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2010/06/24

EDH-Fin de semana sangriento

 Marvin Galeas.24 de Junio. Tomado de El Diario de Hoy

Una noche de 1959, en un pequeño poblado de Kansas, dos sujetos asesinaron a una familia completa: el padre, la madre y los dos hijos. La masacre, descrita por Truman Capote en a Sangre Fría, estremeció a la sociedad estadounidense. Por años y años se habló, con espanto y miedo, de aquel sangriento episodio.

El domingo pasado una familia de tres miembros fue aniquilada en una colonia residencial de Santa Tecla. Un hecho similar en San José, Estocolmo o Montevideo hubiese causado una gran conmoción. Pero en El Salvador de 2010, la noticia fue relegada a un segundo plano porque un hecho aún más dantesco ocupó las primeras planas: 15 personas murieron asesinadas por gasolina y fuego en el interior de un microbús.

No son muertes en combate o en un accidente. No los mataron por comunistas o anticomunistas o por mala leche contra ellos, no. Los mataron porque si. Y muchos otros más fueron asesinados en aquellas terribles horas del pasado sábado y domingo, mientras otros compraban en centros comerciales, o mirábamos partidos del mundial o cenaban en un restaurante o cualquier cosa.

Y el crimen se nos va instalando en lo cotidiano como lama oscura en la humedad. Es doloroso que nos estemos acostumbrando al sangrerío; que el "tema", como hoy se dice, se vuelva un asunto de siniestra aritmética (que si antes eran 12 o 13 y que si ahora son 14 o 15) o peor aún de la mediocre politiquería (propongamos tal cosa para subir las simpatías). ¡Por Dios Santo! Estamos hablando de vidas, de gente de carne y hueso que tenía ilusiones, sueños, tristezas, alegrías, metas. Todo fue trozado y destrozado en este remolino de balas, cuchillos filosos y fuego.

Y ahora ¿como duerme uno si el hijo o la hija no viene todavía por algún retraso y si, por alguna razón banal, no contesta el celular? ¿Que pasa por la cabeza de aquella buena señora que se le hizo tarde y regresa a casa en un microbús? Nadie está a salvo ni hay lugar seguro. Te pueden llegar a matar a tu casa, a la cancha de fútbol, en un alto o caminando en una calle. Nunca, ni en la guerra (yo que estuve en una y lo puedo decir) se sintió la muerte tan cerca de todos y con una perseverancia de mula criminal.

Hay una melcocha tras esta situación. Allí están esas leyes que nada tienen que ver con nuestra realidad. Allí están los consultores y figurones de organismos internacionales, tan lejos ellos de la ruta 47, siempre a favor del victimario. Si, ellos; los que le llaman "menor infractor" a verdaderos asesinos en serio y en serie, como si se tratase de adolescentes clasemedieros que dijeron palabrotas delante de un grupo de adultos.

También es la consecuencia lógica de una sociedad rota, en donde no se discute, sino que se insulta, se calumnia, se denigra, se amenaza al adversario. Una sociedad donde hay quienes desde diferentes "trincheras de lucha" alientan el irrespeto a la ley y el odio. Odio que se expresa en la destrucción de la propiedad pública y privada en las marchas de protesta, en la actitud violenta de los desalojados de los espacios públicos.

Una sociedad, en fin, donde cada quien hace lo que le place sin el menor respeto por nada ni por nadie. La Campanera es territorio de una mara, Mejicanos de otra, del río Lempa hasta el Amatillo mandan los "Perrones". Se roban las tapas de alcantarillas y tragantes, el alambre de los cables de electricidad, las copas de los autos, los celulares en cualquier lado. Mientras tanto los motoristas de buses y microbuses violan docenas de veces la ley de tránsito con total impunidad.

Pero no falta quien diga que se roba y se mata por la pobreza, quienes les perdonan las esquelas a los buseros, quienes compran tapas de alcantarillas y alambre robado, quienes corrompen jueces e instituciones. Así no se puede. Es tiempo de que los actuales gobernantes dejen de ponerse a la defensiva frente a las críticas, de abandonar esa equivocada actitud de campaña electoral. Que muestren un poco de compasión frente al dolor y sobre todo, sobre todo que propongan en materia de seguridad algo serio y eficaz. Deben estar seguros que en este tema, si hacen lo que tienen que hacer, tendrán el apoyo de todos.

elsalvador.com :.: Fin de semana sangriento

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