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2010/06/24

El Faro- "No es justo que digan que a ellos se les pijió solo para dañarlos" - ElFaro.net El Primer Periódico Digital Latinoamericano

 Parece disfrutar -o disfruta sufrir- una intensa entrevista sobre su pasado reciente y hasta repele a sus ayudantes cuando quieren terminarla. Áspero, cortante y evasivo, asegura que Honduras fue víctima de un compló mundial en el que la prensa tuvo el rol de contar mentiras. Acusa a El Faro de sembrar confusión y a CNN de ser de izquierda. Y sobre la prensa de su país a la que acalló ("pijió") durante su semestre en el poder dice que tuvo bien ganado el castigo.

Por Ricardo Vaquerano y Carlos Martínez. 24 de Junio. Tomado de El Faro.

 

Cuando era presidente producto del golpe de Estado en Honduras, Roberto Micheletti terminaba cada conferencia de prensa con un grito: "¡Viva Honduras, viva Honduras, viva Honduras!" Y, cual si fueran muñecos ya programados, los de su séquito le hacían inmediato eco a la palabra "viva". Este martes, en El Salvador, la corte se la hicieron algunos empresarios, políticos del partido Arena y una organización que en los últimos 31 años se caracterizó por su retórica anticomunista y que en 1991 llegó a tildar de "traidor" al futuro presidente Armando Calderón Sol por apoyar la negociació de la paz. Algunas de estas veteranas representantes de la Cruzada Pro Paz y Trabajo vieron la luz pública con motivo de la visita de Micheletti.

Micheletti fue juramentado presidente de Honduras el 28 de junio de 2009, pocas horas después de que los militares sacaran de su casa, a punta de fusil, al presidente Manuel Zelaya para desterrarlo hacia Costa Rica. La investidura se produjo en el Congreso, del que Micheletti era presidente hasta entonces. Ahí se leyó una supuesta carta de renuncia de Zelaya, quien no tardó en negar la genuinidad del documento.

Durante sus seis meses de gobierno interino, Micheletti logró el cierre de al menos cinco medios de comunicación en su país, acusados de ofender la dignidad del gobernante. Asimismo, logró que toda la comunidad internacional diera la espalda a Honduras porque tanto la OEA como la Unión Europea, Estados Unidos, Latinoamérica, la ONU y prácticamente todo el mundo leyó la violenta remoción de Zelaya como un golpe a la democracia. Un año después, Micheletti dice que estuvo y está "totalmente de acuerdo" con que al presidente se le botara del poder como se hizo.

Este fue el hombre que vino el martes a El Salvador a dar una charla sobre democracia. Y unos minutos antes de darla, concedió a El Faro una entrevista. Y fue en la suite presidencial del hotel Crowne Plaza donde volvió a encontrar una especie de barra que se dedicó a comentar, carcajearse, interrumpir, sugerir respuestas y, por supuesto, a corear algunas de las respuestas de Micheletti. En 15 ocasiones respondió a las preguntas con otra pregunta. Cuando ingresamos a la habitación donde nos aguardaba, nos sorprendió encontrarnos con una sala repleta. Una quincena de mujeres y hombres -algunos miembros del partido Arena, como el fundador Roberto Ávila- se entremezclaban. "¿Y va a ser con barra?", preguntamos. Y comenzó la función.

¿Se arrepiente de su rol en el golpe de Estado?
No, no me arrepiento en el rol que me manda la Constitución de la República y las leyes de mi país sobre la sustitución constitucional.

¿Por qué piensa que actuó correctamente y según las leyes de su país?
Porque el artículo 239 de mi Constitución, el artículo 373, 374 y 375 definen lo que un ciudadano o lo que un grupo de ciudadanos pueden hacer en favor de la democracia de un país.

¿Eso incluye validar o legimitar el uso del ejército para sacar a un presidente del poder y desterrarlo a Costa Rica?
Yo quiero expresarle que Roberto Micheletti no tuvo absolutamente nada que ver con una disposición de la Corte Suprema de Justicia, que autorizó al ejército para que se le llamara la atención al señor Zelaya, dado que él había perdido su condición de presidente en la violación del artículo 239 de la Constitución de la República.

