Carlos Abrego .14 de Junio. Tomado de Raices.
Algunos amigos trataron de convencerme de que lo atinado en la candidatura de Mauricio Funes, residía en que permitía atraer al voto en favor del Fmln a las capas medias de la población salvadoreña. Me afirmaban que de otra manera seguirían votando por la derecha o sin votar.
Estos amigos, con mucha convicción, me aseguraban que el Fmln era incapaz de ganar solo las presidenciales y que necesitaba de alguien con buena imagen para que esta franja “pequeñoburguesa” diera el preciado voto. Me aseguraban que esta táctica era la que conducía de manera más directa al poder, que esto ya lo habían demostrado las tres precedentes elecciones presidenciales perdidas.
Algunos agregaban que no era importante el pensamiento político de Mauricio Funes, pues lo que contaba era lo que el partido realizaría cuando se estuviera en el Ejecutivo. Todos me insistieron en que el “voto duro” del Fmln ya estaba adquirido definitivamente, fuera un miembro del partido o Mauricio Funes el candidato, mientras que la misma franja aludida de la población seguiría reacia hacia el Fmln. Un rasgo primordial era que Funes aparecía ante la opinión como un “moderado”, políticamente hablando.
Entre las personas que me arguyeron de esta manera hay miembros del Fmln, otros fueron miembros del Fmln y que siguen simpatizando y apoyando su política. Algunos eran simples simpatizantes. Todas estas personas saben perfectamente que no me convencieron. Nunca estuve de acuerdo con la candidatura de Mauricio Funes bajo la bandera del Fmln. Por cuestiones de principio, en ningún caso por razones personales.
La primera es que la lucha ideológica para ganar a las posiciones efemelenistas de las capas medias, no residía en plegarse a cuestiones de imagen, sino en el conjunto de argumentos que se debe presentarle a la población para convencerla de lo justo y necesario en la transformación de la sociedad capitalista. Les insistí que no ignoraba que este último camino era mucho más arduo y más difícil que ceder a aspectos electoralistas.
Al ceder ideológicamente en este tipo de cuestiones, inevitablemente uno se encamina a nuevos abandonos y en cuestiones más profundas. Creo que honestamente nadie me negará que ahora el Fmln no reivindica más el retorno a la moneda nacional, el Fmln ya no exige la abrogación de la Ley de Amnistía, el Fmln ha aceptado definitivamente la presencia en nuestro suelo de una base militar extranjera (Comalapa) y el Fmln se ha olvidado de sus posiciones en contra de la ILEA.
Esta pequeña lista de abandonos está íntimamente ligada a la candidatura de Mauricio Funes y actual presencia en el puesto de presidente de la República. Estoy persuadido de que pronto vendrán a sumarse nuevos y aún más profundos abandonos, a no ser que ya se hayan producido, como es por ejemplo enunciar el socialismo en tanto que fin del partido. Digo esto, pues desde hace tiempo el marxismo ha dejado de ser una referencia del Fmln.
Volviendo al tema aclaro de pasada que en aquellos momentos, nadie me habló que se trataba de una alianza. Incluso he sido uno de los primeros en traer sobre el tapete el término, pero lo hice para manifestar mi asombro de ver a un partido político aliarse con un solo individuo. Entonces aún no existía el movimiento “los amigos de Funes”. De todas maneras, cuando apareció este movimiento muchos miembros del Fmln manifestaron sus prevenciones respecto a este grupo y algunos vieron en él las primicias de un nuevo partido. La segunda fase acaba de aparecer, “Movimiento de amigos del cambio”, pero ahora ya no hay prevenciones. Se acepta ya como un posible “aliado”. Traigo esto a colación para señalar que la dirección del Fmln dice no ser el único partido o componente político en el poder. ¿Se han dado cuenta que no mencionan con todas sus letras a las fuerzas políticas con las que están aliadas en el Ejecutivo? No creo que se refieran al CD, tampoco al difunto “amigos de Funes”. ¿A qué fuerzas políticas se refieren? Por supuesto que una fuerza es Funes mismo. Pero ¿gracias a quién Mauricio Funes se ha convertido en fuerza política? ¿Quién ha convertido en fuerza política al grupo de personas que rodea al presidente?
Vuelvo ahora a otra cuestión de principio: tal cual me explicaban mis amigos del Fmln la candidatura de Mauricio Funes, esta servía de alguna manera de carnada para la clase media y que en última instancia lo que contaba era la política “socialista” que se llevaría adelante. No creo que esto me lo dijeron solamente a mí. Este fue incluso un tema recurrente antes de la nominación de Funes como candidato, aunque su candidatura estaba ya planteada. Recuerden ahora que Arturo Zablah tuvo intenciones de proponer su propia candidatura al Fmln. Un dirigente dijo entonces que se analizarían todas las candidaturas. Aunque para nadie es un secreto, ni lo fue entonces, que la única contemplada seriamente fue la de Mauricio Funes y por la que se llegó hasta cambiar los estatutos.
Mi posición ha sido siempre la misma: decir la verdad. No se puede ocultar cuáles son las profundas intenciones políticas de un partido revolucionario, no se puede dar a nadie como carnada para que la gente muerda en el anzuelo de mis programas. Si se es revolucionario se convence, se concientiza, se instruye a la gente, no se le engaña. Fue con este tipo de argumentos que la actual dirección convenció a sus propias bases para que aceptaran a Mauricio Funes como su candidato, que aceptaran los cambios estatutarios.
