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2010/06/09

EDH-¿Y la inversión en educación?

 Juan A. Valiente.09 de Junio. Tomado de El Diario de Hoy.

En nuestra educación nos estamos quedando atrás como país y como región. La mayoría de los indicadores del estado de la educación nos colocan por debajo del promedio americano. Seguimos soñando con el desarrollo económico y social, pero no estamos dispuestos a tomar las medidas necesarias para lograrlo. Ya se debería estar discutiendo más públicamente la política de educación presentada en el Plan Quinquenal y las líneas estratégicas y programas a través de los cuales se ejecutará.

En los discursos nos comparamos con países como Brasil, pero decidimos no aprender de sus modelos de desarrollo y de la importancia del respeto a la institucionalidad y libertades. Ahora soñamos a El Salvador como la India de Centroamérica y no posibilitamos que la mayoría de compatriotas opten a un mejor trabajo que a uno de salario mínimo. Mano de obra barata cultiva pobreza y estancamiento.

Desde hace años el Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe (PREAL), proyecto de Diálogo Interamericano de Washington, D.C. y de Corporación de Investigaciones para el Desarrollo (CINDE) de Chile, ha tratado de ayudar a mejorar la calidad y equidad de la educación a través de la promoción del debate de políticas alternativas y del monitoreo de su progreso.

Expertos consultores y miembros de PREAL han presentado cuatro recomendaciones como fundamentales para responder a los desafíos de nuestros sistemas educativos:

· La comunidad educativa como un todo debe ser responsable de la administración de instituciones educativas públicas.

· La inversión pública en educación debe aumentar al menos a un 5% del PIB con énfasis en educación básica y secundaria.

· Debe profesionalizarse la carrera docente con salarios dignos y sistemas de incentivos vinculados a logros educativos.

· Debemos tener estándares comunes y sistemas de evaluación que nos permitan como región controlar nuestro avance.

Para El Salvador ya es tarde, especialmente después del retroceso en desarrollo humano que ha causado en el país la crisis financiera global. Las pérdidas en el PIB y en la evolución de la pobreza nos colocan antes del inicio del milenio. No sólo debemos apropiarnos como nación de estas recomendaciones, sino que debemos tomar medidas urgentes y riesgosas que nos permitan avanzar más rápidamente.

La comunidad educativa de cada centro escolar debe ser responsable de su administración. Al parecer las decisiones están siendo influenciadas por el prejuicio ideológico en contra de las alianzas público-privadas para enfrentar los distintos retos del sistema educativo. Esperamos los resultados de la investigación de AID sobre el programa EDUCO y su futuro. Habíamos iniciado ya el camino hacia la descentralización y la autonomía institucional.

Debemos mejorar, profundizar y masificar este programa transfiriendo mayores responsabilidades financieras y, especialmente, laborales a los Consejos Directivos Escolares. No podemos seguir siendo esclavos de leyes que protejan la incapacidad y la ineficiencia, ni continuar cediendo a presiones indebidas de sindicatos magisteriales. Debemos lograr que los maestros acepten el reto de ser evaluados y compensados por logros en la calidad. Las demandas de infraestructura incluso requieren mayor involucramiento de la comunidad educativa y mayor responsabilidad local por la administración de los bienes públicos.

Pero al fondo de todo está la inversión. Lo propuesto no está acorde a las necesidades y no se invierte en lo fundamental. No lograremos avanzar únicamente con paquetes escolares, alimentos y alfabetización. Tenemos que atraer primero a las personas más calificadas para la profesión docente y compensarlas adecuadamente. Tenemos que garantizar los espacios físicos propicios para el aprendizaje y la enseñanza. Tenemos que evaluarnos periódicamente dentro y fuera del país. No perdamos los esfuerzos realizados con las pruebas internacionales.

Los docentes siguen estando al centro de todo. Debemos exigirles y evaluarlos con base en resultados, pero también reconocerlos por lo valioso de su rol. Aunque estemos en la era del auto-aprendizaje, siempre será necesaria su intermediación pedagógica. Los resultados al final dependen en buena medida de ellos.

elsalvador.com :.: ¿Y la inversión en educación?

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