¿Existe una ley en Honduras que avale desterrar a un hondureño?
No, no existe, pero sí existe la protección de los ciudadanos, y nosotros creemos con mucha firmeza que para evitar un derramamiento de sangre se puede tomar una determinación. Cuando hay una orden de captura contra determinado ciudadano y se sabe que se va a provocar una violación a una acción que puede provocar muertes u otros conflictos, entonces se desiste de ello. Los militares en el momento de hacer el requiso del señor Zelaya, tomaron la determinación de ponerlo en un avión y llevarlo para Costa Rica porque consideraron que detenerlo en una de las cárceles o en uno de los batallones iba a causar más muertes. Sin embargo, ya los militares fueron juzgados por el tribunal que corresponde a una violación de esta naturaleza.

Usted legitimó esa acción, ya que de muy buen grado juramentó como presidente que sustituía.
Yo soy presidente del Congreso Nacional en ese momento. La Constitución de la República de Honduras dice que a falta del presidente de la República sustituye el vicepresidente. En caso de no existir el vicepresidente, asume las funciones el presidente del Congreso. Al no estar el presidente del Congreso, asume la responsabilidad el presidente de la Corte Suprema de Justicia. Yo llego al cargo precisamente porque no hay vicepresidente en ese momento.

Y obviamente tampoco había presidente.
No.

Es bonito llegar a presidente cuando uno mismo ha participado en la construcción de ese escenario en el que falten el vicepresidente y el presidente...
¿Y usted cómo me puede acusar a mí por una cosa de esas cuando yo soy presidente del Congreso Nacional, y es la Corte Suprema de Justicia y el ejército que toman esa decisión por mandato constitucional?

La Corte no mandó desterrarlo.
¿Perdón?

No mandaron desterrarlo.
Bueno, pero es una determinación que toma un grupo de personas, que ya fue acusado y sentenciado.

¿En su momento estuvo usted de acuerdo con la decisión que tomaron esos militares?
¡Totalmente de acuerdo! Porque él había violado la Cosntitución de la república, había cometido traición a la patria y hay actos de corrupción presentados a la Fiscalía General de la República por los actos que él había cometido.

A eso nos referíamos cuando planteábamos que usted, con sus acciones, no solo validó una actuación extralegal de los militares desterrando a un hondureño pese a que no hay ninguna disposición que lo permita, sino que también porque participó construyendo un escenario porque, "claro, soy presidente del Congreso y para llegar a ser presidente del país lo que hace falta es que no estén este ni este", y claro, uno de ellos estaba en Costa Rica.
Pero cualquier persona que llega a un cargo de esta naturaleza perfectamente pudo haber pensado "yo me voy a quedar en el poder porque es un golpe de Estado", como lo argumentan ustedes. Sin embargo, yo juré cumplir y hacer cumplir la Constitución de la República y agregué en mi juramento que íbamos a ir a elecciones generales, como ya estaban dispuestas después de haber pasado una elección interna. El país tenía ya candidatos presidenciales, el país tenía ya una elección interna hecha y solo faltaba la elección general. Yo me pregunto: ¿Por qué el presidente Zelaya no contribuyó económicamente con lo que correspondía, según la ley, al Tribunal Supremo Electoral para poder hacer el proceso? ¿Por qué el presidente Zelaya le quita al Congreso Nacional lo que es constitucional de darle por adelantado el presupuesto de tres meses y el presidente no solamente no le dio el dinero adelantado de tres meses sino que le retuvo tres meses más? Esas son violaciones constitucionales.

¿Y la ley hondureña no contempla sanciones para ese tipo de violaciones constitucionales?
Desde luego que sí.

¿Destierro o derrocamiento?
No, mire, cuando usted me habla de destierro eso es cuando una persona sale huyendo de un país porque ha cometido actos políticos, pero cuando son actos de corrupción comprobados... 13 mil millones de lempiras sin presupuesto, ¿dónde está ese dinero?... en una famosa cuarta urna que lo iba a llevar a él a ser presidente vitalicio de Honduras, igual que el de Venezuela, igual que el de Ecuador, igual que el de Bolivia...

