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2011/04/30

LPG-Historia y retos del sindicalismo

 El sindicalismo se originó con la Revolución Industrial por el año de 1775, a causa de que la máquina estaba sustituyendo al trabajador manual. La introducción de la máquina produjo grandes ganancias a los industriales, obtenidas a costa del sufrimiento del naciente proletariado de las fábricas, la fatiga excesiva, la disciplina imperante, que debían de soportar los operarios. La moralidad, la higiene, la seguridad, la salud, no causaban preocupación al empresario de entonces, incluso se le regateaba el salario al obrero.

Escrito por José Guillermo Zelaya.30 de Abril.Tomado de La Prensa Gráfica. 

El 1.º de mayo constituye una jornada de recordatorio a los Mártires de Chicago, unos sindicalistas que fueron ejecutados en Estados Unidos el 11 de noviembre de 1887 por su participación en las manifestaciones de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas, queriendo hacer valer la consigna de “ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa”. Aunque en el juicio nada pudo probarse en su contra, los ocho de Chicago fueron declarados culpables, tres de ellos a prisión y cinco a la horca, acusados de ser enemigos de la sociedad.

Según la Organización Internacional del Trabajo, la huelga o paro es uno de los medios legítimos y fundamentales de que disponen los ciudadanos y específicamente los trabajadores por medio del movimiento sindical para la promoción y defensa de sus intereses económicos y sociales. El desarrollo de la socialdemocracia en el siglo XX contribuyó a que la huelga laboral dejara de estar severamente penada. Fue entonces cuando el derecho de huelga fue reconocido internacionalmente como esencial de los trabajadores, constitutivo de la libertad sindical.

El economista Joseph Stiglitz nos recuerda al respecto, que en el mundo desarrollado actual existen dos visiones distintas: una defensora a ultranza de modelos económicos en la que los sindicatos ejercen un papel residual, mientras que en otra como en la europea, los sindicatos tienen un papel más protagonista y el sistema de protección social es más avanzado.

Los sindicatos y la sociedad deben considerar su lucha como una actividad normal a favor de lo justo y no como una lucha contra los demás. Su finalidad no debe ser eliminar a su adversario, sino alcanzar la justicia social. Las exigencias sindicales no pueden transformarse en una especie de egoísmo de grupo o de clases. Además la actividad sindical debe interpretarse no solo como una lucha por mejoras salariales, sino también para corregir desviaciones de los gobernantes o patronos, no olvidando las limitaciones que impone la situación económica general de cada país.

Es bueno recordar a los trabajadores que los sindicatos no son partidos políticos y que deben evitar asumir el papel de estos en la lucha por el poder, por lo que las decisiones de los sindicatos no deben estar sujetas a los objetivos que persiguen los partidos políticos.

Asumido el rol correcto de los sindicatos y patronos, la sociedad ya no verá tomas de calles, quemas de llantas, dramáticos cierres de hospitales, que bajo el pretexto de una defensa de los derechos de los trabajadores hace que los otros que también tienen derechos sean despedidos por llegar tarde al trabajo, gastar mucho más la gasolina, perder sus consultas, sus intervenciones, el hecho de liberar a reos por los cierres de juzgados o el dramatismo de no poder recoger los cadáveres por el cierre de las oficinas respectivas encargadas de esa misión.

Solo así, nuestro futuro podrá ser de mayor estabilidad, pues todos aspiramos a tener un país gobernable y cada vez más respetuoso de las leyes.

Historia y retos del sindicalismo

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