Eduardo Torres.12 de Junio. Tomado de El Diario de Hoy.
Inició la fiebre mundialista, maravillosa fiesta que acapara durante un mes, cada cuatro años, la atención del planeta. Los reflectores del mundo iluminan "Sudáfrica 2010", oportunidad de platino para el país anfitrión para mostrar su historia, cultura, riqueza, en fin, para proyectarse en este nuevo milenio, con la organización y ejecución del máximo acontecimiento futbolístico a nivel mundial, y para exponer a todo un continente, tan rezagado económica, política y socialmente. El titular de esta columna de opinión "Pasión por África", tomado del nombre de una película que refleja atractivos del continente sede, pero también inconveniencias, estará más cerca para millares de personas tras la realización de esta fiesta de alcance global.
Dos veces he tenido la oportunidad, por razones de tipo profesional, de estar en Sudáfrica. La primera vez hace once años en la turística ciudad de Durban, a orillas del Océano Índico y, la segunda, hace dos años, en la impactante Ciudad del Cabo, donde se unen los océanos. Pasando ambas veces, en tránsito, por Johannesburgo --"Joburg"--, la gran urbe. Que las grandes obras de infraestructura para la realización del Mundial estuvieran atrasadas hace dos años, no fue para mí noticia. Sí lo fue la seguridad personal, aunque bien podrían contraargumentar los sudafricanos, con lo de "el comal le dijo a la olla". A mi regreso le comenté a mis hijos que el gran desafío que iba a tener Sudáfrica para la cita mundialista, sería salvaguardar la seguridad física de los trescientos mil visitantes.
Un importante cambio de enfoque se ha dado en el favoritismo hacia los equipos de fútbol. Hasta el mundial Japón-Corea del Sur se alternaba la celebración de mundiales entre Europa y América. Si el mundial se jugaba en continente americano, un equipo latinoamericano salió siempre campeón y cuando la copa del mundo se jugó en Europa, con la única excepción de Brasil en Suecia en 1958, fue un país europeo el que se coronó campeón. La rivalidad entonces se volvió Latinoamérica versus Europa y si bien ningún país asiático, ni africano, ha logrado conquistar todavía la copa mundial, las preferencias han venido cambiando. Brasil ha sido equipo favorito en el Hemisferio por su potencial futbolístico, empero, ya también está Argentina, dos veces campeón en las últimas décadas.
En nuestro caso, con la globalización y la falta de avance en el fútbol salvadoreño, producto de la falta de visión y el desorden de nuestros "dirigentes deportivos", los salvadoreños seguimos, al menos la mayoría, el otro campeonato de fútbol: la Liga Española. España, puerta de Europa hacia Latinoamérica, es otra selección con apoyo en nuestro país. Sus jugadores son muy conocidos acá, jugando un buen número de ellos en los equipos favoritos de los salvadoreños: Barcelona y Real Madrid. A estos se añaden casos individuales que juegan en España como Messi, razón para apoyar a la Argentina; Kaká, para apoyar a Brasil. Y Cristiano Ronaldo: simpatía hacia Portugal.
La gran fiesta futbolística mundial, que se celebra cada cuatro años, ha iniciado. Por un mes estarán los reflectores del mundo centrados en "Sudáfrica 2010". Tremendos son los problemas que se padecen en el continente africano, de pobreza, de problemas étnicos y raciales, de corrupción y falta de democracia. Sudáfrica, sin embargo, es un país maravilloso, con innumerables desafíos como todos, pero riquísimo en recursos y en continuo progreso. Ojalá que el impulso que logre durante y después de la Copa del Mundo, lleve a su vez progreso y oportunidades para los habitantes del resto de ese sufrido continente.
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