Lo que no entendemos como argumento es esto. "Soy presidente del Congreso, supongo que el presidente está cometiendo violaciones y, por lo tanto, avalo que se le lleve a Costa Rica".
No, no, no, no no... yo no soy el que comete... yo no soy el que hago eso...

... La peor manera de juzgar a alguien es llevarlo a otro país. Es decir, si hay un procedimiento constitucional y legal para poder juzgar a alguien... Este domingo, por ejemplo, en El Salvador quemaron un autobús con los pasajeros dentro. Me parecería una locura que la Policía tomara a los hechores y los llevara a otro país.
Yo le pregunto: ¿qué va a pasar si a esos delincuentes se les detiene y vienen mil delincuentes más a protegerlos?

Los detengo también.
Los detiene también. ¿Y qué tal si están tan armados como para poder provocar un derrame de sangre en el país, que es lo que no queremos ninguno?

Se les aplica la ley.
¡Se les aplica la ley, simple y sencillamente! En el momento en que el señor Zelaya sale del país, primero, ya no es presidente de la República; segundo, él sale porque había violado la Constitución de la República 10 mil veces, y esa fue una determinación muy exclusiva de un grupo de ciudadanos que lo fueron a detener. ¿Por qué? Argumentan ellos que querían ver el país en paz y en tranquilidad, sin derramamiento de sangre.

¿Hasta dónde es estirable el argumento? Es decir, "Bueno, avalo que un grupo de militares hayan sacado a este señor del país, en la medida en que considero y ellos consideraron que si se quedaba ocurrirían cosas feas". ¿Y dónde queda la ley? ¿A qué hora las consideraciones de un grupo de militares son relevantes sobre qué hacer con respecto de procedimientos que sí aparecen en la ley?
Mi pregunta es: ¿Conoce usted lo que ha pasado en Honduras sobre eso? ¿Conoce usted que se llevó a los militares a los tribunales y se les juzgó? ¿Conocen eso? Entonces conózcanlo. Los tribunales llamaron a los militares que habían hecho a hacer el llamamiento al señor Zelaya y los tuvieron detenidos como corresponde.

¿Estos señores violaron la ley?
Desde luego que sí.

¿Usted no?
No, yo no violé la ley. No violé la ley y yo soy sustitución constitucional, no hay golpe de Estado. Ustedes están jóvenes, pero aquí hubieron golpes de Estado, y cuando el golpe de Estado se da, se toman los militares el poder junto con algún civil, se quita el poder judicial, se quita la Corte Suprema de Justicia, se quita el poder legislativo, y no tiene más que esperar que venga una Constituyente para poder restituir el orden legal de un país. En mi país habían proclamado ya las elecciones, ya habían candidatos, se hace el proceso, se hacen elecciones libres y transparentes, ojalá ustedes hubieran ido, se elige un nuevo presidente. ¿Por qué negarle la oportunidad a un presidente que lo eligió el pueblo con una enorme mayoría?

¿Cuál es el procedimiento que prescribe la ley en caso de que haya acusaciones de corrupción contra un presidente?
Tú cometes un crimen y te llevan a los juzgados y de ahí pasa a la Corte Suprema de Justicia.

O sea que todos los que participaron en el golpe de Estado violaron la ley, violaron el procedimiento que nos está describiendo y además tampoco le dieron oportunidad de defensa.
Era obvio, era obvio, el presidente de la República...

Pero eso lo decide el tribunal.
No, permítame, era obvio porque el presidente de la República retaba al fiscal a que lo fuera a poner preso.

Pero ese es su juicio.
No, está en los vídeos, él me dijo por la televisión, cuando yo era presidente del Congreso, y me dijo: "Micheletti, dejá de fumar de la verde".

