Comentarios mas recientes

2010/06/20

Tendencia Revolucionaria-El salario mínimo y FUSADES

 Alirio Montoya. 20 de Junio. Tomado de Tendencia Revolucionaria.

En estos días grises cuando la actual crisis estructural del sistema capitalista se vuelve cada vez más irreversible, la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES) ha puesto sobre la mesa de discusión la temática en torno al salario mínimo. En el documento “El impacto de los salarios mínimos en el mercado de trabajo en El Salvador”, las “blancas palomas” de FUSADES mediante un artilugio económico y legal quieren simular estar a favor de la clase trabajadora, cuando de todos es conocido que esa ONG aparentemente “apolítica” y “sin fines de lucro” es más política que ARENA y más mercantilista que GANA.

En esa Fundación encontramos a personeros como Antonio Cabrales, el gran inquisidor de la agricultura salvadoreña en tiempos de la administración del ex presidente Alfredo Cristiani. Pero antes de entrar a hacer un breve análisis sobre este novedoso y misericordioso documento para los “intereses de la clase trabajadora”, es preciso, desde una perspectiva marxista acerca del Salario, hacer una aproximación sobre lo que debe entenderse por “salario” y, particularmente, sobre el “salario mínimo” en sí.

Marx decía que el salario era lo mínimo que necesitaba el trabajador para subsistir, y que únicamente servía para reproducir la raza de los obreros. Es conocido por nosotros que esa deplorable realidad de los obreros de Europa y, específicamente de la ciudad inglesa de Londres, las condiciones de los trabajadores eran lamentables. Esa realidad no ha cambiado en la actualidad. La clase trabajadora vive en similares condiciones de vida de aquellos amargos días del siglo XIX; por cuanto aquí en El Salvador, nosotros, los de la clase trabajadora y los campesinos trabajamos como un medio necesario para obtener una subsistencia casi infrahumana.

Pero, ¿Qué es en sí el salario?

En el “Trabajo asalariado y capital”, Marx nos dice que el salario es simplemente la cantidad que el capitalista paga por un determinado tiempo de trabajo o por la ejecución de una tarea determinada. Diríase, señala Marx, “que el capitalista les compra con dinero el trabajo de los obreros. Éstos le venden por dinero su trabajo. Pero esto no es más que la apariencia. Lo que en realidad venden los obreros al capitalista por dinero es su fuerza de trabajo”.


Y nos continúa ilustrando Marx, “Con el mismo dinero que les compra su fuerza de trabajo, por ejemplo, con los dos marcos, el capitalista podría comprar dos libras de azúcar o una determinada cantidad de otra mercancía cualquiera. Los dos marcos con los que compra dos libras de azúcar son el precio de las dos libras de azúcar. Los dos marcos con los que compra doce horas de uso de la fuerza de trabajo son el precio de un trabajo de doce horas. La fuerza de trabajo es, pues, una mercancía, ni más ni menos que el azúcar. Aquella se mide con el reloj, ésta, con la balanza”.

En definitiva, la fuerza de trabajo es una mercancía que la compra el capitalista como comprar un teléfono móvil, una par de calcetines o una fragancia francesa. A mi juicio ya no se puede estar hablando de salario mínimo; porque esa es una terminología muy despectiva; pero es, sin embargo, el epicentro de la lucha de clases que realizan los trabajadores frente al capitalista. La bandera de lucha de los trabajadores es ese aumento al salario mínimo.

Veamos qué nos dicen los think thank o tanques de pensamiento de FUSADES respecto a su majestuoso estudio sobre el salario mínimo. Señalan afirmativamente que, “Después se realizó otro ajuste [incremento del salario mínimo] hasta agosto de 2006 cuando todos los salarios mínimos incrementaron en 2006, cuando todos los salarios mínimos aumentaron. Para esta modificación, los salarios mínimos reales aumentaron 5.6%, para sectores comercio y servicios, 5.5% para industria y para la agricultura significó 5.7%. Este incremento, acercó los salarios reales al nivele de mayo de 1998, pero en los casos de maquila y agricultura no recuperaron el nivel de compra al inicio del período.” (Paginas 15-16 del documento en mención). Pero siguen diciendo que para el 2008 y 2009 continuaron los aumentos, y debido a estos aumentos el salario real volvió a alcanzar su nivel, a excepción de maquila y agricultura.


Lo que no dicen los expertos de Fusades es la tremenda variante entre el salario real y el nominal frente al incremento de la canasta básica, la cual ha ido teniendo sus incrementos a la par de los salarios; lo que se puede leer en el fondo es que no ha habido un incremento real, lo que hay es un espejismo. Esto lo habíamos comentado en anteriores artículos cuando decíamos que “El Dr. Salvador Arias, economista del año (1998), señala en su libro El Derrumbe del Neoliberalismo que la política salarial en el modelo neoliberal ha sido pagar lo menos posible e ir siempre atrás de la inflación para garantizar las altas ganancias del gran capital nacional y transnacional. Los salarios mínimos de comercio y servicios, que son los más altos, se incrementaron entre 2000 y 2008 en 38.95 dólares, cuando la canasta básica alimentaria urbana se incrementó en 31.52 dólares.