Pero estos amigos a los que me refiero, me afirmaban tajantemente que en las filas del Fmln no había nadie, ni una sola persona que pudiera presentarse a la candidatura presidencial. Aludían claramente a su imagen mediática, pero desgraciadamente no era el único motivo. Se trataba también de la capacidad de gobernar, de administrar. Esto siempre me sorprendió. Pues Mauricio Funes hasta ese momento no había dado ninguna prueba de su capacidad de administrador de la cosa pública. Mientras que en el partido ya se administraban municipalidades. Pero en esto había otro aspecto ideológico mayor, la burguesía mistifica su capacidad de dirigir la sociedad. No solamente en lo que concierne a los negocios, sino también los asuntos públicos. Este tema lo desarrollan incluso en estos momentos, respecto a los que se encargan de los aspectos de seguridad en el actual gobierno. No obstante parecen absolutamente desmemoriados y no se acuerdan que son ellos quienes estuvieron durante veinte años dirigiendo la cosa pública con los resultados que todos conocemos. En lo que concierne a la seguridad, con su inepcia, con su falta de capacidad, con sus leyes y otras acciones no sólo permitieron que la criminalidad creciera constantemente, sino que también echara profundas raíces en nuestra sociedad.
Pero esta pretendida capacidad natural de las clases dirigentes a gobernar, a administrar se desmiente a cada paso. Nuestro país está hundido en un sinnúmero de dificultades, que no han aparecido en este año: el enorme desempleo estructural, la miseria de nuestras instituciones escolares, culturales y sociales. La situación de nuestro subdesarrollo es el resultado de su incapacidad. Es cierto que además es necesario agregar que esta incapacidad se ha acoplado siempre con la celosa defensa de sus intereses de clase. Es en esto donde toda su capacidad administrativa ha demostrado toda su eficacia.
Esto lo digo por la insistencia que demostraban muchos miembros del Fmln de entretener respecto a su propio partido, la mistificación propagada por la burguesía. Pero al mismo tiempo, todo esto se resumía en una visión táctica, llegar al Ejecutivo y a partir de ahí empezar a sentar las bases de la futura sociedad. Se trata de realizar la revolución a partir del poder.
Incluso ahora que sienten que Mauricio Funes se les ha escapado del dominio deseado, piensan que se trata de una transición, de un momento necesario, para hacer la demostración de la necesidad de elegir a un presidente miembro del Fmln y de darle al partido una mayoría en la Asamblea. Esta pedagogía nos está saliendo muy cara y nos puede salir aún más cara todavía.
Pues el pueblo rápidamente puede llegar a la conclusión de que si se trata de llevar a cabo una política de derecha, pues lo mejor es darle el poder a los partidos de derecha. Esto ha sucedido en otros países, el más reciente es Chile y su tan alabada presidenta.
La derecha se ha envalentonado con la situación actual y siguiendo con su labor destructora propone aumentar hasta diez horas la jornada laboral. ¿Cómo ha sido posible llegar a esto? El patronato siempre ha deseado alargar hasta el extremo la jornada de trabajo, disminuir al extremo los salarios. La lucha de clases en su máximo despliegue. Pero como el gobierno de Funes, que el Fmln reivindica con ahínco como suyo, no da claras señales de haber optado por los pobres, al contrario se pone al servicio de los intereses oligárquicos, los partidos de derecha piensan que puede llevar un ataque frontal contra las clases trabajadoras. Se trata precisamente de un retroceso civilizador. Los patrones podrán disponer de la fuerza de trabajo durante dos horas más, sin aumento de salario (las horas extras ya no serían pagadas) y sin que los trabajadores puedan negarse a hacerlo. El patronato y los partidos que lo representan en la Asamblea, van a argüir: la crisis y la competitividad de “nuestra” economía. Esto significa la capacidad de obtener mayores beneficios y agravar las condiciones de vida de los trabajadores. Es de esta manera que el capitalismo trata a las personas, aumentando la alienación. El capitalismo es incapaz de ofrecer a las personas humanas más tiempo libre y posibilidades de esparcimiento.
En estos momentos muchos trabajadores (me refiero a ambos sexos) salen de sus casas sin poder ver a sus hijos, sin poder participar en la educación de sus hijos, ¿se imaginan qué pasará en estas familias que los padres volverán a sus hogares, cuando toda la familia esté ya dormida? ¿Qué vida privada puede tener una persona que la agotan durante diez horas? No, el capitalismo es destructor de civilización. Los iniciales momentos del triunfo de la burguesía que se presentaba como la portadora del progreso han quedado en el olvido, muy atrás. Ahora hasta el progreso se ha vuelto sospechoso.
Me gustaría saber ¿cómo explican mis amigos este hecho, que a un año del gobierno de Funes y del Fmln, los partidos burgueses se permitan presentar un proyecto que agrava de manera radical las condiciones de vida de los trabajadores y que constituye un retroceso social de gran importancia? Por lo visto la lucha ideológica desde el poder, desde el Ejecutivo ha fracasado.
La lucha ideológica hay que llevarla en toda la sociedad a partir de la actividad revolucionaria de las bases del partido. Esto se realiza con ideas nuevas, con proposiciones audaces de progreso, de avances sociales y la lucha social por alcanzarlas. Espero por lo menos que no llamen desde el gobierno a los trabajadores a hacer un sacrificio en aras de la “unidad nacional”.
Esto nos permite ver con claridad meridiana que existen intereses antagónicos entre el patronato y los asalariados. El aumento del tiempo de trabajo va dirigido a conseguir mayor plusvalía, sin importarles a los patrones la vida privada de los trabajadores, sin importarles su salud, ni el equilibrio de las familias.
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