Esas decisiones le corresponden a la justicia.
Por eso. La justicia fue acumulando todos esos delitos y procedió. La justicia no lleva a los tribunales a Zelaya por la determinación de ese pequeño grupo de hombres. Mi pregunta es: ¿Por qué Zelaya, si es tan líder y tan mediodiós como ustedes lo consideran, no va a Honduras, se presenta ante la autoridad para que...?

... Porque usted no lo dejó.
¡¿Cómo?!

Porque usted no lo dejó.
(El público, que ha estado de espectador hasta el momento, decide intervenir activamente en la entrevista. "Noooo", dice una mujer, mientras otras ríen "je, je, je" en señal de desaprobación, y voces adicionales en el fondo del salón agregan diversidad de respuestas y comentarios, a pesar de que Micheletti sigue hablando) Nooo, yo no...

Si él incluso quiso aterrizar y no se lo permitieron.
Ahora, la pregunta mía es: ¿iba él en el avión? ¿Usted sabe si él iba o no iba en el avión?

Intentó ingresar por tierra también, por el lado de Nicaragua y no se lo permitieron.
Cómo no, cómo no. Él entró por tierra. De aquí de El Salvador se fue y entró por tierra.

¿Y por qué no lo capturaron sus soldados?
¿Ah?

¿Y por qué no lo capturaron sus soldados?
Porque no nos dimos cuenta...

... Claro que sí: sus soldados aparecen en vídeos y fotografías...
... No, no, no... (En el fondo del salón, los seguidores de Micheletti comienzan a hacerle eco: "Nooo, noooo", dicen, protestando).

... Y hasta le dieron la mano...
No, no, no, mire, él entra... es que nosotros no nos odiamos entre nosotros. (La sala se llena de llena de un murmullo de risas y celebración de la respuesta).

Sus soldados incumplieron la ley, pues debían capturarlo.
No, mire, él entra a la embajada de Brasil y ahí se queda.

Sí, pero antes había entrado por tierra, por el lado de Nicaragua y sus soldados hasta lo saludaron.
No, no, él nunca entró a Honduras.

¡Está documentado y todo mundo vio eso!
No, no, no, mire, le voy a explicar: en el territorio de fronteras siempre hay un espacio que es un espacio internacional. Hay un espacio de no sé cuántos metros que no es frontera de nadie. Ahora, cuando él cruza la frontera de Honduras, él se queda en ese medio y ahí es donde el soldado hondureño le da la mano, instruido por sus jerarcas militares.

¿Cómo se explica usted que donde usted miraba una sustitución constitucional el resto del mundo miraba un golpe de Estado? Es decir, ¿cómo consiguió alguien engañar, por ejemplo, a los Estados Unidos, a la OEA, a los vecinos de Honduras, a la Unión Europea? Parecía que usted estaba viendo verde y todo mundo insistía en que eso era rojo.
Porque ustedes inteligentemente han avanzado, con mucha astucia han avanzado y han acaparado todo este tipo de organizaciones.

¿Ustedes quiénes?
Hablo de la gente que estaba negando que en Honduras no hay libertad o no hay derechos o no hay democracia. Entonces el punto es ese. La pregunta que me estás haciendo te la estoy contestando como debo contestártela. El tema es...

... O sea que Hillary Clinton es parte de quienes han acaparado...
¡Todo mundo, todo mundo! Quien estuvo contra nosotros estaba simple y sencillamente viendo lo que no existía. Había una cosa que a mí me importaba más que la opinión de cualquiera: la opinión de mi pueblo, la opinión de Honduras. ¿Por qué el 85-90% de la población, cuando hay cualquier tipo de encuestas, resulta favorable a la determinación que nosotros tomamos?

¿Entonces por qué cree que el embajador estadounidense en Tegucigalpa también se volvió aliado de esas organizaciones, tomando en cuenta que también objetó el golpe?
¡Aaaah, entonces usted sabe bien que él estuvo ahí! Me agrada que usted me diga, porque usted tiene por qué saber, que el embajador de Estados Unidos estaba apoyando a la izquierda, ¿verdad? (En este punto, al fondo se escucha una mezcla de voces femeninas entre las que se destacan palabras como "amigos" y "aliados". Micheletti sigue dando su respuesta). Entonces me gusta que usted me lo diga, porque sí usted tiene conocimiento para ello, me gusta mucho. El punto es que el señor embajador de Estados Unidos fue consejero comercial en Honduras cuando Zelaya era el ministro del FHIS y se hicieron muy buenos amigos. Solo eso puedo decir.