Esto indica que los trabajadores de esa área apenas logran tener la capacidad adquisitiva del alimento básico (arroz y frijoles); pero la situación más caótica la encontramos en el sector maquila. Veamos que pavorosas son estas cifras: en dicho sector hubo un incremento de 17.97 dólares en salario contra los 31.52 de aumento desmesurado de la canasta básica; esto sin duda alguna nos demuestra que, a lo sumo, ese sector se alimenta 2 veces por día a causa del desnivel entre ingreso-salario y compra de alimentos”.(http://alimontoyaopinion.blogia.com/2010/052601-analisis-sobre-el-primer-gobierno-de-izquierda.php).

Sencillamente, el salario real es el valor que resulta de dividir el salario nominal entre el índice nacional de precios al consumidor, es decir, donde se ve reflejado el salario real; en consecuencia, esos incrementos al SM son un espejismo, en tanto que si ha habido un aumento del SM, tras de éste viene casi aparejado un incremento a la canasta básica alimenticia. Entonces ¿en qué se ha beneficiado la clase trabajadora que está dentro de la franja del salario mínimo?

Pero aquí viene la esencia de lo que en el fondo quiere plantear Fusades sin tanto rodeo: “El estudio de legislación también muestra la peculiaridad de generar un salto en el salario por hora adicional…” Tal como se ve en el cuadro de abajo, esta Fundación explica que después de la hora número cinco, cada una de las horas adicionales tiene un mismo valor, pero posteriormente a esa hora el empleado recibe un salario de 8 horas, en consecuencia, señalan que la “hora sexta tiene un valor monetario por hora más alto; la hora siete tiene un valor más alto que las cinco primeras horas, pero más bajo que la hora seis… Esto crea una distorsión en los incentivos de contratación laboral, en el sentido que a ningún patrono le interesaría contratar a alguien por 6 o 7 horas…”. (Páginas 60 y 61 del referido documento).

Ilustración del pago de salario mínimo por hora

Ilustración del pago de salario mínimo por hora

 

 

 

 

Horas

Salario

Salario por

Salario

Trabajadas

Mínimo a

Hora

Marginal

 

Pagar

 

 

1.00

5.25

5.25

 

2.00

10.50

5.25

5.25

3.00

15.75

5.25

5.25

4.00

21.00

5.25

5.25

5.00

26.25

5.25

5.25

6.00

42.00

7.00

15.75

7.00

42.00

6.00

0.00

8.00

42.00

5.25

0.00

Fuente: FUSADES

A lo que quieren llegar los señores de FUSADES con este aterrizaje no tan forzoso en su documento de 97 páginas rellenadas con recuadros, gráficas y números, es a hacer la brillante propuesta que al trabajador se le pague por hora trabajada, no así por jornada de trabajo. Esto indica sencillamente que el trabajador tendrá que laborar no las 8 horas diarias, sino 10 horas para obtener el miserable ingreso que obtiene cuando trabaja 8 horas diarias, es decir, las 44 horas semanales se transformarán en casi 56 horas.

Con este brillante planteamiento de estos doctos en economía, discípulos de Milton Friedman, lo que pretenden es que la acumulación en dinero de las medianas, pero sobre todo de las grandes empresas nacionales y transnacionales se aumente aun más, gracias a la venta que el trabajador hace de su fuerza de trabajo. Es decir, incrementar aún más el plusvalor que el capitalista se agencia de esa apropiación del trabajo ajeno.

José Saramago, Dios en gloria me lo tenga y en su santo seno, en su novela El Hombre Duplicado dice que “El caos es un orden por descifrar”, esto lo retoma del Libro de los Contrarios. En los algoritmos se ve un caos numérico, pero en el fondo hay un orden. Asimismo esa avalancha de números y gráficas que inserta Fusades en su estudio tiene un significado en el aparente caos; es simplemente cambiar las leyes laborales a favor del gran capital nacional y transnacional.

¿Que si es necesario aumentar el salario mínimo? Claro que sí, de eso estamos más que convencidos las y los trabajadores; lo que es inadmisible que es que ese documento llegue a la Asamblea Legislativa y mediante el manto de la legalidad se establezca que al trabajador se le pague por hora y no por jornada laboral. Las conquistas de la clase trabajadora deben ser irreversibles.

El salario mínimo y FUSADES

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios que incluyan ofensas o amenazas no se publicaran.