierda a que nos ilustren más con las ideas de Trotsky ¿Dónde están los intelectuales de la izquierda salvadoreña? Este interrogante me hace recordar un artículo de Noam Chomsky denominado “Los intelectuales y el Estado”. Creo que en esta coyuntura política que se vive calza a la perfección el artículo citado de Chomsky.
Pero haré –como un simple admirador del marxismo- un intento por verter algunas opiniones generales del pensamiento de Trotsky. Este intelectual de izquierda y uno de los líderes de la gloriosa Revolución Rusa, planteaba la urgente necesidad de crear una fuerza revolucionaria capaz de unificar esa diversificación del pensamiento de la clase desposeída rusa para el magnánimo triunfo de la Revolución. Porque los liberales como siempre, pretendieron a toda costa contener la revolución mediante estrategias para desviar el descontento de las masas empobrecidas y enfurecidas. Y mientras tanto, los intelectuales de peso se mostraron con cierta incapacidad de conducir la revolución.
Pero es Trotsky quien propone el mecanismo de la revolución permanente para llevar a cabo las transformaciones sociales, políticas y económicas. Este tipo de revolución para la conquista del poder por parte de la clase obrera tiene a la base la conformación de los consejos obreros que, como se ha señalado, Marx y Engels ya habían hecho ese planteamiento, pero Trotsky lo perfecciona. En esos tiempos eran ineludibles las transformaciones que se requerían en Rusia. Trotsky plantea en la revolución permanente que la burguesía es incapaz de llevar a cabo la revolución debido a aquellos factores como su fragilidad histórica y su dependencia del gran capital imperialista; por lo que, los llamados a hacer la verdadera revolución era el proletariado, quien debía a su vez enrumbar a la nación toda hacia la emancipación y toma del poder.
Decía Trotsky que “si el proletariado no conquistaba la dirección de la nación, entonces la revolución sería derrotada, y la contrarrevolución triunfaría”. En esa lógica, Marx correlacionaba muy rigurosamente las revoluciones proletarias con las crisis económicas de producción. Para lograr la revolución en donde sea representada la clase obrera pasa por la autoorganización mediante la creación de los consejos obreros los cuales deben ser las células reproductoras de esa revolución permanente. Ernest Mandel señala lo siguiente, “No es casual que, con un intervalo de 32 años, tanto las huelgas generales y las ocupaciones de fábricas de Junio de 1936 como las de Mayo del 68 en Francia hayan sido descritas como una fiesta llena de alegría. Más aun, sólo a través de las luchas masivas y de la autoorganización puede la clase obrera adquirir la sensación de su tremenda e ilimitada fuerza como clase, y de que esta sensación se corresponde con la realidad objetiva”.
En verdad, solamente la misma clase obrera puede ser liberada por sí sola, los partidos burgueses no están pensando en llevar a cabo reformas profundas, se encargan únicamente de administrar la Res Pública pero no de transformar el sistema de explotación. Caen en lo electorero porque solamente eso les interesa. La revolución permanente presupone eso, que la conducción de la lucha la debe retomar la clase obrera mediante la creación de los consejos obreros como pequeños órganos de participación de la clase trabajadora.
Por eso Mandel nos sigue diciendo respecto al planteamiento de Trotsky que “las luchas deben desembocar en formas de organización más elevadas que los sindicatos: una forma de englobe a la totalidad de trabajadores en la lucha, organizados de forma permanente o no; una forma de organización volcada en lograr la victoria en la lucha, sin importar la fuerza económica relativa de los sindicatos al comienzo; una forma de organización que pueda estructurar la resistencia de los trabajadores y articular con ella la solidaridad de sectores cada vez más amplios: mujeres de huelguistas y familiares, asociaciones de vecinos, otros grupos de trabajadores, campesinos y pequeños comerciantes que ofrezcan comida y crédito, organismos de autodefensa, y otros muchos por el estilo”.
Marx realizó ciertas notas en cuanto a los consejos obreros en unos comentarios que hizo sobre la Comuna de Paris, “se trata de hecho de una forma elevada de democracia: una forma que comienza a romper la barrera existente entre los votantes pasivos y los participantes activos en la tarea de gobernar, la barrera entre las funciones legislativas y ejecutivas. Todos aquellos elementos de la democracia representativa indirecta que son característicos de la democracia burguesa y que tienden a invadir las organizaciones de masa burocratizadas, limitando a la vez los derechos y la actividad de las masas, dan paso ahora a un número cada vez mayor de elementos de democracia directa”.
Esto nos quiere decir que el socialismo planteado por Marx reñía con la democracia representativa, Marx iba aun más al fondo del asunto: a la democracia directa. De eso hablaremos en otra ocasión. Por todo lo anterior, es de retomar las ideas de Trotsky en cuanto a la conformación de los consejos obreros para que se vaya configurando en nuestro país un partido que en verdad represente los intereses de la clase obrera. A esto se le denomina “unidad en la acción”, que es similar a lo que planteaba Trotsky cuando nos habla de crear un frente común para la derrota de la clase dominante y la conducción temporal de un partido obrero marxista que guíe la revolución. Quien debe dirigir la revolución hacia el socialismo en El Salvador es la clase obrera, porque un partido burgués no lo podrá hacer ya que lo que plantea son reformas, no así transformaciones profundas. Para finalizar y hacer un enlace, es de citar nuevamente a Marx en relación a lo anteriormente planteado.
Decía Marx que, “El socialismo burgués trata de apartar a los obreros de todo movimiento revolucionario, inculcándoles  que no es tal o cual cambio político el que podrá beneficiarlos, sino solamente una transformación de las condiciones materiales de vida, de las relaciones económicas y de las relaciones de producción. Por supuesto, este tipo de socialismo no entiende, de manera alguna, por transformación de las condiciones materiales de vida, la eliminación de las relaciones de producción burguesas, sino únicamente reformas administrativas efectuadas sobre la base de esas mismas relaciones de producción, y que por ello no afectan las relaciones entre el capital y el trabajo asalariado”.
Esto nos quiere decir que un partido que llega al gobierno enarbolando banderas de la izquierda y con consignas revolucionarias que al final son grandilocuencias que animan a la clase obrera, las seducen; no generan cambios substanciales. En otras palabras, si los cambios se limitan a cuestiones administrativas o cosméticas sin trastocar la esencia del sistema capitalista y su modelo neoliberal que son las relaciones de explotación y la voracidad del gran capital, pues no estamos frente a un programa revolucionario; eso llegará, si es que logra llegar con el tiempo, a un reformismo. En El Salvador, se debe crear un solo frente común mediante la organización de la clase trabajadora porque es la que más está sufriendo las consecuencias del sistema capitalista y su modelo neoliberal vigente.

El aporte de Trotsky al marxismo

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