Lo que usted nos está dibujando es un escenario en el que básicamente el mundo entero complota contra la decisión soberana de un pueblo.
Correcto... correcto... correcto, porque yo simple y sencillamente puedo decir: ¿por qué la izquierda ganó en El Salvador las elecciones? Porque ustedes le dieron a conocer a la gente que eran mejores gobernantes y la gente tomó la decisión y los apoya. ¿Y aquí quién les ha afectado en nada? Nadie, está todo bien, está todo normal, su gobierno es bueno, su presidente es bueno, su organismo es bueno, van a trabajar para mejorar El Salvador, porque esa es la pretensión de todos los gobiernos. Yo quiero preguntarle a ustedes -y me van a contestar con sinceridad-, ¿creen ustedes...

... Le vamos a dar vuelta a las grabadoras...
... Cualquier gobierno que sea, si ustedes sienten que está despilfarrando el dinero de la reducción de la pobreza, ¿van a estar ustedes en favor de él o en contra? Cualquier gobierno, derecha o izquierda, arriba o abajo... ¿van a estar en contra?...

¿Y eso qué tiene que ver con derrocar a un presidente?
Él simple y sencillamente despilfarró... óigame, entonces estamos hablando de situaciones que... usted quede en una posición... usted quiere decirme a mí lo que yo tengo que decir. Yo no tengo que decir lo que usted quiere que yo le diga. Yo voy a decir lo que yo creo que tengo que decir: mi verdad, mi verdad.

Eso es lo que le estamos pidiendo.
Entonces, cuando la gente en Honduras dice que hay que guiarnos por la Constitución de la República, hay que guiarnos por la Constitución de la República.

Pensé que la frase terminaba distinto: "Cuando la gente dice que hay que guiarnos por la Constitución, nosotros decimos "no"", porque la Constitución -y usted nos lo ha dicho claramente- no contempla lo que se hizo en Honduras.
(De nuevo se alza un murmullo de voces en la sala y sobresale la voz de una mujer, que anuncia: "Le vamos a regalar una Constitución". Micheletti retoma su palabra). No, no, mire. Lo que hicimos está contemplado en el procedimiento. Lo único que se hizo, en lo que se erró, fue sacarlo del país, pero también ya se acusó a la gente. Óigame, es que la Policía lo que cumple es una orden judicial, la Policía no va por sus pistolas, va con una orden judicial...

Pero si usted nos ha dicho que sí van por sus pistolas...
No, no, no, eso ya es otra cosa. Ellos van a presentarse donde él con una orden judicial para llevarlo a los tribunales...

Y deciden desobedecer la ley.
Y deciden tomar a bien para que no haya más desastres en el país. Recuerden ustedes...

¿Quiénes son ellos para tomar ese tipo de decisiones?
Bueno, eso pregúnteselo a ellos, a mí no...

... Pero usted los respaldó...
... A ellos porque ellos fueron a los tribunales, ellos fueron juzgados...

... Mire...
(En este momento interviene, del público, una mujer que se acerca a tratar de poner fin a la entrevista. "Bueno, ya estamos repitiendo las mismas preguntas...", dice ella, que después de la entrevista se identifica como la diputada hondureña Marcia Villeda. Micheletti la rechaza con un firme "No, no, no, no, no, déjelos, déjelos, tómense el tiempo que quieran". Y la mujer se retira, en medio de unas risas del público que parecen encontrarle gracia al episodio)...

Mire, que usted se convirtiera en presidente pasó por un procedimiento extraño que incluyó la lectura en el Congreso de una carta falsa en la que supuestamente Manuel Zelaya renunciaba.
¿Cómo sabe usted que es falsa?

Bueno, me lo dijo uno de los vicepresidentes del Congreso hondureño.
¿Quién es el vicepresidente del Congreso hondureño?

El señor de la Democracia Cristiana. Hablé con él y me decía "sí, es cierto..."
¿Cuál vicepresidente?

¿No era falsa esa carta que leyeron?
No, la pregunta mía es... contésteme... ¿Cómo sabe usted que era falsa?

Por lo que dice este vicepresidente...
¡Ah, por lo que dicen! ¡Si la gente dice que dicen que dicen que dicen...!

¿Era genuina esa carta de renuncia?
Entonces, cuando uno tiene las pruebas contundentes de algo, yo digo "aquí está". Como lo que pasó en todo lo que es el gobierno de nuestra república.

¿Era genuina esa carta?
Averígüelo usted, que le conviene que lo averigüe. (Al fondo se oye una no muy discreta carcajada de mujer, "je, je, je, je...")

Le estoy preguntando a usted, que se convirtió en presidente gracias a esa carta.
No, ¿y por qué? Si usted me dijo a mí que era falsa. (Se desata un murmullo de voces en el salón, y Micheletti continúa con su respuesta). Entonces allá en Honduras... (Del fondo del salón sale una voz de mujer que le sugiere una respuesta: "En la Fiscalía lo puede encontrar". Micheletti acepta la sugerencia)... exactamente, allá en Honduras en la Fiscalía lo puede encontrar...

Por eso le pido a usted que me corrija si estoy equivocado.
("Entonces corríjalo", le pide otra mujer). Ahí hay documentos, en la Fiscalía de Honduras es pública toda la documentación.

Sí, pero la entrevista es con usted y queremos saber su opinión.
(En medio de un coro desorganizado de voces del público, la entrevista sigue su curso y hace falta elevar la voz para hacerse escuchar). Sí, por eso, pero la pregunta... mire, si yo no tengo la respuesta, la tiene la Fiscalía, entonces con la Fiscalía, yo no.

¿Y usted nunca se preocupó por averiguar si...?
... Recuerde que yo era el presidente del Congreso...

... Y en esa sesión lo hicieron a usted presidente de Honduras...
... ¡Pero no la presidía yoooo! La estaba presidiendo el señor Juan Ramón Velásquez, quien es miembro de otro partido, la Democracia Cristiana de Honduras.

Y es él quien admite que fue una carta falsa.
Bueno, esa es cuestión de él.

Me gustaría saber su opinión sobre la genuinidad de la carta.
Yo solo sé que hay un informe del Congreso Nacional donde rechaza la actuación irresponsable, antipatriótica y delincuencial del presidente Zelaya. De 128 diputados, 123 dicen que sí. Luego el señor Zelaya pide que se repita la votación y vuelve a salir 123 contra cinco diputados.

 

¿Cuál diría usted que es el legado que lo del 28 de junio dejó a Honduras?
(Micheletti se levanta de su sillón, camina unos pasos y toma un libro y lo muestra). El respeto a esto, el respeto a la Constitución de la Repúbica es el legado que dejamos: que nadie, ningún presidente se va a volver a atrever a cometer delitos contra la Constitución de la República.

Porque le van a dar golpe de Estado.
No, porque simple y sencillamente lo que dice la Constitución orienta a los hombres que están centrados, orienta a los hombres que quieren a su país, que aman a su país, que respetan a su país y que van a trabajar con las mejores funciones para que su pueblo no sufra, para que su pueblo mejore. Cuando un hombre agarra dinero de la reducción de la pobreza, donado por países del mundo, 2 mil 300 millones de lempiras, y se ocupan para una cuarta urna, para satisfacer a algunos sectores de la sociedad, ahí es cuando duele.

¿Usted se da cuenta de que si estos policías hubieran llevado al señor Zelaya ante los tribunales probablemente la opinión de la comunidad internacional frente a la ocurrido en Honduras hubiera sido completamente diferente?
No... no...

Probablemente la comunidad internacional hubiera dicho "es un procedimiento que está en la Constitución, que no tiene nada que ver con un presidente en Costa Rica, sino con un presidente que está en tribunales". ¿Usted no hubiera deseado que así ocurrieran las cosas?
Sí, muy bien. Ahora díganme una cosa: ¿Ustedes estaban en Honduras el 28? Contéstenme.

No.
No estaban. Pero allá estaban periodistas de izquierda por montones. Allá estaban 402 periodistas de izquierda en Tegucigalpa, ya festajando prácticamente el triunfo de la cuarta urna.

¿Un periodista de izquierda es aquel que informó que lo que ocurrió fue un golpe de Estado?
Exactamente.

CNN es de izquierda, entonces.
Es de izquierda, sí es de izquierda. ("La paga Chávez", grita alguien desde el fondo de la sala, "ja, ja, ja, ja"). Entonces, no se dijo la verdad, no se sintió la presencia de los países tratando de comprender lo que había pasado...

Engañados por los de izquierda...
... Todo mundo sabe que durante cerca de ocho meses el procedimiento gubernamental y la conducta de Zelaya no fue la que el pueblo hondureño esperaba basado a esto.

¿Qué sería de Honduras si no hubieran dado el golpe de Estado?
Si no hubiéramos dado la sucesión constitucional. Corrijo. Bueno, simple y sencillamente estaríamos con el líder extraordinario comandando los grupos chavistas en Honduras.

¿Esa es la Honduras que usted imaginaba...?
Esa es la Honduras que estoy seguro que iba a pasar.

Entonces se sanciona a alguien por lo que pudo haber hecho.
No, por las actitudes que él tenía antes de lo que se le hizo el 28 de junio.

Se le castigó por las actitudes, no por acciones.
Por las actitudes, ¡que son acciones a la par!

En términos prácticos y en la vida cotidiana de los hondureños, ¿cómo hubieran cambiado las cosas si no hubieran detenido el camino que según ustedes llevaba Zelaya?
Hubiera sido fatal para todos los que creemos en la democracia. Yo de repente no estaría vivo, no estaría en el país.

Bueno, pero nunca habían matado en Honduras tantos periodistas como están matando hoy.
Ah, pero eso no me corresponde a mí, porque no es en mi gobierno. Sí me duele... ("¡Noooooo!", se escucha un eco proveniente del público).

... Pero es su herencia...
¡No, señor! ¿Por qué herencia? Quiero preguntarle si políticamente se ha comprobado que a algún periodista han matado.

Su gobierno montó las elecciones que derivaron en la elección de Porfirio Lobo como...
(En este momento, desde el otro lado de la sala comienza a sonar un sincronizado coro que dice un largo "¡Noooooo!". Y una mujer alega: "No, eso no"). No, yo solo quiero explicarle algo: el problema es la intención de confundir y ustedes, en este momento, están tratando de confundir.

¿Perdón?
Yo solo quiero decirle a usted con toda claridad: que el señor ministro de Seguridad ha explicado que algunos de los asesinatos que ha habido ahí no son motivos ni políticos ni referente a la profesión de ellos, pero hay la obligación de que él aclare todo eso. Yo estoy totalmente opuesto a que a una persona se le ultraje teniendo derechos. Si en todos lados se dijo que en Honduras había ríos de sangre después del 28, que había cienes de hombres en los hospitales, que los hospitales estaban llenos de muertos, que habían miles de presos políticos, y cuando iba la gente se daba cuenta de que no era cierto.

Y también se dijo que su gobierno que pretendía reencarrilar a Honduras hacia la democracia cerró medios de comunicación.
Sí, yo pienso que cuando un medio de comunicación comete los delitos que corresponde...

"Yo pienso", no "la ley dice".
No, "la ley dice". Yo pienso porque la ley lo dice. Usted, por ejemplo, si comete delito, yo creo que ustedes tienen un límite como periodistas para hacer sus cosas, ¿verdad? Espero que también esto salga exactamente como lo hemos platicado. Que no haya ningún cambio.

Y esos delitos de la resolución contra los medios de comunicación eran, si mal no recuerdo, "ofender la dignidad del presidente Micheletti".
No, no, nooo, señor... ("¡Noooo!", le apoya la barra). No, pero mire, si hay ciudadano a que los organismos periodistas pagados por el gobierno de Zelaya tres años y medio consecutivos contra mí... un señor se llama Esdras Amado López... no ha habido un día en su vida que no me insulte...

Pero un insulto es una cosa, y un delito es otra, ¿o no?
Los delitos de acusación. Si a usted lo acuso de ladrón, usted tiene que proceder judicialmente contra mí.

Yo recuerdo que la resolución hablaba de ofensas a la dignidad del presidente Micheletti y eso permitió el cierre de Radio Globo, una televisión y otras radios...
Pues sí.

¿Y eso le parece una actitud democrática?
No, es que yo insisto que si usted comete el delito, tiene que pagar el delito.

Pero fueron resoluciones tomadas en la madrugada, ¿no? Entre 1 y 2 de la madrugada estaban sacando estas resoluciones tres instituciones distintas de gobierno...
Miren, yo les voy a decir algo: el problema es que usted y yo no nos vamos a entender. Ninguna autorización de juzgados se puede tomar sino de las 6 de la mañana a las 6 de la tarde.

¿O sea que fue ilegal la resolución?
No, no, ¿y cómo sabe usted que fue a esa hora?

Porque tengo copia de las actas.
No, pero es que no puede ser, usted tiene las actas de la gente que le quiso mandar las actas a su gusto.

¿No era como echar leña al fuego en el momento en que todo mundo dice "has dado un golpe de Estado" y venir a cerrar un medio de comunicación? ¿No era eso terminar de hacer el dibujo perfecto?
¿Sabe cuántos medios de comunicación hay en la ciudad capital? 134.

¿Y eso lo dice como argumento?
No, ¡como argumento! ¿Y por qué lo voy a decir como argumento? ¡Es la realidad!

¿Y qué nos quiere decir con eso?
Yo fui presidente del Congreso Nacional y ahí los recibimos a ellos siempre. (Otro comentario cortesía del público: "Los recibió a ellos ahorita").

¿Y qué nos quiere decir con eso?
No, que simple y sencillamente no creo que sea justo que ustedes digan que se les pijió a ellos exclusivamente para causarles daño. Eso que lo determine el juzgado, no yo.

¿Cómo se lleva usted hoy con Manuel Zelaya?
Bueno, fuimos buenos amigo... no, no buenos amigos, fuimos buenos conocidos, le apoyé en su gobierno al grado de que a mí se me acusó...

... Y de hecho él lo apoyó a usted en las primarias de su partido, cuando él llegó a apoyarlo a algunas actividades proselitistas...
Sí, cómo no, me acompañó, y ahí llevó a doña Patricia Rodas, ahí llevó al embajador de Venezuela, ahí llevó al embajador de Cuba y ahí se terminó mi campaña política. ¡Fácil, lindo!

¿Cómo?
De esas compañías que no querés que sean compañías porque te hacen más daño que favor.

Como le pasó a Ollanta, a López Obrador...
No, no, no, yo no me meto en otro lugar, yo simplemente hablo de lo mío... (la misma mujer que al final se identificó como la diputada hondureña Marcia Villeda se acerca de nuevo a pedir que terminemos la conversación. "No, no", la vuelve a repeler Micheletti, "déjelos, déjelos", y prosigue con su respuesta, pero ella se retira argumentando que ya es tarde. "Es que es el tiempo", alcanza a decir). Simple y sencillamente yo siento que la información que ustedes reciben es la que ustedes quieren recibir, no la información verdadera o, de repente, no lo que es la realidad de lo que pasa en mi país.

Además:

Escuche la entrevista a Roberto Micheletti

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1 comentario:

  1. Un vulgar derechista mediocre! Estos son los talentosos que el dioy tanto enalbora. Este tipo de gente es la que nos han metido en el infierno actual. Llman a la mentira astucia, al desprecio por la vida de los humildes le llaman capacidad politica. Ya les podemos, no nos impresionan ni nos engañan, es bueno que vengan, aprovechar cada paso que den para cobrarles electoralmente cuando sea el tiempo

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